Fascismo y antcomunismo en Perú
(Contreras y Cueto, 2018). De esta forma, las acciones del gobierno contribuyeron a
la formación de variados movimientos, como el proyecto de reforma universitaria y
el indigenismo —contexto en el cual Haya de la Torre y Mariátegui ejercieron gran
influencia—. Sin embargo, esas articulaciones superaron las expectativas de control
que el régimen deseaba. De esa forma, en poco tiempo, el gobierno se volvió arbitrario
e intolerante, especialmente con los sectores de la izquierda política (Rachum, 1993).
En la década de 1920, Haya de la Torre y Mariátegui conformaron la vanguardia
que buscaba construir un camino revolucionario. Sus proyectos se conectaban a
las corrientes internacionales y, al mismo tiempo, se enraizaban en las condiciones
particulares del Perú (Rénique, 2009). Para ambos, la población indígena sería
la propulsora de la revolución que se vislumbraba. En ese contexto, surgió un
nacionalismo regional y étnico que se integró al movimiento conocido como
indigenismo (Contreras y Cueto, 2018). Por lo tanto, al buscar la revalorización de la
población indígena, ese proceso que se inició en la literatura se extendió a la pintura,
la arqueología, la política y las ciencias sociales.
Al regresar de Europa en 1923, Mariátegui encontró un ambiente intelectual agitado.
Parte de su trabajo se reflejó en la revista Amauta (1926-1930), que presentaba ensayos,
historias, cuentos, poemas y dibujos que demostraban la preocupación con el presente
y el futuro de la mayoría indígena (Chang-Rodríguez, 1984). En el ámbito político,
Mariátegui sintetizó su proyecto con la fundación del Partido Socialista del Perú, en
1928. Además, ayudó a crear la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), con
el objetivo de centralizar los sindicatos de obreros (Contreras y Cueto, 2018).
La formación partidaria propuesta por Mariátegui buscó crear una organización
que, simultáneamente, se integrara a la órbita de la Internacional Comunista (IC) y
se arraigara en las condiciones contextuales del Perú (Kaysel, 2012). Sin embargo,
su muerte en 1930 conllevó, también, el fracaso de su propuesta heterodoxa. Por
consiguiente, la organización se convirtió en el Partido Comunista Peruano (PCP),
que se alineó con la URSS bajo el liderazgo de Eudocio Ravines10 (Aricó, 2015).
Haya de la Torre, por su parte, fundó el APRA en 1924, en México. El movimiento
se postuló como un frente antiimperialista continental y contó con la colaboración
de los comunistas hasta 1927, cuando se produjo la ruptura entre Haya de la Torre
y la IC (Kaysel, 2012). Según Aricó (2015), esa perspectiva hallaba un fundamento
importante en la reforma universitaria. Haya de la Torre participó en ese movimiento
y a través de él percibió la posibilidad de expandir la lucha por todo el continente. De
esa manera, el aprismo preconizaba la alianza entre clases —obreros, campesinos y
clase media— para combatir el imperialismo en la llamada «Indo-América».
10 Eudocio Ravines (1897-1979) fue un político, escritor y periodista. Fue el dirigente del PCP, entrenado
por la Tercera Internacional, después de la muerte de Mariátegui. Frente a la política inmediata, Ravines
siguió una línea orientada hacia la insurrección que debía enrumbarse hacia los soviets de soldados,
obreros, indígenas, campesinos y marineros, al amparo de la honda crisis económica que afectaba al
país y al mundo (Basadre, 2014).
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