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1824, la campaña nal: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho
un monumento que expresara la gloria del Ejército Libertador preservando, a la vez,
su legado histórico:
El Libertador ha mandado levantar monumentos que recuerden a las futuras
generaciones los servicios de los vencedores de Ayacucho; pero en el corazón de
estos vencedores está consagrado el monumento que ellos han formado al hijo
de la gloria, al guerrero generoso que nos dio una patria y que de la condición
de esclavos nos convirtió en soldados de la libertad y de la victoria. Sobre todos
esos corazones y en cada uno existe la estatua de Bolívar y de allí la dejaremos
a los hijos de nuestros hijos, para que su memoria tenga la duración del Sol19.
El Archivo General de la Nación conserva dos documentos sobre el proyecto,
conservados en el fondo Ministerio de Hacienda y Comercio. El primero es un ocio
fechado en Ayacucho el 6 de julio de 1825 (docum. nº 6), en el cual el prefecto de
Ayacucho, Ramón Bernabé Estomba, se dirige al ministro de Hacienda de aquel
entonces, Hipólito Unanue, para informarle el valor de la obra, calculada en 74 462
pesos por el arquitecto José Negri, y para conocer la opinión de Bolívar sobre dicho
monto. El segundo ocio, dirigido por el ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores,
Manuel Lino Ruiz de Pancorvo, al ministro de Hacienda casi tres meses después del
anterior, el 30 de setiembre (docum. nº 7), presenta el presupuesto pormenorizado del
monumento a levantarse en el campo de Ayacucho20.
Elaborado por el general español patriota Juan Pardo de Zela, prefecto de Ayacucho,
la cuenta detalla los tipos y cantidad de materiales a emplear (cobre, estaño, erros,
clavos, limas, cuerdas, cal, y demás), el número de trabajadores y sus respectivas labores
(picapedreros, peones, albañiles, un carpintero, un herrero, un arquitecto, y otros),
además del costo por el transporte de los materiales. Se inere, por las descripciones,
que los materiales serían extraídos de cerros, canteras o minas cercanas al campo de
batalla. Asimismo, se proyectaba nalizar la obra en, aproximadamente, seiscientos días
o, como mucho dos años, de acuerdo al cálculo de los días a laborar por los trabajadores.
La construcción de esta suerte de monumentos no estuvo exenta de situaciones de
exaltación de la gura de Bolívar, por tratarse del artíce nal de la emancipación
peruana. En Lima, el Congreso de la República decidió correr con los gastos de
construcción de “una enorme mole representativa de los Andes que reciba su estatua
ecuestre”, la cual se elevaría en la “Plaza de la Constitución”21, actual Plaza Bolívar.
19 José Antonio de Sucre al ministro de Guerra y Marina; Sicuani, 23/I/1825 (Arosemena, 1974: 122).
20 El segundo de los mencionados documentos, el de setiembre, es citado por Majluf (1994: 42), en tanto
el primero lo fue por Monteverde (2020: 155), aunque ninguno incluye las transcripciones. Cuatro
documentos más, que completan la información, se encuentran en el Archivo Histórico Militar (AHM-
CEHMP) y fueron reproducidos, por De la Barra (1973, 8: 325-326, 330-331-332) y por Arosemena
(1974: 147-156) quien, además de incluir la versión en facsímil, agrega uno que no hemos podido
hallar en la CDIP, siendo los siguientes: Ayacucho, 20 de julio; Cuzco, 24 de julio; Cuzco, 25 de julio;
y, Ayacucho, 20 de setiembre.
21 Hipólito Unanue, “Memoria del señor ministro de Estado en el Departamento de Gobierno y Relaciones
Exteriores al Congreso Nacional”, 1826 (Arias-Schreiber, 1974: 884).