Revisiones  
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
1824, la campaña inal: documentos del Archivo  
General de la Nación en el bicentenario de las batallas  
de Junín y Ayacucho  
Martín Alberto Gonzales Pastrana1  
Resumen  
El artículo muestra documentos conservados por el Archivo General de la Nación, en los  
que se destacan hechos importantes ocurridos durante la campaña final de la Independencia  
del Perú. Encontramos documentos que abordan temas como el patriotismo de los pueblos  
indígenas de la sierra central peruana, la estrategia militar seguida por los generales al  
mando del Ejército Libertador, pequeños combates entre las tropas beligerantes, las  
conmemoraciones por la victoria patriota en la batalla de Ayacucho, y otros. Se trata de  
valiosas fuentes de información sobre momentos de incertidumbre política y social, que  
encaminaron al Perú hacia un nuevo periodo de su historia.  
Palabras clave: Perú, Independencia,Ayacucho, patriota, testimonio, enfrentamiento,  
tropas, montoneras.  
1824, the final campaign: documents from the Archivo General de la  
Nación on the bicentennial of the battles of Junín and Ayacucho  
Abstract  
The article shows documents preserved by the Archivo General de la Nación del Perú,  
whichhighlightimportanteventsoccurredduringthefinalcampaignfortheIndependence  
1
Historiador y gestor cultural, Universidad de Aix-Marsella (Francia). Actualmente labora en el Archivo  
agn.gob.pe.  
Citar como: Gonzales, M. (2024). La campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el  
bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho. Revista del Archivo General de la Nación, 39 (2), 75-101. DOI:  
Recibido: 22/01/2025. Aprobado: 04/02/2025. En línea: 25/07/2025.  
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
Martn Alberꢀo Gonzales Pasꢀrana  
of Peru. It is found documents that address topics such as the patriotism of the indigenous  
people in the central Peruvian highlands, the military strategy followed by the generals  
in command of the Liberation Army, small battles between the belligerent troops, the  
commemorations of the patriotic victory in the Battle of Ayacucho, and others. These  
documents are valuable sources of information about moments of political and social  
uncertainty, which led Peru towards a new period in its history.  
Keywords: Peru, Independence, Ayacucho, patriot, testimony, confrontation, troops,  
montoneras.  
Introducción  
En el marco del bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho, el Archivo General  
de la Nación presenta una selección de siete documentos históricos que revelan detalles  
estratégicos, y el ímpetu de las tropas participantes, en aquellos acontecimientos  
trascendentales para la historia del Perú. La campaña libertadora, culminada con dichas  
batallas, representó un hito en el proceso de independencia peruano e hispanoamericano,  
configurando su camino hacia la formación de nuevos estados republicanos.  
Este proceso histórico contó con la participación, y el apoyo bélico, de otras naciones  
ya independizadas. El Ejército Libertador estaba compuesto por soldados de diferentes  
países al mando de generales como Antonio José de Sucre, Agustín Gamarra y José de  
La Mar, entre otros. Se destaca el liderazgo de Simón Bolívar, quien había logrado la  
independencia de los territorios que conformaron la Gran Colombia, siendo su objetivo  
en el Perú la eliminación de los últimos vestigios del dominio español en América del Sur  
y expandir la influencia de su país en esta parte del continente (Pereyra Plasencia, 2014).  
En el bando opuesto, las tropas realistas resistían en las regiones que abarcaban la  
actual sierra peruana y el Alto Perú. El virrey José de La Serna estaba decidido a  
defender el control español sobre el territorio peruano pese a no contar con apoyo  
venido desde la península, y al enfrentamiento con el general realista Pedro Antonio  
de Olañeta, que le restó tanto soldados como recursos (Alvarado, 2020).  
Los documentos seleccionados aquí se refieren a los principales acontecimientos ocurridos  
en 1824, año en el cual la causa de la independencia parecía perdida pero que, gracias a  
la tenacidad de sus soldados, pudo revertirse el resultado y conseguir, así, su triunfo. Se  
incluye, igualmente, dos documentos fechados en 1825, referidos al primer proyecto para  
la construcción de un monumento conmemorativo de la victoria en la batalla deAyacucho.  
El espíritu patriótico de los jaujinos  
Los documentos son prueba del fervor y la determinación mostrada por los diversos  
sectores sociales que participaron a favor de ambos bandos durante las guerras de  
independencia. En una misiva, fechada en abril de 1824, dirigida por Pedro José  
Gonzáles al comandante general Agustín Gamarra, perteneciente a la Colección Santa  
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1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
María (docum. nº 1), se expresa que los jaujinos mostraron un valiente espíritu patriótico,  
especialmente los indios. Era tal su entusiasmo, que estos estaban “enteramente  
dispuestos a morir matando”, al extremo que era posible no regresasen a sus batallones.  
En otras líneas se aprecia cómo su organización era tan eficiente que pudieron preparar  
buena cantidad de fusiles, además de enterrar barriles de pólvora, poniendo sus vidas  
en grave peligro. Por otro lado, se describe su lado sanguinario contra cuatro hombres  
que terminaron ejecutados, y otros a los cuales acusaron de haber contribuido a la causa  
del rey. Pese a todo, su propósito era impedir la caída de Jauja en manos de los realistas,  
mientras esperaban ser socorridos por los patriotas al mando de Gamarra, ante la cercanía  
de las tropas de los generales peninsulares Mariano Ricafort y Gerónimo Valdés.  
Figura I. Correspondencia de Pedro José Gonzáles al comandante general Agustín  
Gamarra, sobre los movimientos del ejército realista al mando del mariscal de campo  
Jerónimo Valdez, y el espíritu patriótico de los jaujinos, especialmente de los indios.  
AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0416, folio 1, año 1824  
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Jauja era un pueblo importante debido a que en esa zona se contuvo el avance realista  
que venía del sur. Muchas de las acciones militares de apoyo al Ejército Unido  
fueron emprendidas por las guerrillas y montoneras que operaban en sus alrededores.  
Personajes como fray Bruno Terreros, Isidoro Villar, la espía Antonia Montero,  
Fernando Mayta, José María Fresco y el comandante Francisco Aldao, entre otros,  
reflejan el espíritu combativo de la población del valle del Mantaro y sus esfuerzos  
por defender la causa patriota.  
Para motivar el apoyo jaujino por el bando libertador, era necesario un cambio de  
imagen, especialmente el de las guerrillas. El mariscal Sucre, general en jefe de las  
fuerzas patriotas, y al tanto de los extremos a los cuales podían llegar las partidas de  
guerrilleros, le comunica al coronel Francisco de Paula Otero lo siguiente:  
Su Excelencia el Libertador desea vivamente, que los patriotas de Jauja y demás  
pueblos ocupados por el enemigo que tanto se quejan del desorden de nuestras  
guerrillas vean un nuevo orden de cosas en los trabajos militares, que restablezca  
la confianza en aquellos patriotas, y les inspire el deseo de servir al Ejército  
cuando se abran las operaciones2.  
Preparativos para la marcha del ejército patriota  
La planificación para la marcha del ejército patriota a través de la cordillera de losAndes  
fue exhaustiva. Testimonio de aquello es la correspondencia entre el mariscal Sucre y  
el coronel Otero, conservada en la Colección Miscelánea (docum. nº 2), en donde el  
venezolano da indicaciones para asegurar el buen avance de sus soldados hacia la sierra  
central, haciendo especial énfasis en las previsiones a tomar por Otero durante la marcha  
en cuanto el aprovisionamiento de granos y leña. Sucre le indica disponer de cierta  
cantidad de dinero para atender otros gastos. Particular atención merece la referencia de  
Sucre al carácter de Bolívar cuando las cosas no resultan como las planificó.  
Destaca la figura de Otero, quien aseguró el éxito de la campaña libertadora gracias  
a su intermediación entre el alto mando patriota y las montoneras que operaban en  
la sierra central. Su participación aumenta durante los meses previos a la batalla de  
Junín, con indicaciones continuas a los montoneros de la zona y, a la vez, sus informes  
a Sucre sobre el movimiento de tropas y espías3.  
La sierra central fue el escenario inicial de las confrontaciones bélicas que llevaron a  
la victoria final. Ciudades y pueblos como Huari, Huamalíes, Cajatambo y Jauja eran  
señaladas como lugares importantes para el abastecimiento de forrajes y subsistencias  
de las fuerzas patriotas, dada su productividad agrícola y ganadera, siendo, por tanto,  
estratégicamente vital conseguir el control de dichos territorios. Conocedor de su  
2
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José Antonio de Sucre a Francisco de Paula Otero; Cerro de Pasco, 13/II/1824 (Temple, 1975, 5: 398).  
La Colección documental de la independencia del Perú (CDIP) reúne correspondencia diversa que da  
mayores detalles sobre las acciones del coronel Otero durante las campañas de Junín y Ayacucho.  
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importancia, Sucre manifiesta, en múltiples cartas, su confianza en las capacidades  
de Otero:  
En Huánuco es que necesitamos buscar mucho en cuanto a granos, papas, raíces  
y toda clace de pan, y mucho, mucho mucho, mais y cebada para suplir la falta  
de pastos en el trancito hasta Jauja. […] El Libertador se aflige mucho por los  
ganados que cree nos falten; pero yo le he dicho, que Usted proporcionará cuanto  
necesitemos para la marcha, y para el tiempo que estemos en Jauja4.  
La carta conservada por el AGN es uno de los tantos testimonios sobre el contexto bélico  
de la época, la cual, contrastada con otra documentación, permite dar una idea clara de  
cómo Bolívar buscaba alcanzar, en el menor tiempo posible, las alturas de Pasco siguiendo  
una ruta que abarcaba Huánuco, Jauja, Yanahuanca, Cajatambo y otros pueblos aledaños.  
A la vez, se debía prever el ordenamiento de columnas que contaban con más de siete mil  
soldados5. Sucre daba, también, instrucciones a Otero sobre mantener el mejor espionaje  
posible con el fin conocer el número de tropas realistas en la zona de la cordillera y evadir,  
así, la posibilidad de una batalla; asegurar su movilidad por la retaguardia en caso de sufrir  
algún ataque; mantener una comunicación constante con sus comandantes para darles  
instrucciones de acuerdo a lo que se sepa sobre el enemigo; y, mantener a buen recaudo las  
subsistencias y todo aquello que pueda serles útil6.  
Noticias del triunfo de Junín en Trujillo  
Una carta, fechada en Trujillo en agosto de 1824, y dirigida por Fernando Pesantes  
al sacerdote, y diputado, Tomás Diéguez de Florencia (docum. nº 3), evidencia la  
importancia de dicha ciudad como capital de facto del Perú independiente elegida  
por Bolívar para el inicio de la campaña final. Ubicada en la costa norte del Perú,  
Trujillo celebró las noticias del triunfo patriota en la batalla de Junín, tal como se  
alude en la misiva conservada en la Colección Diéguez. La victoria marcó un quiebre  
favorable en la lucha por la independencia, fortaleció el espíritu patriótico y consolidó  
la confianza de la población en el liderazgo del Ejército Unido Libertador.  
Bastión importante para el bando patriota —no fue nunca ocupada por los realistas  
tras la proclamación de independencia por Torre Tagle—, se encontraba alejada tanto  
del escenario bélico como del desorden político de Lima —ocupada por los realistas  
entre julio de 1823 y febrero del año siguiente— provocado por las desavenencias  
entre el presidente José de la Riva-Agüero y el Congreso (Chigne, 2020: 102-103). No  
obstante, a inicios de 1824, la coyuntura militar se tornó tan desfavorable que Bolívar  
resolvió trasladarse hasta Trujillo como último remedio frente a la pérdida de la  
mayoría de provincias peruanas: “Bolívar en realidad controlaba sólo una provincia,  
aunque ciertamente era la mejor situada para sus propósitos, que era mantener a su  
4
5
6
José Antonio de Sucre a Francisco de Paula Otero; Huaraz, 22/IV/1824 (Temple, 1975, 5: 553).  
José Antonio de Sucre a Francisco de Paula Otero; Huaraz, 22/IV/1824 (Temple, 1975, 5: 554).  
José Antonio de Sucre a Francisco de Paula Otero; Cerro de Pasco, 13/II/1824 (Temple, 1975, 5: 395-398).  
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Figura II. Correspondencia de Fernando Pesantes a Tomás Diéguez, cura de Catacaos y  
diputado del Soberano Congreso, acerca de las noticias y celebración en Trujillo del triunfo  
de Junín. AGN, Colección Diéguez, CTDO.3.1285, caja 3, doc. 1285. folio 1, año 1824.  
ejército intacto hasta que pudiesen llegar los esperados refuerzos desde Colombia”  
(Anna, 2003: 298). Con el fin de preparar la marcha del ejército:  
La población civil de Trujillo fue organizada para coser uniformes, la tela se pidió  
de los residentes, se colectó latón y otros metales. Las ventanas fueron despojadas de  
sus rejas de hierro, e incluso las llaves de las casas fueron fundidas. Para mantener  
a sus soldados pagados y leales, Bolívar redujo primero su paga en un cuarto, luego  
confiscó la plata de las iglesias de Trujillo para pagarles (Anna, 2003: 299).  
Todo ese esfuerzo, junto al del resto de provincias del Perú independiente, se cristalizó  
en el triunfo de Junín. Las noticias sobre los festejos en la ciudad revelan el impacto  
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de la batalla entre los trujillanos y los mismos soldados: el ánimo colectivo se renovó,  
favoreciendo el avance de las tropas bolivarianas hacia el sur, hasta Huancayo, y, luego,  
hasta las inmediaciones de Huamanga y Huancavelica, escenarios de la campaña final.  
Movimientos del ejército patriota en Huamanga y Huancavelica  
Aligualquesucedíaconlosrealistas, tampocolospatriotasloteníantodoconsigoencuanto  
a recursos bélicos y económicos. Un oficio de Santa Cruz, conservado en la Colección  
Santa María (docum. nº 4), destaca como muy incierta la situación militar en el territorio  
ubicado entre Huamanga y Huancavelica, con sublevaciones indígenas contra el Ejército  
Unido en pueblos como Izcuchaca, Huanta y Huando. Santa Cruz también informa que  
la mitad de sus seiscientos soldados eran veteranos, debiendo entregarles armamento y  
monturas a pesar de la escasez de pólvora y plomo para las balas. Siendo insuficiente su  
número, se esperaba refuerzos tanto de hombres como de armas desde Huancayo, lo cual  
no ocurrió en la cantidad esperada. Finaliza Santa Cruz solicitando armamento por dos  
razones: abrir campaña contra los realistas, a fin de incitar nuevamente la confianza en los  
pueblos de la zona, y por el mal estado de la caballería realista, lo cual abría una ocasión  
perfecta para un ataque y restablecer la comunicación con el ejército de Sucre.  
Durante las semanas previas a la batalla deAyacucho, la coyuntura militar era ambigua. Hacia  
noviembre de 1824, los enfrentamientos entre ambos bandos eran cada vez más frecuentes.  
Para evitar el paso, o una posible ofensiva del ejército realista, las montoneras patriotas al  
mando de Juan Antonio González cortaban puentes —como el de Mayoc—, inutilizaban  
caminos, retiraban el ganado y todo aquello que fuera de utilidad para el enemigo7. A pesar  
de estos esfuerzos, González recibe la noticia sobre la captura de la ciudad de Huamanga el  
17 de noviembre 8, lo cual provocaba un serio revés estratégico para el alto mando patriota.  
El ejército del virrey estaba apoyado, fuertemente, por indios de las localidades aledañas a  
Huancavelica y Huamanga. Comandantes montoneros patriotas como González y Eugenio  
Garzón, informan sobre el incremento de los ataques por parte de indios y desertores  
bien armados en la localidad de Izcuchaca, el primero9, y sobre el ataque al prefecto de  
Huancavelica por los indios de Huando, el segundo10. En tono pesimista, Garzón brinda  
detalles retratando el contexto social de la zona, favorable a la causa realista:  
Señor General yo aseguro a Vuestra Señoría que desde Huancavelica hasta este  
punto, todo el país está lebantado contra nosotros, y también indignados, que si  
no nos han hecho más males, es porque las noticias de nuestra retirada se les  
ha ocultado un poco […]. An gritado con el mayor entusiasmo biba el Rey, en  
armamento es muy regular, y se conose que lo an conserbado para hacernos la  
guerra, pues a los españoles, no le tiraron un solo tiro en su retirada11.  
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Juan Antonio González a Andrés de Santa Cruz; Izcuchaca, 21/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 100).  
Juan Antonio González a Andrés de Santa Cruz; Izcuchaca, 21/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 101).  
Juan Antonio González a Andrés de Santa Cruz; Izcuchaca, 21/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 102).  
10 Eugenio Garzón a Andrés de Santa Cruz; Huantaro, 22/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 102).  
11 Eugenio Garzón a Andrés de Santa Cruz; Huantaro, 22/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 103).  
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Con el paso de los días, la situación cambia ligeramente a favor de los patriotas,  
abandonando Huamanga los realistas, reportándose su dispersión y la deserción de  
varios soldados12. Sin embargo, a inicios de diciembre, Huancavelica continuaba  
siendo un bastión enemigo reforzado por la llegada de más soldados13.  
El papel del general Andrés de Santa Cruz fue esencial para el Ejército Unido en  
aquellos momentos: cubriendo la retaguardia, reclutando soldados, facilitando la  
comunicación con el alto mando patriota, etc. Empero, uno de sus más importantes  
logros fue el de apaciguar a los rebeldes sublevados de Izcuchaca, Huando y demás  
de la provincia de Angaraes, indultándolos y reorganizándolos14, probablemente, con  
el propósito de que sirvieran en el bando patriota.  
Nombramiento del mando superior del Cuzco  
La provincia del Cuzco se había convertido, entre 1822 y fines de 1824, en la capital  
del virreinato del Perú. Tras la captura del virrey La Serna junto al alto mando  
realista, la Real Audiencia del Cuzco nombra virrey interino, y mando superior de los  
territorios sujetos al poder realista, al mariscal Pío de Tristán, con el fin de mantener el  
orden público durante aquel momento crítico. Tristán juramenta el cargo en Arequipa  
pero, sin embargo, renuncia a él pocos días después, permitiendo tomar posesión de  
aquellos territorios a las nuevas autoridades republicanas.  
Sobre el paso de las autoridades virreinales a las republicanas, tenemos el oficio enviado  
por Tristán al coronel Otero, el cual forma parte de la Colección Santa María (docum.  
nº 5). Nombrado prefecto de Arequipa por Bolívar, Otero debía disponer lo necesario  
para informar a la población arequipeña sobre la firma de la capitulación de Ayacucho,  
lograr su acatamiento y lograr la salida de las últimas autoridades virreinales de aquel  
territorio. En la misiva, Tristán le comunica su nombramiento por la Real Audiencia del  
Cuzco y su intención de publicar el contenido de la capitulación para que la población  
estuviese al tanto de los cambios políticos que se avecinaban, a la vez que ofrece su  
apoyo, incluso, para supervisar el proceso de entrega de la ciudad y el establecimiento  
de autoridades republicanas. Días después, en efecto, emite una proclama en la cual  
admite la derrota del Ejército Real y procura la unión entre todos los peruanos15.  
La independencia deArequipa se proclama el 30 de diciembre de 1824, ocasión en que  
se entrega la ciudad al coronel Otero, y se planifican los actos para su recibimiento:  
“izar cuatro banderas en alusión a la independencia y libertad de Colombia, Perú,  
Buenos Aires y Chile y engalanar las calles por donde desfilaría la comitiva, desde la  
Pampa de Cevallos hasta la Casa de Gobierno” (Sala i Vila, 2011: 723).  
12 Antonio Gutiérrez de la Fuente a Tomás Heres, ministro de Guerra y Marina; Ica, 2/XII/1824 (Temple,  
1975, 6: 115).  
13 Manuel Guari a Ignacio Delgado, gobernador de Castrovirreyna y Parinacochas; Yanac, 4/XII/1824  
(Temple, 1975, 6: 116).  
14 F. Quiñones, de la Intendencia de Yauyos, al intendente de la provincia de Cañete; Omas, 9/XII/1824  
(Temple, 1975, 6: 119).  
15 Pío de Tristán, “Proclama”; Arequipa, 30/XII/1824 (De la Barra, 1974, 9: 257-258).  
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Además de Arequipa, también en Puno y el Cuzco se realizó el reconocimiento de la  
capitulación, dándose las órdenes para la entrada de las nuevas autoridades republicanas16.  
El Ejército Unido ingresa al Cuzco el 24 de diciembre de 1824, luego que el Cabildo  
diera las facilidades al nuevo prefecto, el general Gamarra y, en Puno, la proclamación de  
su independencia ocurre el 30 de diciembre, mediante un bando del general Rudecindo  
Alvarado, nombrado jefe político y militar de la provincia. Quedaban pendientes, no  
obstante, tanto la derrota del general Olañeta en el Alto Perú, como la recaptura de los  
castillos del Callao tomados por las tropas realistas al mando del general José Ramón Rodil,  
y vencer la resistencia realista en la lejana isla de Chiloé, dependiente del virreinato peruano.  
Figura III. Pío de Tristán, virrey interino del Perú, al coronel Francisco de Paula Otero, prefecto de  
Arequipa, comunicando su nombramiento para conservar el orden público y sobre la publicación por  
bando de la capitulación de Ayacucho. AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0614, folio 1, año 1824.  
16 Gerónimo Valdés a Francisco de Paula Otero; Camaná, 31/XII/1824 (De la Barra, 1973, 8: 163-164).  
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Figura IV. Pío de Tristán, virrey interino del Perú, al coronel Francisco de Paula Otero,  
prefecto de Arequipa. AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0614, folio 1v, año 1824.  
Construcción de la pirámide conmemorativa de la batalla de Ayacucho17  
El proyecto de construir una pirámide conmemorando la victoria obtenida en la Pampa  
de la Quinua estuvo presente desde los meses posteriores a aquel hecho histórico18,  
pues la batalla —hecho fundamental de la gesta bolivariana— debía recordarse con  
17 Agradezco la colaboración del historiador Miguel Ángel del Castillo M. en la elaboración de esta  
sección del artículo.  
18 “En el campo de batalla deAyacucho, se levantará una columna consagrada a la gloria de los vencedores.  
En la cima de esta columna se colocará el busto del benemérito general Antonio José de Sucre, y en  
ella se grabarán los nombres de los generales, jefes, oficiales y cuerpos en orden y preeminencia que  
les corresponde”. Decreto de Simón Bolívar; Lima, 27/XII/1824 (Arosemena, 1974: 116).  
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1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
un monumento que expresara la gloria del Ejército Libertador preservando, a la vez,  
su legado histórico:  
El Libertador ha mandado levantar monumentos que recuerden a las futuras  
generaciones los servicios de los vencedores de Ayacucho; pero en el corazón de  
estos vencedores está consagrado el monumento que ellos han formado al hijo  
de la gloria, al guerrero generoso que nos dio una patria y que de la condición  
de esclavos nos convirtió en soldados de la libertad y de la victoria. Sobre todos  
esos corazones y en cada uno existe la estatua de Bolívar y de allí la dejaremos  
a los hijos de nuestros hijos, para que su memoria tenga la duración del Sol19.  
El Archivo General de la Nación conserva dos documentos sobre el proyecto,  
conservados en el fondo Ministerio de Hacienda y Comercio. El primero es un oficio  
fechado en Ayacucho el 6 de julio de 1825 (docum. nº 6), en el cual el prefecto de  
Ayacucho, Ramón Bernabé Estomba, se dirige al ministro de Hacienda de aquel  
entonces, Hipólito Unanue, para informarle el valor de la obra, calculada en 74 462  
pesos por el arquitecto José Negri, y para conocer la opinión de Bolívar sobre dicho  
monto. El segundo oficio, dirigido por el ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores,  
Manuel Lino Ruiz de Pancorvo, al ministro de Hacienda casi tres meses después del  
anterior, el 30 de setiembre (docum. nº 7), presenta el presupuesto pormenorizado del  
monumento a levantarse en el campo de Ayacucho20.  
Elaborado por el general español patriota Juan Pardo de Zela, prefecto de Ayacucho,  
la cuenta detalla los tipos y cantidad de materiales a emplear (cobre, estaño, fierros,  
clavos, limas, cuerdas, cal, y demás), el número de trabajadores y sus respectivas labores  
(picapedreros, peones, albañiles, un carpintero, un herrero, un arquitecto, y otros),  
además del costo por el transporte de los materiales. Se infiere, por las descripciones,  
que los materiales serían extraídos de cerros, canteras o minas cercanas al campo de  
batalla. Asimismo, se proyectaba finalizar la obra en, aproximadamente, seiscientos días  
o, como mucho dos años, de acuerdo al cálculo de los días a laborar por los trabajadores.  
La construcción de esta suerte de monumentos no estuvo exenta de situaciones de  
exaltación de la figura de Bolívar, por tratarse del artífice final de la emancipación  
peruana. En Lima, el Congreso de la República decidió correr con los gastos de  
construcción de “una enorme mole representativa de los Andes que reciba su estatua  
ecuestre”, la cual se elevaría en la “Plaza de la Constitución”21, actual Plaza Bolívar.  
19 José Antonio de Sucre al ministro de Guerra y Marina; Sicuani, 23/I/1825 (Arosemena, 1974: 122).  
20 El segundo de los mencionados documentos, el de setiembre, es citado por Majluf (1994: 42), en tanto  
el primero lo fue por Monteverde (2020: 155), aunque ninguno incluye las transcripciones. Cuatro  
documentos más, que completan la información, se encuentran en el Archivo Histórico Militar (AHM-  
CEHMP) y fueron reproducidos, por De la Barra (1973, 8: 325-326, 330-331-332) y por Arosemena  
(1974: 147-156) quien, además de incluir la versión en facsímil, agrega uno que no hemos podido  
hallar en la CDIP, siendo los siguientes: Ayacucho, 20 de julio; Cuzco, 24 de julio; Cuzco, 25 de julio;  
y, Ayacucho, 20 de setiembre.  
21 Hipólito Unanue, “Memoria del señor ministro de Estado en el Departamento de Gobierno y Relaciones  
Exteriores al Congreso Nacional”, 1826 (Arias-Schreiber, 1974: 884).  
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Tales eran los agradecimientos rendidos a su figura mientras el ánimo político limeño  
estuvo del lado del llamado “Libertador” (Majluf, 1994: 10). Y, si bien, la construcción  
de la pirámide fue concebida por Bolívar, finalmente no se erigió debido a que este  
dispuso destinar el dinero a la lucha contra los realistas apertrechados en los Castillos del  
Callao (Monteverde, 2020: 155). Vencidos aquellos en enero de 1826, sin embargo, no  
se retoma la erección de la obra sino hasta finales del siglo XIX cuando, tras sucesivos  
proyectos frustrados, se erige un obelisco que, a su vez, sería reemplazado por el actual  
monumento, inaugurado en 1974 (Arosemena, 1974: 145, 173-187, 209-230).  
Re lexiones inales  
Los documentos históricos examinados en el presente artículo son importantes para  
entender la llamada “campaña final” —que culminó con las batallas de Junín y  
Ayacucho— pues, además de ofrecer una visión detallada de ciertos acontecimientos,  
permiten apreciar la valentía y el compromiso de los líderes y soldados del bando  
patriota y destacar los obstáculos logísticos y financieros que enfrentaron. La riqueza  
de estos registros engrandece, así, nuestra comprensión de un momento histórico  
para el Perú y el resto de Hispanoamérica que hoy conmemoramos como parte del  
bicentenario de nuestra independencia.  
Referencias  
Fuentes primarias  
Documentos manuscritos  
Archivo General de la Nación, Lima  
Colección Miscelánea, H-5.Misc.0130.  
Colección Santa María, H-5.Sta.0416; H-5.Sta. 0610; H-5.Sta.0614.  
Colección Tomás Diéguez, CTDO.3.1285, caja 3, doc. 1285.  
Ministerio de Hacienda y Comercio, Documentos Oficiales, H-1, O.L. 131-  
257, caja 37; O.L. 129-130, caja 34.  
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87  
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
Martn Alberꢀo Gonzales Pasꢀrana  
Apéndice documental  
Documento nº 1  
Pedro José Gonzáles al comandante general Agustín Gamarra, sobre los  
movimientos del ejército realista al mando del mariscal de campo Jerónimo  
Valdez, y el espíritu patriótico de los jaujinos, especialmente de los indios22.  
Señor comandante general don Agustín Gamarra  
Atocsayco y abril 13 de 1824  
Señor mío y el de toda mi atención. Antes de anoche llegó de regreso mi primo el capitán  
don José Manuel Solís quien me trajo el contesto de vuestra señoría por el que quedé  
bastantemente consolado saber con fijeza la venida del batallón de nuestro ejército, con el  
que concibo sin la menor duda lograremos derrotar al enemigo que tanto nos incomoda.  
Anoche a las 11 se me han aparecido varios indios y mozos de Jauja con papeles que me  
escriben los alcaldes como también de mi casa, y me dan la razón siguiente. Que Valdés se  
ha reunido con Ricafort ocupan el terreno desde Lircay hasta Chupaca, que tienen como  
mil y cien hombres y seiscientos fusiles con tres cañones la mayor parte de la tropa de  
Valdés, son jaujinos, y de la provincia saben con evidencia que los jaujinos se han desertado  
muchísimos, y algunos de ellos les gritaban de la otra banda del río a estos nuestros, que  
cuando se presente acción ellos serían los que habían de ayudarle a incitarlos en caso de  
no poderse pasar de pronto y aún que cargarían sus fusiles con solo pólvora para aparentar  
con su general. A todo esto no se le debe dar ascenso, más sí creo que se hayan desertado,  
y no dudo también se pasen cuando logren la ocasión. Ricafort intenta pasar su caballería  
por el vado de la Concepción en el que esforzándose tuvo la oposición de ochenta hombres  
que están al cuidado en esta banda de los nuestros, a quienes en el tiroteo que tuvieron nos  
mataron tres hombres y de ellos murieron también cuatro, y por último consiguieron los  
nuestros que no pasasen pero yo me concibo que a esta fecha hayan pasado los de caballería,  
a pesar que me aseguran que el río todavía está cargado pues dicen que es mucho el anhelo  
con el que desean pasar al punto de Concepción y Matahuasi; por lo que se apuran estos  
infelices y buenos patriotas jaujinos el socorro de la patria, por cuyo motivo hago que pasen  
donde vuestra señoría para que los consuele y se informen del estado de nuestras tropas.  
Es indecible, y toda ponderación es corta, el entusiasmo que los jaujinos, y en principal los  
indios han tomado en esta defensa pues tienen nueve mil y más hombres sobre las orillas  
del río con sus avanzadas respectivas, dispuestos enteramente a morir matando en cuyo  
supuesto no me cabe dificultad ninguna que si solo la caballería pretende avanzar a Jauja,  
penetrados de que no hay tropa de línea, ellos conseguirán su intento en matar a muchos,  
pero también aseguro que acaso no vuelva ninguno de ellos a reunirse a su batallón.  
Han juntado los jaujinos como trescientos fusiles entre escopetas, y me han sacado algunos  
barriles de pólvora que sabían dónde la tenía escondida, y barras de plomo con lo que se  
22 AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0416.  
88  
1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
han preparado. Igualmente en el altillo del río de Ataura han puesto su cañón el que quedó  
en Jauja, al que le han formado su carretilla. Me aseguran que están minando la tierra  
por toda esa ribera con ánimo de enterrar barriles de pólvora, y últimamente Dios podrá  
libertar a estos infelices y bárbaros del peligro evidente en que ponen su vida, sin la mayor  
defensa ni conocimientos que les preste hacer una acción cual se prepara.  
Tal es el furor en que se hayan las gentes de Jauja que acaso penetrados por alguna  
oposición contra el sistema torpe de los indios, que les replico en sus disposiciones.  
Don Domingo Apodaca, sargento mayor que fue de mi regimiento, don Mariano  
Moscoso su yerno ambos hijos de Cochabamba un tal José Ribera limeño, que habitó  
en Jauja bastante tiempo, y un fulano Serna que dicen su hermano del Inter [sic] que  
está en Reyes, a todos estos cuatro los asesinaron en la plaza del pueblo de Ataura, lo  
que ha causado bastante horror a todo el vecindario y demás pueblos con el agregado  
que los indios están solicitando en Jauja por todos aquellos que hayan contribuido a  
favor del rey, y todo esto lo ejecutaron el día martes a las tres de la tarde, habiendo  
enterrado los cadáveres en la misma plaza sin querer se les dé sepultura sagrada.  
El reclamo es general por el socorro de la tropa de la patria, a fin de que el enemigo  
no entre en Jauja a hacer extorsiones, que en el día se deben concebir que así operarán  
los inicuos y de ninguna religión, pues en la doctrina de Guaripampa han saqueado  
toda la iglesia, y por consiguiente tomando Jauja sea difícil lanzarlos, pues también  
me aseguran que en los pueblos de su habitación en que hoy se hayan han reunido  
más de cuatrocientos hombres a su batallón. Las consideraciones de vuestra señoría  
movidas de estos repetidos clamores no dudo determine abreviar su marcha, pues  
estoy cierto, o por lo menos nada equivoco, que con solo sepa el enemigo la cercanía  
de Jauja de nuestras tropas, no solo no nos prestarán acción sino también emprenderán  
la huida, pues se les conoce el miedo con que están, como también se sabe la mucha  
gente enferma que hay por esos pueblos de la partida de Valdés, por último Vuestra  
Señoría resolverá lo que halle por conveniente avisándome el día fijo de su marcha  
para determinar yo la mía a pesar de hallarme bien quebrantado de la salud, y aún por  
toda precaución anticiparé a Jauja órdenes, comisionando a sujetos para que tengan  
prontos los víveres y demás necesarios en beneficio de nuestra tropa [&]  
Incluyo a vuestra señoría la proclama que es de La Serna la que Valdés pudo hacer  
introducir en Jauja, que nunca faltan sujetos para estas maniobras, como estoy yo  
enterado de algunos jaujinitos que me aseguran los indios han pretendido cooperar en  
la entrada de Valdez para Jauja, cuyos atentados prometo a mi regreso castigarlos con  
exacta averiguación que haré de sus hechos.  
Deseo a usía perfecta salud, y toda complacencia, y que mande con la satisfacción que  
debe a su apasionado y atento amigo seguro servidor que es su mano besa.  
Pedro José González  
PD. Esta mañana día jueves de ayer hice dos propios a la provincia, el uno para que  
se internase por Guaripampa a acechar las acciones del enemigo y me traiga noticia  
casi verídica de su fuerza, y el otro a Jauja para que los alcaldes redoblen su defensa.  
89  
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
Martn Alberꢀo Gonzales Pasꢀrana  
Documento nº 2  
Antonio José de Sucre al coronel Francisco de Paula Otero, indicándole  
que prepare todo lo necesario para la marcha del Ejército patriota hacia  
la cordillera, priorizando leña y alimento para los caballos, gastando en  
ello todo el dinero disponible23.  
Huaraz a 22 de mayo de 1824  
Señor coronel Otero.  
Mi querido coronel y amigo,  
Todo lo que ocurre va de oficio y siento no escribir muy largo de particular para  
responderle mis cartas de 22 y 30 de abril y 15 de mayo pero lo haré o desde Cajatambo  
para donde voy mañana, o de Chiquian. En 12 días pienso estar en Huánuco para  
encaminar si está corriente todo lo necesario a la marcha del ejército y para los altos  
que va a hacer. Le recomiendo cuanto le digo en mi oficio reservado de mi letra.  
La contestación de usía a mi pretendido cuñado la imprimiéramos sino tratara de  
cosas de familia; pero si usía quiere que aún se publique lo haremos; dígamelo usía.  
Estoy muy disgustado de pensar que puede el ejercito encontrar escases en su marcha,  
pero me alienta la idea de que usía esta por allá preparando todo: más que nada es  
preciso cuidar de que haya mucha leña y mucho, mucho [Folio 1r] mucho maíz y  
cebada para los caballos en cada pascana. En las jornadas desde Recuay había más  
allá de [¿Jesus?] no verán alfalfa y es menester suplirla con 150 fanegadas de grano  
en la jornada. Ya dije a usía que aunque sea gastando el dinero se aliste todo; el caso  
es que nada falte. Va una orden por dos mil pesos por el pronto ínterin usía me dice lo  
que falte; pero no pare el trabajo en aprontar todo. Usía conoce el genio del Libertador  
y cuando se molestara de las faltas habiendo dinero para remediarlas. Desde [¿Jesus?]  
y Huayanca por Yanahuanca y Huánuco, todo corre de cuenta de usía. Desde primero  
o cinco de junio adelante empiezan los cuerpos de atrás a pasar la cordillera por  
Pacharoto a Huayanca, por fortuna la caballería vendrá a pasar del 15 al 20 y no hay  
más tiempo. Vea usía pues por hacerlo todo en este plazo. Cuanto que encargado usía  
de esto nada faltará.  
De usía siempre muy afectísimo amigo.  
Sucre [rubricado] [folio 1v]  
23 AGN, Colección Miscelánea, H-5.Misc.0130.  
90  
1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
Documento nº 3  
Fernando Pesantes a Tomás Diéguez, cura de Catacaos y diputado del  
Soberano Congreso, sobre las noticias y celebración en Trujillo del  
triunfo de Junín24.  
Señor Doctor Don Tomas Diéguez.  
Trujillo Agosto 30 de 1824  
Muy señor mío y dueño de mi aprecio. Incluyo el expediente promovido por el cura  
de Motupe contra el clérigo Espinoza con el oficio del Señor Provisor que verá usía.  
No sé cómo estará Don Francisco Lazuregui con la paga de la trigésima al colegio de  
las capellanías que anteriormente se le adjudicaron, por que el actual rector ha tomado  
el arbitrio de apoderarse y no soltar los expedientes que se le pasan para la toma de  
razón, si deben de los antecedentes pues si sucede así nada habremos adelantado.  
Estoy persuadido a cuánto me dice usía del monigote Palacios, por que no dejo de  
conocerlo y sé cómo se encajó en la sacristía a viva fuerza.  
Es muy regular esté usía ya instruido del fuerte coscorror [sic] que llevaron los  
enemigos en los campos de Junín, que aquí se ha celebrado con extraordinarias  
demostraciones de regocijo, y todas las noticias posteriores van confirmando la idea  
que formamos de su importancia. Dios lo perfeccione todo y a usía me lo guarde  
cuantos años le apetece. Su [afecto] y afectísimo servidor que su mano besa.  
Fernando Pesantes [rubricado]  
24 AGN, Colección Tomás Diéguez, CTDO.3.1285, caja 3, doc. 1285.  
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
Martn Alberꢀo Gonzales Pasꢀrana  
Documento nº 4  
Andrés de Santa Cruz, general en jefe del Ejército, a Tomás Heres,  
ministro de Guerra, comunicando noticias traídas por sus espías sobre  
la situación de los realistas en Huancavelica y Huamanga, a la vez que  
solicita tropas y municiones para iniciar la campaña25.  
Comandancia general  
Huancayo noviembre 27 de 1827  
Al señor Ministro de la Guerra, coronel Tomás de Heres  
Señor Ministro  
Algunos de mis espías han regresado de cerca de Huancavelica, me han traído los  
siguientes avisos tomados de hombres patriotas del país. Que el ejército enemigo  
se hallaba fecha el 23 en Huamanga con la mayor parte de su caballería en Huanta  
y Lauricocha. Que Olañeta no está unido a él sino que ha quedado al otro lado del  
Desaguadero y en marcha del Cuzco. Que la fuerza total del Virrey se considera de  
seis mil hombres habiendo perdido en su fuerte marcha con 1500 entre muertos,  
desertores y pasados a nosotros. Que el Ejército Libertador que venía en alcance de  
ellos ha sido detenido por la falta de los puentes de Pampas que los españoles hicieron  
cortar otra vez. En esto hay una diferencia. Otros dicen que se ha dirigido al Cuzco.  
Que el ejército español trae muy mala su caballería, y esto es conforme con lo que  
me ha asegurado el señor general Correa que vio parte de ella al salir de Huamanga.  
La sublevación de Huando y de otros pueblos de Huancavelica ha producido el principal  
mal de no poder adquirir prontamente mejores avisos. Yo he dirigido muchos espías  
hasta Huamanga y otras partes al Señor general en jefe por la montaña. La distancia y  
los rodeos necesarios no han dado lugar a su regreso que aguardo con impaciencia.  
Hoy mismo hago marchar también por la montaña al Señor Coronel [Sales] Guillermo  
con las comunicaciones que recibí anoche para el señor general en jefe, y con cuántos  
avisos he creído convenientes. Según los prácticos llegará a Andahuaylas en doce días  
por que el camino dicen que es horrible.  
Yo no pierdo un momento en procurar una comunicación con el ejército, a donde  
he mandado más de 30 expresos y en hacer aquí todos los preparativos para obrar  
como convenga. Nuestros caudales, hospitales, ganados & que habían de este valle  
atrás, han marchado en dirección a Huariaca y el Chinche. Solo tengo aquí la tropa  
que ha podido reunirse. Dije a Vuestra Señoría en mi anterior comunicación que  
contaba con 600 hombres, y entre ellos 300 veteranos [...tando] asistentes y tomando  
medidas propias del caso. He reunido 34 soldados de caballería cuyo armamento  
y monturas se han podido completar porque casi nada tenían en los hospitales. La  
25 AGN, Colección Santa María, H-5.Sta. 0610.  
92  
1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
falta de municiones no es posible remediarla aquí: apenas cuento con dos paquetes y  
cuatro piedras para cada soldado veterano porque no hay de dónde conseguir pólvora.  
Plomo y balas tengo en abundancia. Yo contaba con que el coronel Deza traería algo  
pero se ha presentado con solo catorce hombres y sus asistentes, habiendo hecho tirar  
todas las cargas que dice sacó de Huamanga, de modo que de cuánto esperaba que  
se hubiese retirado de Huamanga y Huancavelica, no he recibido más que este corto  
número de hombres y algunos jefes y oficiales llenos de espanto. A pesar de todo y  
del mal ejemplo de los pueblos de Huancavelica que se dice ha contagiado a los de  
Pampas de donde han huido también todas las autoridades y [...] conservaré este valle  
hasta que venga el Virrey y me lo quite. Trato de hacer una marcha sobre Izcuchaca  
con el objeto de un reconocimiento y de hacer creer que podemos tomar la ofensiva  
para que los pueblos restablezcan alguna confianza.  
YocreoseñorMinistroqueesdelamayorurgenciaquesemeremitanalgunasmuniciones  
y algún escuadrón de caballería con el que todos mis movimientos quedarían cubiertos.  
Si además hubiese lugar a que lleguen al menos quinientos infantes puede ya hacerse  
una diversión que distraiga al enemigo. El mal estado de su caballería nos da el mejor  
lugar para todo y estoy persuadido que la posición difícil en que se ha colocado no le  
permite sino obrar en masa. Nada más urgente por esta parte que desembarazar esta  
nueva de los pueblos para restablecer la fácil comunicación con nuestro ejército. Por  
las razones que he expuesto y por no aventurar nada antes de recibir órdenes de Su  
Excelencia me contraigo solo a sostener el valle y alejar de el contagio.  
Sobre estos conocimientos señor Ministro que tengo la honra de presentar a Su  
Excelencia por conducto de Vuestra Señoría. Espero que querrá Vuestra Señoría  
impartirme sus órdenes que fijen mis ulteriores operaciones.  
Dios guarde a Vuestra Señoría Ilustrísima.  
J. M.  
A. Santa Cruz  
93  
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
Martn Alberꢀo Gonzales Pasꢀrana  
Figura V. Oficio de Andrés de Santa Cruz, general en jefe del Ejército, a Tomás Heres,  
ministro de Guerra, comunicándole noticias traídas por sus espías sobre la situación de  
los realistas en Huancavelica y Huamanga, a la vez que solicita tropas y municiones para  
iniciar la campaña. AGN, Colección Santa María, H-5.Sta. 0610, folio 1, año 1824.  
94  
1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
Documento nº 5  
Pío de Tristán, virrey interino del Perú, al coronel Francisco de Paula  
Otero, prefecto de Arequipa, comunicando su nombramiento para  
conservar el orden público y sobre la publicación por bando de la  
capitulación de Ayacucho26.  
Arequipa Diciembre 30 de 1824  
Señor coronel don Francisco Paula Otero  
Recibidas en el Cuzco las primeras noticias de la batalla de 9 del corriente en Quinua  
bajo el aspecto de hallarse prisioneros el excelentísimo señor virrey y señores  
generales, su Audiencia en junta extraordinaria congregada con este motivo, me llamó  
por ministerio de la ley al mando superior de estas provincias. Ofrecí el sacrificio  
de aceptarlo por conservar el orden y por consagrar cuantos fueran necesarios a la  
felicidad de aquella. He dedicado para lo primero mis mayores desvelos, y considero  
conseguido lo segundo con tenor a la vista el oficio del Excelentísimo señor teniente  
general Don José de Canterac al señor Gobernador Intendente de esta provincia  
remitiéndole la capitulación consecuente a la referida batalla, y el de Vuestra Señoría  
de 22 del corriente dirigido al mismo.  
Los desastres de las guerras han afligido al Perú hasta el último extremo: sus habitantes  
todos lamentaban esta desgracia. Ha llegado el caso de su terminación, y yo me  
lisonjeo de estar en el de prevenir en estas provincias el cumplimiento de la citada  
capitulación. Hoy mismo se publicará en esta capital, se circulará a la mayor brevedad;  
y para que Vuestra Señoría sea entregado de esta provincia el comandante Aballe y  
los demás del tránsito le franquearán libre paso y todos los auxilios concernientes a su  
mayor comodidad. Aprovecho pues esta ocasión para ofrecer a Vuestra Señoría mis  
consideraciones.  
Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años.  
Pío de Tristán  
26 AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0614.  
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
Martn Alberꢀo Gonzales Pasꢀrana  
Documento nº 6  
Ramón Bernabé Estomba, prefecto de Ayacucho, a Hipólito Unanue,  
ministro de Hacienda, acerca de la remesa de dinero hacia la capital  
ordenada por Simón Bolívar y los gastos que ocasionará la construcción  
de una pirámide en memoria de la batalla de Ayacucho27.  
Prefectura del departamento  
Al señor Ministro de Estado en el Departamento de Hacienda  
Señor Ministro  
Con fecha 22 de pasado expuse a vuestra señoría lo que me ordenó el señor Mariscal  
de Ayacucho en razón de la remesa del dinero que existía en estas cajas a quien se le  
han remitido 16 000 pesos no obstante lo que me previene en su comunicación N°  
41, 8 del pasado, sobre que fondos de este departamento se dirijan a esa capital y  
no al ejército a virtud de suprema orden de Su Excelencia el Consejo de Gobierno.  
Asimismo he pasado a Su Excelencia por el conducto del señor Ministro de la Guerra  
el presupuesto formado por el arquitecto José Negri de los gastos que deberán  
ocasionarse en la pirámide que se ha de levantar, por la memoria de la batalla de  
Ayacucho, cuya cantidad asciende a 74 462 pesos.  
En vista de todo lo expuesto usía comprenderá la bondad de hacerlo presente al  
supremo conocimiento de Su Excelencia para que determine lo que sea de su agrado.  
Ayacucho 6 de julio de 1825.  
Dios guarde a Vuestra Señoría.  
Señor Ministro  
Ramón Estomba [rubricado]  
[Al margen] Da parte en contesto sobre la imposibilidad de remitir los fondos del  
departamento por los considerables gastos que hay que hacer en la pirámide.  
Lima julio 22 de 1825  
Que conforme a lo terminantemente expuesto por Su Excelencia el Libertador, remita  
todos los productos líquidos de las rentas del departamento a la Tesorería General y que  
en cuanto al presupuesto del gasto del monumento, no proceda sin la determinación de  
Su Excelencia el Libertador, a quien debe dirigirse sobre la materia.  
[Tres rúbricas]  
27 AGN, Ministerio de Hacienda y Comercio, Documentos Oficiales, H-1, O.L. 131-257, caja 37.  
96  
1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
Documento nº 7  
Lino Ruiz de Pancorvo a José de Larrea y Loredo, ministro de Hacienda,  
remitiendo el presupuesto para el monumento y estatua pedestre que  
ha de construirse en el Campo de Ayacucho. Ministerio de Hacienda y  
Comercio, documentos o iciales. Lima, 30 de setiembre de 182528.  
[Folio 1]  
REPÚBLICA PERUANA  
Palacio del gobierno en la capital de Lima  
a 30 de setiembre de 1825 -6°.  
Al señor Ministro de Estado en el Departamento de Hacienda  
El Prefecto del departamento deAyacucho con en nota del 20 del que espira [sic] dirige  
a este Ministerio el adjunto presupuesto o avance del costo a que puede ascender el  
monumento y estatua que ha de construirse en el Campo deAyacucho; y Su Excelencia  
el Consejo de Gobierno, impuesto de él, me ordena pasarlo al Ministerio del cargo  
de Vuestra Señoría, como tengo la honra de verificarlo, para los fines que convengan.  
Dios guarde a Vuestra Señoría.  
Por el S. M.  
M. Lino Ruiz de Pancorvo [rubricado]  
[Presupuesto adjunto] [Folio 2]  
Avance del costo que puede ascender el monumento y estatua pedestre que ha de  
construirse en el Campo de Ayacucho  
A saber  
1. Primeramente: se necesitan 256 varas cúbicas de piedra bruta de sillería.  
Por sacar del cerro y medio labrarla 300 días… 4 peones a 4 reales y un  
sobrestante a 8 reales..........................................................................................900  
Por su conducción a distancia de 25 leguas… 256 varas cubicas hacen  
312 mulas a 6 pesos..........................................................................................1872  
Por su labranza y pulimiento… 4800 jornales de picapedreros: los 2400  
a 4 reales y los 2400 restantes a 6 reales..........................................................3000  
2. Se necesitan piedra de las inmediaciones para ripios vs. rr ...............................300  
3. Se necesitan 400 fanegas de cal a 12 reales .......................................................600  
28 AGN, Ministerio de Hacienda y Comercio, Documentos Oficiales, H-1, O.L. 129-130, caja 34.  
97  
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
Martn Alberꢀo Gonzales Pasꢀrana  
4. Yd 600 fanegas de arena que hacen 1200 burros...............................................300  
En 600 días tres albañiles diarios a 6 reales..........1350  
............................4050  
En 600 días nueve peones a 4 reales .....................2700  
En 600 días dos peones diarios para conducir el agua de las  
lagunas con sus burros a 6 reales diarios cada uno ............................................900  
5. Se necesita un andamio para la elevación de todos los materiales  
calculado en........................................................................................................700  
6. Se ha de cubrir sucesivamente la obra para la cual el carpintero  
ganará en 600 días...................................................600  
..............................900  
Materiales… Tablones [etra.]..................................300  
7. Se necesitan metales (cobre y estaño) para las lápidas…  
Por las 4 primeras lapidas de a 30 quintales.......................................................120  
Por las 4 segundas de a 20 quintales ....................................................................80  
Por los 4 trofeos militares de la urna a 30 quintales120  
Por las 4 yd del triunfo a 6 ¼ quintales................................................................25  
Por las 4 inscripciones a 5 quintales.....................................................................20  
Por 92 medallas a 3 quintales.............................................................................276  
Por la inscripción última .......................................................................................5  
Por el tronco de coluna [sic..................................................................................15  
Por la estatua completa.........................................................................................70  
Por la reja exterior................................................................................................80  
Quintales 811  
A la vuelta .......................13552  
[Folio 2v]  
De la vuelta .......................13552  
Por 811 de cobre y estaño, a saber 729 quintales de cobre y 82  
de estaño: todo al precio de 30 pesos quintales inclusive su conducción ......24330  
Por el salario del fundidor en dos años, según ha pedido él mismo.................5000  
Por el de 4 oficiales de id en id a 8 reales ........................................................2400  
Por el corte de leña y su conducción................................................................. 900  
Por un dibujador para los moldes.......................................................................300  
98  
1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
Por los grabadores a cincel en los moldes y pulimento en el bronce...............5000  
Por 72 quintales de fierro para las grampas de las medallas y para  
el alma que ha de sostener la estatua inclusive 12 quintales para  
herramienta a 25 pesos.....................................................................................1800  
Por 8 gruesas de limas surtidas para pulir los metales a 36 pesos ...................1288  
Por el salario del sobrestante mayor en dos años a 500 pesos .........................1000  
Por un herrero en dos años a 8 reales......................600  
Por un sonador……………a 2 reales......................150  
............................1560  
Por un majador……………a 4 reales.....................300  
Por el carbón............................................................600  
Por un carpintero……………8 reales.....................600  
............................1560  
Por dos peones………………4 reales ....................600  
Por dos quintales de clavos para andamios a 30 pesos60  
Por cueros para id.................................................................................................50  
Por cuerdas, cables, motones, yr. para elevar los pesos yr.................................300  
Por la construcción de tendales, oficinas, hornos, almacén .............................1600  
Por el salario del Arquitecto, según ha pedido él mismo .................................6500  
Por el 10 por ciento de aumento a favor de la obra por gastos imprevistos.....6593  
Total ...............72523  
Ayacucho 6 de setiembre de 1825  
Juan Pardo de Zela  
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101  
Martn Alberꢀo Gonzales Pasꢀrana  
Figura VI. Presupuesto para el monumento y estatua pedestre que ha de construirse en el  
Campo de Ayacucho. AGN, Ministerio de Hacienda y Comercio, documentos oficiales,  
H-1, O.L. 129-130, caja 34. folio 2. año 1825.  
100  
1824, la campaña final: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho  
Figura VII. Presupuesto para el monumento y estatua pedestre que ha de construirse en el  
Campo de Ayacucho. AGN, Ministerio de Hacienda y Comercio, documentos oficiales,  
H-1, O.L. 129-130, caja 34. folio 2v. año 1825.  
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