«Solo Dios sabe lo que dice acá»: Una experiencia de fuentes virreinales con estudiantes de secundaria
La interpretación de fuentes históricas desde el MINEDU
Las fuentes históricas resultan ser el elemento angular de la Historia. Desde la
perspectiva de un estudiante, en primer grado de secundaria se aborda la teoría de las
fuentes históricas. La primera duda problematizadora que surge es: ¿a qué llamamos
fuente histórica? Para los antiguos positivistas, encabezados por Ranke, las fuentes
históricas resultaban ser, por ejemplo, documentos oficiales, de los cuales se podría
extraer narrativas objetivas sobre los acontecimientos; es decir, documentos que
hablan por sí solos (Pérez y Liddiard, 2025). Sin embargo, las fuentes históricas son
todo vestigio, objeto o resto que proporcione información para aproximarnos a una
reconstrucción fidedigna del pasado. Desde esta perspectiva, cercana a la Escuela
de los Annales, una fuente histórica puede ser un edificio, una carta, una moneda,
un cuadro, una novela, entre otros. (Prats y Santacana, 2011). Al hacer «hablar a la
fuente», el historiador se convierte en un intérprete activo, en el que su perspectiva,
formación y valores influyen en la construcción de narrativas de los acontecimientos
históricos (Rivera, 2020).
Desde el currículo nacional, al abordar el área de las Ciencias Sociales en secundaria, se
establecedentrodelacompetencia«Construyeinterpretacioneshistóricas»lacapacidad
«interpreta críticamente fuentes diversas». En el nivel de tercer grado de secundaria,
esta competencia implica consultar múltiples fuentes, contextualizarlas y evaluarlas
de forma crítica, reconociendo que cada una ofrece unaperspectiva particular y tiene
un grado de fiabilidad distinto. Asimismo, se contrasta diversas interpretaciones del
pasado a partir de distintas fuentes evaluadas en su contexto y perspectiva (Ministerio
de Educación, 2016). Desde el 2020, el Ministerio de Educación (MINEDU) dispone
en su repositorio digital el Cuaderno de fichas de fuentes históricas. Esta propuesta
metodológica establece, en sus primeras páginas, que leer fuentes históricas es un
proceso crítico y metódico, y no simplemente memorizar datos. Mediante tarjetas
con preguntas orientadas, el alumno examina, contextualiza e interpreta las fuentes
(escritas o iconográficas) para plantear hipótesis. El propósito final es crear una
interpretación histórica propia, mediante la comparación de diferentes fuentes y la
conexión entre el pasado y el presente (MINEDU, 2021).
Para el tercer grado de secundaria corresponde el estudio del periodo virreinal, el
cual constituye una etapa prolongada, desde su instauración en 1542 hasta su colapso
consumado el proceso de independencia en 1824, y de carácter sectorial, es decir, se
aborda a partir de sus distintas dimensiones: política, económica, social, entre otras.
(MINEDU, 2017). Sin embargo, la enseñanza de este periodo en las aulas suele
limitarse a un enfoque de clase magistral basado en la transmisión de contenidos
factuales, donde el alumno se ve en la posición de receptor del contenido temático.
En consecuencia, los estudiantes tienden a percibir de manera mecánica la historia
virreinal como un tiempo distante, carente de relevancia y desconectado de las
problemáticas de nuestro presente.
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