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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101
Revisiones
1824, la campaña nal: documentos del Archivo
General de la Nación en el bicentenario de las batallas
de Junín y Ayacucho
Martín Alberto Gonzales Pastrana1
Resumen
El artículo muestra documentos conservados por el Archivo General de la Nación, en los
que se destacan hechos importantes ocurridos durante la campaña nal de la Independencia
del Perú. Encontramos documentos que abordan temas como el patriotismo de los pueblos
indígenas de la sierra central peruana, la estrategia militar seguida por los generales al
mando del Ejército Libertador, pequeños combates entre las tropas beligerantes, las
conmemoraciones por la victoria patriota en la batalla de Ayacucho, y otros. Se trata de
valiosas fuentes de información sobre momentos de incertidumbre política y social, que
encaminaron al Perú hacia un nuevo periodo de su historia.
Palabras clave: Perú, Independencia, Ayacucho, patriota, testimonio, enfrentamiento,
tropas, montoneras.
1824, the nal campaign: documents from the Archivo General de la
Nación on the bicentennial of the battles of Junín and Ayacucho
Abstract
The article shows documents preserved by the Archivo General de la Nación del Perú,
which highlight important events occurred during the nal campaign for the Independence
1 Historiador y gestor cultural, Universidad de Aix-Marsella (Francia). Actualmente labora en el Archivo
General de la Nación. ORCID: https://orcid.org/0009-0006-5978-2109. Correo electrónico: mgonzales@
agn.gob.pe.
Citar como: Gonzales, M. (2024). La campa nal: documentos del Archivo General de la Nación en el
bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho. Revista del Archivo General de la Nación, 39 (2), 75-101. DOI:
https://doi.org/10.37840/ragn.v39i2.174
Recibido: 22/01/2025. Aprobado: 04/02/2025. En línea: 25/07/2025.
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of Peru. It is found documents that address topics such as the patriotism of the indigenous
people in the central Peruvian highlands, the military strategy followed by the generals
in command of the Liberation Army, small battles between the belligerent troops, the
commemorations of the patriotic victory in the Battle of Ayacucho, and others. These
documents are valuable sources of information about moments of political and social
uncertainty, which led Peru towards a new period in its history.
Keywords: Peru, Independence, Ayacucho, patriot, testimony, confrontation, troops,
montoneras.
Introducción
En el marco del bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho, el Archivo General
de la Nación presenta una selección de siete documentos históricos que revelan detalles
estratégicos, y el ímpetu de las tropas participantes, en aquellos acontecimientos
trascendentales para la historia del Perú. La campaña libertadora, culminada con dichas
batallas, representó un hito en el proceso de independencia peruano e hispanoamericano,
congurando su camino hacia la formación de nuevos estados republicanos.
Este proceso histórico contó con la participación, y el apoyo bélico, de otras naciones
ya independizadas. El Ejército Libertador estaba compuesto por soldados de diferentes
países al mando de generales como Antonio José de Sucre, Agustín Gamarra y José de
La Mar, entre otros. Se destaca el liderazgo de Simón Bolívar, quien había logrado la
independencia de los territorios que conformaron la Gran Colombia, siendo su objetivo
en el Perú la eliminación de los últimos vestigios del dominio español en América del Sur
y expandir la inuencia de su país en esta parte del continente (Pereyra Plasencia, 2014).
En el bando opuesto, las tropas realistas resistían en las regiones que abarcaban la
actual sierra peruana y el Alto Perú. El virrey José de La Serna estaba decidido a
defender el control español sobre el territorio peruano pese a no contar con apoyo
venido desde la península, y al enfrentamiento con el general realista Pedro Antonio
de Olañeta, que le restó tanto soldados como recursos (Alvarado, 2020).
Los documentos seleccionados aquí se reeren a los principales acontecimientos ocurridos
en 1824, año en el cual la causa de la independencia parecía perdida pero que, gracias a
la tenacidad de sus soldados, pudo revertirse el resultado y conseguir, así, su triunfo. Se
incluye, igualmente, dos documentos fechados en 1825, referidos al primer proyecto para
la construcción de un monumento conmemorativo de la victoria en la batalla de Ayacucho.
El espíritu patriótico de los jaujinos
Los documentos son prueba del fervor y la determinación mostrada por los diversos
sectores sociales que participaron a favor de ambos bandos durante las guerras de
independencia. En una misiva, fechada en abril de 1824, dirigida por Pedro José
Gonzáles al comandante general Agustín Gamarra, perteneciente a la Colección Santa
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María (docum. 1), se expresa que los jaujinos mostraron un valiente espíritu patriótico,
especialmente los indios. Era tal su entusiasmo, que estos estaban “enteramente
dispuestos a morir matando”, al extremo que era posible no regresasen a sus batallones.
En otras líneas se aprecia cómo su organización era tan eciente que pudieron preparar
buena cantidad de fusiles, además de enterrar barriles de pólvora, poniendo sus vidas
en grave peligro. Por otro lado, se describe su lado sanguinario contra cuatro hombres
que terminaron ejecutados, y otros a los cuales acusaron de haber contribuido a la causa
del rey. Pese a todo, su propósito era impedir la caída de Jauja en manos de los realistas,
mientras esperaban ser socorridos por los patriotas al mando de Gamarra, ante la cercanía
de las tropas de los generales peninsulares Mariano Ricafort y Gerónimo Valdés.
Figura I. Correspondencia de Pedro José Gonzáles al comandante general Agustín
Gamarra, sobre los movimientos del ejército realista al mando del mariscal de campo
Jerónimo Valdez, y el espíritu patriótico de los jaujinos, especialmente de los indios.
AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0416, folio 1, año 1824
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Jauja era un pueblo importante debido a que en esa zona se contuvo el avance realista
que venía del sur. Muchas de las acciones militares de apoyo al Ejército Unido
fueron emprendidas por las guerrillas y montoneras que operaban en sus alrededores.
Personajes como fray Bruno Terreros, Isidoro Villar, la espía Antonia Montero,
Fernando Mayta, José María Fresco y el comandante Francisco Aldao, entre otros,
reejan el espíritu combativo de la población del valle del Mantaro y sus esfuerzos
por defender la causa patriota.
Para motivar el apoyo jaujino por el bando libertador, era necesario un cambio de
imagen, especialmente el de las guerrillas. El mariscal Sucre, general en jefe de las
fuerzas patriotas, y al tanto de los extremos a los cuales podían llegar las partidas de
guerrilleros, le comunica al coronel Francisco de Paula Otero lo siguiente:
Su Excelencia el Libertador desea vivamente, que los patriotas de Jauja y demás
pueblos ocupados por el enemigo que tanto se quejan del desorden de nuestras
guerrillas vean un nuevo orden de cosas en los trabajos militares, que restablezca
la conanza en aquellos patriotas, y les inspire el deseo de servir al Ejército
cuando se abran las operaciones2.
Preparativos para la marcha del ejército patriota
La planicación para la marcha del ejército patriota a través de la cordillera de los Andes
fue exhaustiva. Testimonio de aquello es la correspondencia entre el mariscal Sucre y
el coronel Otero, conservada en la Colección Miscelánea (docum. 2), en donde el
venezolano da indicaciones para asegurar el buen avance de sus soldados hacia la sierra
central, haciendo especial énfasis en las previsiones a tomar por Otero durante la marcha
en cuanto el aprovisionamiento de granos y leña. Sucre le indica disponer de cierta
cantidad de dinero para atender otros gastos. Particular atención merece la referencia de
Sucre al carácter de Bolívar cuando las cosas no resultan como las planicó.
Destaca la gura de Otero, quien aseguró el éxito de la campaña libertadora gracias
a su intermediación entre el alto mando patriota y las montoneras que operaban en
la sierra central. Su participación aumenta durante los meses previos a la batalla de
Junín, con indicaciones continuas a los montoneros de la zona y, a la vez, sus informes
a Sucre sobre el movimiento de tropas y espías3.
La sierra central fue el escenario inicial de las confrontaciones bélicas que llevaron a
la victoria nal. Ciudades y pueblos como Huari, Huamalíes, Cajatambo y Jauja eran
señaladas como lugares importantes para el abastecimiento de forrajes y subsistencias
de las fuerzas patriotas, dada su productividad agrícola y ganadera, siendo, por tanto,
estratégicamente vital conseguir el control de dichos territorios. Conocedor de su
2 José Antonio de Sucre a Francisco de Paula Otero; Cerro de Pasco, 13/II/1824 (Temple, 1975, 5: 398).
3 La Colección documental de la independencia del Perú (CDIP) reúne correspondencia diversa que da
mayores detalles sobre las acciones del coronel Otero durante las campañas de Junín y Ayacucho.
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importancia, Sucre maniesta, en múltiples cartas, su conanza en las capacidades
de Otero:
En Huánuco es que necesitamos buscar mucho en cuanto a granos, papas, raíces
y toda clace de pan, y mucho, mucho mucho, mais y cebada para suplir la falta
de pastos en el trancito hasta Jauja. […] El Libertador se aige mucho por los
ganados que cree nos falten; pero yo le he dicho, que Usted proporcionará cuanto
necesitemos para la marcha, y para el tiempo que estemos en Jauja4.
La carta conservada por el AGN es uno de los tantos testimonios sobre el contexto bélico
de la época, la cual, contrastada con otra documentación, permite dar una idea clara de
cómo Bolívar buscaba alcanzar, en el menor tiempo posible, las alturas de Pasco siguiendo
una ruta que abarcaba Huánuco, Jauja, Yanahuanca, Cajatambo y otros pueblos aledaños.
A la vez, se debía prever el ordenamiento de columnas que contaban con más de siete mil
soldados5. Sucre daba, también, instrucciones a Otero sobre mantener el mejor espionaje
posible con el n conocer el número de tropas realistas en la zona de la cordillera y evadir,
así, la posibilidad de una batalla; asegurar su movilidad por la retaguardia en caso de sufrir
algún ataque; mantener una comunicación constante con sus comandantes para darles
instrucciones de acuerdo a lo que se sepa sobre el enemigo; y, mantener a buen recaudo las
subsistencias y todo aquello que pueda serles útil6.
Noticias del triunfo de Junín en Trujillo
Una carta, fechada en Trujillo en agosto de 1824, y dirigida por Fernando Pesantes
al sacerdote, y diputado, Tomás Diéguez de Florencia (docum. 3), evidencia la
importancia de dicha ciudad como capital de facto del Perú independiente elegida
por Bolívar para el inicio de la campaña nal. Ubicada en la costa norte del Perú,
Trujillo celebró las noticias del triunfo patriota en la batalla de Junín, tal como se
alude en la misiva conservada en la Colección Diéguez. La victoria marcó un quiebre
favorable en la lucha por la independencia, fortaleció el espíritu patriótico y consolidó
la conanza de la población en el liderazgo del Ejército Unido Libertador.
Bastión importante para el bando patriota —no fue nunca ocupada por los realistas
tras la proclamación de independencia por Torre Tagle—, se encontraba alejada tanto
del escenario bélico como del desorden político de Lima —ocupada por los realistas
entre julio de 1823 y febrero del año siguiente— provocado por las desavenencias
entre el presidente José de la Riva-Agüero y el Congreso (Chigne, 2020: 102-103). No
obstante, a inicios de 1824, la coyuntura militar se tornó tan desfavorable que Bolívar
resolvió trasladarse hasta Trujillo como último remedio frente a la pérdida de la
mayoría de provincias peruanas: “Bolívar en realidad controlaba sólo una provincia,
aunque ciertamente era la mejor situada para sus propósitos, que era mantener a su
4 José Antonio de Sucre a Francisco de Paula Otero; Huaraz, 22/IV/1824 (Temple, 1975, 5: 553).
5 José Antonio de Sucre a Francisco de Paula Otero; Huaraz, 22/IV/1824 (Temple, 1975, 5: 554).
6 José Antonio de Sucre a Francisco de Paula Otero; Cerro de Pasco, 13/II/1824 (Temple, 1975, 5: 395-398).
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ejército intacto hasta que pudiesen llegar los esperados refuerzos desde Colombia”
(Anna, 2003: 298). Con el n de preparar la marcha del ejército:
La población civil de Trujillo fue organizada para coser uniformes, la tela se pidió
de los residentes, se colectó latón y otros metales. Las ventanas fueron despojadas de
sus rejas de hierro, e incluso las llaves de las casas fueron fundidas. Para mantener
a sus soldados pagados y leales, Bolívar redujo primero su paga en un cuarto, luego
conscó la plata de las iglesias de Trujillo para pagarles (Anna, 2003: 299).
Todo ese esfuerzo, junto al del resto de provincias del Perú independiente, se cristalizó
en el triunfo de Junín. Las noticias sobre los festejos en la ciudad revelan el impacto
Figura II. Correspondencia de Fernando Pesantes a Tomás Diéguez, cura de Catacaos y
diputado del Soberano Congreso, acerca de las noticias y celebración en Trujillo del triunfo
de Junín. AGN, Colección Diéguez, CTDO.3.1285, caja 3, doc. 1285. folio 1, año 1824.
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de la batalla entre los trujillanos y los mismos soldados: el ánimo colectivo se renovó,
favoreciendo el avance de las tropas bolivarianas hacia el sur, hasta Huancayo, y, luego,
hasta las inmediaciones de Huamanga y Huancavelica, escenarios de la campaña nal.
Movimientos del ejército patriota en Huamanga y Huancavelica
Al igual que sucedía con los realistas, tampoco los patriotas lo tenían todo consigo en cuanto
a recursos bélicos y económicos. Un ocio de Santa Cruz, conservado en la Colección
Santa María (docum. nº 4), destaca como muy incierta la situación militar en el territorio
ubicado entre Huamanga y Huancavelica, con sublevaciones indígenas contra el Ejército
Unido en pueblos como Izcuchaca, Huanta y Huando. Santa Cruz también informa que
la mitad de sus seiscientos soldados eran veteranos, debiendo entregarles armamento y
monturas a pesar de la escasez de pólvora y plomo para las balas. Siendo insuciente su
número, se esperaba refuerzos tanto de hombres como de armas desde Huancayo, lo cual
no ocurrió en la cantidad esperada. Finaliza Santa Cruz solicitando armamento por dos
razones: abrir campaña contra los realistas, a n de incitar nuevamente la conanza en los
pueblos de la zona, y por el mal estado de la caballería realista, lo cual abría una ocasión
perfecta para un ataque y restablecer la comunicación con el ejército de Sucre.
Durante las semanas previas a la batalla de Ayacucho, la coyuntura militar era ambigua. Hacia
noviembre de 1824, los enfrentamientos entre ambos bandos eran cada vez más frecuentes.
Para evitar el paso, o una posible ofensiva del ejército realista, las montoneras patriotas al
mando de Juan Antonio González cortaban puentes —como el de Mayoc—, inutilizaban
caminos, retiraban el ganado y todo aquello que fuera de utilidad para el enemigo7. A pesar
de estos esfuerzos, González recibe la noticia sobre la captura de la ciudad de Huamanga el
17 de noviembre 8, lo cual provocaba un serio revés estratégico para el alto mando patriota.
El ejército del virrey estaba apoyado, fuertemente, por indios de las localidades aledañas a
Huancavelica y Huamanga. Comandantes montoneros patriotas como González y Eugenio
Garzón, informan sobre el incremento de los ataques por parte de indios y desertores
bien armados en la localidad de Izcuchaca, el primero9, y sobre el ataque al prefecto de
Huancavelica por los indios de Huando, el segundo10. En tono pesimista, Garzón brinda
detalles retratando el contexto social de la zona, favorable a la causa realista:
Señor General yo aseguro a Vuestra Señoría que desde Huancavelica hasta este
punto, todo el país está lebantado contra nosotros, y también indignados, que si
no nos han hecho más males, es porque las noticias de nuestra retirada se les
ha ocultado un poco […]. An gritado con el mayor entusiasmo biba el Rey, en
armamento es muy regular, y se conose que lo an conserbado para hacernos la
guerra, pues a los españoles, no le tiraron un solo tiro en su retirada11.
7 Juan Antonio González a Andrés de Santa Cruz; Izcuchaca, 21/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 100).
8 Juan Antonio González a Andrés de Santa Cruz; Izcuchaca, 21/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 101).
9 Juan Antonio González a Andrés de Santa Cruz; Izcuchaca, 21/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 102).
10 Eugenio Garzón a Andrés de Santa Cruz; Huantaro, 22/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 102).
11 Eugenio Garzón a Andrés de Santa Cruz; Huantaro, 22/XI/1824 (Temple, 1975, 6: 103).
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Con el paso de los días, la situación cambia ligeramente a favor de los patriotas,
abandonando Huamanga los realistas, reportándose su dispersión y la deserción de
varios soldados12. Sin embargo, a inicios de diciembre, Huancavelica continuaba
siendo un bastión enemigo reforzado por la llegada de más soldados13.
El papel del general Andrés de Santa Cruz fue esencial para el Ejército Unido en
aquellos momentos: cubriendo la retaguardia, reclutando soldados, facilitando la
comunicación con el alto mando patriota, etc. Empero, uno de sus más importantes
logros fue el de apaciguar a los rebeldes sublevados de Izcuchaca, Huando y demás
de la provincia de Angaraes, indultándolos y reorganizándolos14, probablemente, con
el propósito de que sirvieran en el bando patriota.
Nombramiento del mando superior del Cuzco
La provincia del Cuzco se había convertido, entre 1822 y nes de 1824, en la capital
del virreinato del Perú. Tras la captura del virrey La Serna junto al alto mando
realista, la Real Audiencia del Cuzco nombra virrey interino, y mando superior de los
territorios sujetos al poder realista, al mariscal Pío de Tristán, con el n de mantener el
orden público durante aquel momento crítico. Tristán juramenta el cargo en Arequipa
pero, sin embargo, renuncia a él pocos días después, permitiendo tomar posesión de
aquellos territorios a las nuevas autoridades republicanas.
Sobre el paso de las autoridades virreinales a las republicanas, tenemos el ocio enviado
por Tristán al coronel Otero, el cual forma parte de la Colección Santa María (docum.
5). Nombrado prefecto de Arequipa por Bolívar, Otero debía disponer lo necesario
para informar a la población arequipeña sobre la rma de la capitulación de Ayacucho,
lograr su acatamiento y lograr la salida de las últimas autoridades virreinales de aquel
territorio. En la misiva, Tristán le comunica su nombramiento por la Real Audiencia del
Cuzco y su intención de publicar el contenido de la capitulación para que la población
estuviese al tanto de los cambios políticos que se avecinaban, a la vez que ofrece su
apoyo, incluso, para supervisar el proceso de entrega de la ciudad y el establecimiento
de autoridades republicanas. Días después, en efecto, emite una proclama en la cual
admite la derrota del Ejército Real y procura la unión entre todos los peruanos15.
La independencia de Arequipa se proclama el 30 de diciembre de 1824, ocasión en que
se entrega la ciudad al coronel Otero, y se planican los actos para su recibimiento:
“izar cuatro banderas en alusión a la independencia y libertad de Colombia, Perú,
Buenos Aires y Chile y engalanar las calles por donde deslaría la comitiva, desde la
Pampa de Cevallos hasta la Casa de Gobierno” (Sala i Vila, 2011: 723).
12 Antonio Gutiérrez de la Fuente a Tomás Heres, ministro de Guerra y Marina; Ica, 2/XII/1824 (Temple,
1975, 6: 115).
13 Manuel Guari a Ignacio Delgado, gobernador de Castrovirreyna y Parinacochas; Yanac, 4/XII/1824
(Temple, 1975, 6: 116).
14 F. Quiñones, de la Intendencia de Yauyos, al intendente de la provincia de Cañete; Omas, 9/XII/1824
(Temple, 1975, 6: 119).
15 Pío de Tristán, “Proclama”; Arequipa, 30/XII/1824 (De la Barra, 1974, 9: 257-258).
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Además de Arequipa, también en Puno y el Cuzco se realizó el reconocimiento de la
capitulación, dándose las órdenes para la entrada de las nuevas autoridades republicanas16.
El Ejército Unido ingresa al Cuzco el 24 de diciembre de 1824, luego que el Cabildo
diera las facilidades al nuevo prefecto, el general Gamarra y, en Puno, la proclamación de
su independencia ocurre el 30 de diciembre, mediante un bando del general Rudecindo
Alvarado, nombrado jefe político y militar de la provincia. Quedaban pendientes, no
obstante, tanto la derrota del general Olañeta en el Alto Perú, como la recaptura de los
castillos del Callao tomados por las tropas realistas al mando del general José Ramón Rodil,
y vencer la resistencia realista en la lejana isla de Chiloé, dependiente del virreinato peruano.
16 Gerónimo Valdés a Francisco de Paula Otero; Camaná, 31/XII/1824 (De la Barra, 1973, 8: 163-164).
Figura III. Pío de Tristán, virrey interino del Perú, al coronel Francisco de Paula Otero, prefecto de
Arequipa, comunicando su nombramiento para conservar el orden público y sobre la publicación por
bando de la capitulación de Ayacucho. AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0614, folio 1, año 1824.
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Figura IV. Pío de Tristán, virrey interino del Perú, al coronel Francisco de Paula Otero,
prefecto de Arequipa. AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0614, folio 1v, año 1824.
Construcción de la pirámide conmemorativa de la batalla de Ayacucho17
El proyecto de construir una pirámide conmemorando la victoria obtenida en la Pampa
de la Quinua estuvo presente desde los meses posteriores a aquel hecho histórico18,
pues la batalla —hecho fundamental de la gesta bolivariana— debía recordarse con
17 Agradezco la colaboración del historiador Miguel Ángel del Castillo M. en la elaboración de esta
sección del artículo.
18 “En el campo de batalla de Ayacucho, se levantará una columna consagrada a la gloria de los vencedores.
En la cima de esta columna se colocará el busto del benemérito general Antonio José de Sucre, y en
ella se grabarán los nombres de los generales, jefes, ociales y cuerpos en orden y preeminencia que
les corresponde”. Decreto de Simón Bolívar; Lima, 27/XII/1824 (Arosemena, 1974: 116).
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un monumento que expresara la gloria del Ejército Libertador preservando, a la vez,
su legado histórico:
El Libertador ha mandado levantar monumentos que recuerden a las futuras
generaciones los servicios de los vencedores de Ayacucho; pero en el corazón de
estos vencedores está consagrado el monumento que ellos han formado al hijo
de la gloria, al guerrero generoso que nos dio una patria y que de la condición
de esclavos nos convirtió en soldados de la libertad y de la victoria. Sobre todos
esos corazones y en cada uno existe la estatua de Bolívar y de allí la dejaremos
a los hijos de nuestros hijos, para que su memoria tenga la duración del Sol19.
El Archivo General de la Nación conserva dos documentos sobre el proyecto,
conservados en el fondo Ministerio de Hacienda y Comercio. El primero es un ocio
fechado en Ayacucho el 6 de julio de 1825 (docum. 6), en el cual el prefecto de
Ayacucho, Ramón Bernabé Estomba, se dirige al ministro de Hacienda de aquel
entonces, Hipólito Unanue, para informarle el valor de la obra, calculada en 74 462
pesos por el arquitecto José Negri, y para conocer la opinión de Bolívar sobre dicho
monto. El segundo ocio, dirigido por el ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores,
Manuel Lino Ruiz de Pancorvo, al ministro de Hacienda casi tres meses después del
anterior, el 30 de setiembre (docum. nº 7), presenta el presupuesto pormenorizado del
monumento a levantarse en el campo de Ayacucho20.
Elaborado por el general español patriota Juan Pardo de Zela, prefecto de Ayacucho,
la cuenta detalla los tipos y cantidad de materiales a emplear (cobre, estaño, erros,
clavos, limas, cuerdas, cal, y demás), el número de trabajadores y sus respectivas labores
(picapedreros, peones, albañiles, un carpintero, un herrero, un arquitecto, y otros),
además del costo por el transporte de los materiales. Se inere, por las descripciones,
que los materiales serían extraídos de cerros, canteras o minas cercanas al campo de
batalla. Asimismo, se proyectaba nalizar la obra en, aproximadamente, seiscientos días
o, como mucho dos años, de acuerdo al cálculo de los días a laborar por los trabajadores.
La construcción de esta suerte de monumentos no estuvo exenta de situaciones de
exaltación de la gura de Bolívar, por tratarse del artíce nal de la emancipación
peruana. En Lima, el Congreso de la República decidió correr con los gastos de
construcción de “una enorme mole representativa de los Andes que reciba su estatua
ecuestre”, la cual se elevaría en la “Plaza de la Constitución”21, actual Plaza Bolívar.
19 José Antonio de Sucre al ministro de Guerra y Marina; Sicuani, 23/I/1825 (Arosemena, 1974: 122).
20 El segundo de los mencionados documentos, el de setiembre, es citado por Majluf (1994: 42), en tanto
el primero lo fue por Monteverde (2020: 155), aunque ninguno incluye las transcripciones. Cuatro
documentos más, que completan la información, se encuentran en el Archivo Histórico Militar (AHM-
CEHMP) y fueron reproducidos, por De la Barra (1973, 8: 325-326, 330-331-332) y por Arosemena
(1974: 147-156) quien, además de incluir la versión en facsímil, agrega uno que no hemos podido
hallar en la CDIP, siendo los siguientes: Ayacucho, 20 de julio; Cuzco, 24 de julio; Cuzco, 25 de julio;
y, Ayacucho, 20 de setiembre.
21 Hipólito Unanue, “Memoria del señor ministro de Estado en el Departamento de Gobierno y Relaciones
Exteriores al Congreso Nacional”, 1826 (Arias-Schreiber, 1974: 884).
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Tales eran los agradecimientos rendidos a su gura mientras el ánimo político limeño
estuvo del lado del llamado “Libertador” (Majluf, 1994: 10). Y, si bien, la construcción
de la pirámide fue concebida por Bolívar, nalmente no se erigió debido a que este
dispuso destinar el dinero a la lucha contra los realistas apertrechados en los Castillos del
Callao (Monteverde, 2020: 155). Vencidos aquellos en enero de 1826, sin embargo, no
se retoma la erección de la obra sino hasta nales del siglo XIX cuando, tras sucesivos
proyectos frustrados, se erige un obelisco que, a su vez, sería reemplazado por el actual
monumento, inaugurado en 1974 (Arosemena, 1974: 145, 173-187, 209-230).
Reexiones nales
Los documentos históricos examinados en el presente artículo son importantes para
entender la llamada “campaña nal” —que culminó con las batallas de Junín y
Ayacucho— pues, además de ofrecer una visión detallada de ciertos acontecimientos,
permiten apreciar la valentía y el compromiso de los líderes y soldados del bando
patriota y destacar los obstáculos logísticos y nancieros que enfrentaron. La riqueza
de estos registros engrandece, así, nuestra comprensión de un momento histórico
para el Perú y el resto de Hispanoamérica que hoy conmemoramos como parte del
bicentenario de nuestra independencia.
Referencias
Fuentes primarias
Documentos manuscritos
Archivo General de la Nación, Lima
Colección Miscelánea, H-5.Misc.0130.
Colección Santa María, H-5.Sta.0416; H-5.Sta. 0610; H-5.Sta.0614.
Colección Tomás Diéguez, CTDO.3.1285, caja 3, doc. 1285.
Ministerio de Hacienda y Comercio, Documentos Ociales, H-1, O.L. 131-
257, caja 37; O.L. 129-130, caja 34.
Impresos
Arias-Schreiber, J. (Ed.) (1974). Hipólito Unanue. En Colección documental de la
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101 Marn Alberto Gonzales Pastrana
Apéndice documental
Documento nº 1
Pedro José Gonzáles al comandante general Agustín Gamarra, sobre los
movimientos del ejército realista al mando del mariscal de campo Jerónimo
Valdez, y el espíritu patriótico de los jaujinos, especialmente de los indios22.
Señor comandante general don Agustín Gamarra
Atocsayco y abril 13 de 1824
Señor mío y el de toda mi atención. Antes de anoche llegó de regreso mi primo el capitán
don José Manuel Solís quien me trajo el contesto de vuestra señoría por el que quedé
bastantemente consolado saber con jeza la venida del batallón de nuestro ejército, con el
que concibo sin la menor duda lograremos derrotar al enemigo que tanto nos incomoda.
Anoche a las 11 se me han aparecido varios indios y mozos de Jauja con papeles que me
escriben los alcaldes como también de mi casa, y me dan la razón siguiente. Que Valdés se
ha reunido con Ricafort ocupan el terreno desde Lircay hasta Chupaca, que tienen como
mil y cien hombres y seiscientos fusiles con tres cañones la mayor parte de la tropa de
Valdés, son jaujinos, y de la provincia saben con evidencia que los jaujinos se han desertado
muchísimos, y algunos de ellos les gritaban de la otra banda del río a estos nuestros, que
cuando se presente acción ellos serían los que habían de ayudarle a incitarlos en caso de
no poderse pasar de pronto y aún que cargarían sus fusiles con solo pólvora para aparentar
con su general. A todo esto no se le debe dar ascenso, más sí creo que se hayan desertado,
y no dudo también se pasen cuando logren la ocasión. Ricafort intenta pasar su caballería
por el vado de la Concepción en el que esforzándose tuvo la oposición de ochenta hombres
que están al cuidado en esta banda de los nuestros, a quienes en el tiroteo que tuvieron nos
mataron tres hombres y de ellos murieron también cuatro, y por último consiguieron los
nuestros que no pasasen pero yo me concibo que a esta fecha hayan pasado los de caballería,
a pesar que me aseguran que el río todavía está cargado pues dicen que es mucho el anhelo
con el que desean pasar al punto de Concepción y Matahuasi; por lo que se apuran estos
infelices y buenos patriotas jaujinos el socorro de la patria, por cuyo motivo hago que pasen
donde vuestra señoría para que los consuele y se informen del estado de nuestras tropas.
Es indecible, y toda ponderación es corta, el entusiasmo que los jaujinos, y en principal los
indios han tomado en esta defensa pues tienen nueve mil y más hombres sobre las orillas
del río con sus avanzadas respectivas, dispuestos enteramente a morir matando en cuyo
supuesto no me cabe dicultad ninguna que si solo la caballería pretende avanzar a Jauja,
penetrados de que no hay tropa de línea, ellos conseguirán su intento en matar a muchos,
pero también aseguro que acaso no vuelva ninguno de ellos a reunirse a su batallón.
Han juntado los jaujinos como trescientos fusiles entre escopetas, y me han sacado algunos
barriles de pólvora que sabían dónde la tenía escondida, y barras de plomo con lo que se
22 AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0416.
89
1824, la campaña nal: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho
han preparado. Igualmente en el altillo del río de Ataura han puesto su cañón el que quedó
en Jauja, al que le han formado su carretilla. Me aseguran que están minando la tierra
por toda esa ribera con ánimo de enterrar barriles de pólvora, y últimamente Dios podrá
libertar a estos infelices y bárbaros del peligro evidente en que ponen su vida, sin la mayor
defensa ni conocimientos que les preste hacer una acción cual se prepara.
Tal es el furor en que se hayan las gentes de Jauja que acaso penetrados por alguna
oposición contra el sistema torpe de los indios, que les replico en sus disposiciones.
Don Domingo Apodaca, sargento mayor que fue de mi regimiento, don Mariano
Moscoso su yerno ambos hijos de Cochabamba un tal José Ribera limeño, que habitó
en Jauja bastante tiempo, y un fulano Serna que dicen su hermano del Inter [sic] que
está en Reyes, a todos estos cuatro los asesinaron en la plaza del pueblo de Ataura, lo
que ha causado bastante horror a todo el vecindario y demás pueblos con el agregado
que los indios están solicitando en Jauja por todos aquellos que hayan contribuido a
favor del rey, y todo esto lo ejecutaron el día martes a las tres de la tarde, habiendo
enterrado los cadáveres en la misma plaza sin querer se les dé sepultura sagrada.
El reclamo es general por el socorro de la tropa de la patria, a n de que el enemigo
no entre en Jauja a hacer extorsiones, que en el día se deben concebir que así operarán
los inicuos y de ninguna religión, pues en la doctrina de Guaripampa han saqueado
toda la iglesia, y por consiguiente tomando Jauja sea difícil lanzarlos, pues también
me aseguran que en los pueblos de su habitación en que hoy se hayan han reunido
más de cuatrocientos hombres a su batallón. Las consideraciones de vuestra señoría
movidas de estos repetidos clamores no dudo determine abreviar su marcha, pues
estoy cierto, o por lo menos nada equivoco, que con solo sepa el enemigo la cercanía
de Jauja de nuestras tropas, no solo no nos prestarán acción sino también emprenderán
la huida, pues se les conoce el miedo con que están, como también se sabe la mucha
gente enferma que hay por esos pueblos de la partida de Valdés, por último Vuestra
Señoría resolverá lo que halle por conveniente avisándome el día jo de su marcha
para determinar yo la mía a pesar de hallarme bien quebrantado de la salud, y aún por
toda precaución anticiparé a Jauja órdenes, comisionando a sujetos para que tengan
prontos los víveres y demás necesarios en benecio de nuestra tropa [&]
Incluyo a vuestra señoría la proclama que es de La Serna la que Valdés pudo hacer
introducir en Jauja, que nunca faltan sujetos para estas maniobras, como estoy yo
enterado de algunos jaujinitos que me aseguran los indios han pretendido cooperar en
la entrada de Valdez para Jauja, cuyos atentados prometo a mi regreso castigarlos con
exacta averiguación que haré de sus hechos.
Deseo a usía perfecta salud, y toda complacencia, y que mande con la satisfacción que
debe a su apasionado y atento amigo seguro servidor que es su mano besa.
Pedro José González
PD. Esta mañana día jueves de ayer hice dos propios a la provincia, el uno para que
se internase por Guaripampa a acechar las acciones del enemigo y me traiga noticia
casi verídica de su fuerza, y el otro a Jauja para que los alcaldes redoblen su defensa.
90
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101 Marn Alberto Gonzales Pastrana
Documento nº 2
Antonio José de Sucre al coronel Francisco de Paula Otero, indicándole
que prepare todo lo necesario para la marcha del Ejército patriota hacia
la cordillera, priorizando leña y alimento para los caballos, gastando en
ello todo el dinero disponible23.
Huaraz a 22 de mayo de 1824
Señor coronel Otero.
Mi querido coronel y amigo,
Todo lo que ocurre va de ocio y siento no escribir muy largo de particular para
responderle mis cartas de 22 y 30 de abril y 15 de mayo pero lo haré o desde Cajatambo
para donde voy mañana, o de Chiquian. En 12 días pienso estar en Huánuco para
encaminar si está corriente todo lo necesario a la marcha del ejército y para los altos
que va a hacer. Le recomiendo cuanto le digo en mi ocio reservado de mi letra.
La contestación de usía a mi pretendido cuñado la imprimiéramos sino tratara de
cosas de familia; pero si usía quiere que aún se publique lo haremos; dígamelo usía.
Estoy muy disgustado de pensar que puede el ejercito encontrar escases en su marcha,
pero me alienta la idea de que usía esta por allá preparando todo: más que nada es
preciso cuidar de que haya mucha leña y mucho, mucho [Folio 1r] mucho maíz y
cebada para los caballos en cada pascana. En las jornadas desde Recuay había más
allá de [¿Jesus?] no verán alfalfa y es menester suplirla con 150 fanegadas de grano
en la jornada. Ya dije a usía que aunque sea gastando el dinero se aliste todo; el caso
es que nada falte. Va una orden por dos mil pesos por el pronto ínterin usía me dice lo
que falte; pero no pare el trabajo en aprontar todo. Usía conoce el genio del Libertador
y cuando se molestara de las faltas habiendo dinero para remediarlas. Desde [¿Jesus?]
y Huayanca por Yanahuanca y Huánuco, todo corre de cuenta de usía. Desde primero
o cinco de junio adelante empiezan los cuerpos de atrás a pasar la cordillera por
Pacharoto a Huayanca, por fortuna la caballería vendrá a pasar del 15 al 20 y no hay
más tiempo. Vea usía pues por hacerlo todo en este plazo. Cuanto que encargado usía
de esto nada faltará.
De usía siempre muy afectísimo amigo.
Sucre [rubricado] [folio 1v]
23 AGN, Colección Miscelánea, H-5.Misc.0130.
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1824, la campaña nal: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho
Documento nº 3
Fernando Pesantes a Tomás Diéguez, cura de Catacaos y diputado del
Soberano Congreso, sobre las noticias y celebración en Trujillo del
triunfo de Junín24.
Señor Doctor Don Tomas Diéguez.
Trujillo Agosto 30 de 1824
Muy señor mío y dueño de mi aprecio. Incluyo el expediente promovido por el cura
de Motupe contra el clérigo Espinoza con el ocio del Señor Provisor que verá usía.
No sé cómo estará Don Francisco Lazuregui con la paga de la trigésima al colegio de
las capellanías que anteriormente se le adjudicaron, por que el actual rector ha tomado
el arbitrio de apoderarse y no soltar los expedientes que se le pasan para la toma de
razón, si deben de los antecedentes pues si sucede así nada habremos adelantado.
Estoy persuadido a cuánto me dice usía del monigote Palacios, por que no dejo de
conocerlo y sé cómo se encajó en la sacristía a viva fuerza.
Es muy regular esté usía ya instruido del fuerte coscorror [sic] que llevaron los
enemigos en los campos de Junín, que aquí se ha celebrado con extraordinarias
demostraciones de regocijo, y todas las noticias posteriores van conrmando la idea
que formamos de su importancia. Dios lo perfeccione todo y a usía me lo guarde
cuantos años le apetece. Su [afecto] y afectísimo servidor que su mano besa.
Fernando Pesantes [rubricado]
24 AGN, Colección Tomás Diéguez, CTDO.3.1285, caja 3, doc. 1285.
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101 Marn Alberto Gonzales Pastrana
Documento nº 4
Andrés de Santa Cruz, general en jefe del Ejército, a Tomás Heres,
ministro de Guerra, comunicando noticias traídas por sus espías sobre
la situación de los realistas en Huancavelica y Huamanga, a la vez que
solicita tropas y municiones para iniciar la campaña25.
Comandancia general
Huancayo noviembre 27 de 1827
Al señor Ministro de la Guerra, coronel Tomás de Heres
Señor Ministro
Algunos de mis espías han regresado de cerca de Huancavelica, me han traído los
siguientes avisos tomados de hombres patriotas del país. Que el ejército enemigo
se hallaba fecha el 23 en Huamanga con la mayor parte de su caballería en Huanta
y Lauricocha. Que Olañeta no está unido a él sino que ha quedado al otro lado del
Desaguadero y en marcha del Cuzco. Que la fuerza total del Virrey se considera de
seis mil hombres habiendo perdido en su fuerte marcha con 1500 entre muertos,
desertores y pasados a nosotros. Que el Ejército Libertador que venía en alcance de
ellos ha sido detenido por la falta de los puentes de Pampas que los españoles hicieron
cortar otra vez. En esto hay una diferencia. Otros dicen que se ha dirigido al Cuzco.
Que el ejército español trae muy mala su caballería, y esto es conforme con lo que
me ha asegurado el señor general Correa que vio parte de ella al salir de Huamanga.
La sublevación de Huando y de otros pueblos de Huancavelica ha producido el principal
mal de no poder adquirir prontamente mejores avisos. Yo he dirigido muchos espías
hasta Huamanga y otras partes al Señor general en jefe por la montaña. La distancia y
los rodeos necesarios no han dado lugar a su regreso que aguardo con impaciencia.
Hoy mismo hago marchar también por la montaña al Señor Coronel [Sales] Guillermo
con las comunicaciones que recibí anoche para el señor general en jefe, y con cuántos
avisos he creído convenientes. Según los prácticos llegará a Andahuaylas en doce días
por que el camino dicen que es horrible.
Yo no pierdo un momento en procurar una comunicación con el ejército, a donde
he mandado más de 30 expresos y en hacer aquí todos los preparativos para obrar
como convenga. Nuestros caudales, hospitales, ganados & que habían de este valle
atrás, han marchado en dirección a Huariaca y el Chinche. Solo tengo aquí la tropa
que ha podido reunirse. Dije a Vuestra Señoría en mi anterior comunicación que
contaba con 600 hombres, y entre ellos 300 veteranos [...tando] asistentes y tomando
medidas propias del caso. He reunido 34 soldados de caballería cuyo armamento
y monturas se han podido completar porque casi nada tenían en los hospitales. La
25 AGN, Colección Santa María, H-5.Sta. 0610.
93
1824, la campaña nal: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho
falta de municiones no es posible remediarla aquí: apenas cuento con dos paquetes y
cuatro piedras para cada soldado veterano porque no hay de dónde conseguir pólvora.
Plomo y balas tengo en abundancia. Yo contaba con que el coronel Deza traería algo
pero se ha presentado con solo catorce hombres y sus asistentes, habiendo hecho tirar
todas las cargas que dice sacó de Huamanga, de modo que de cuánto esperaba que
se hubiese retirado de Huamanga y Huancavelica, no he recibido más que este corto
número de hombres y algunos jefes y ociales llenos de espanto. A pesar de todo y
del mal ejemplo de los pueblos de Huancavelica que se dice ha contagiado a los de
Pampas de donde han huido también todas las autoridades y [...] conservaré este valle
hasta que venga el Virrey y me lo quite. Trato de hacer una marcha sobre Izcuchaca
con el objeto de un reconocimiento y de hacer creer que podemos tomar la ofensiva
para que los pueblos restablezcan alguna conanza.
Yo creo señor Ministro que es de la mayor urgencia que se me remitan algunas municiones
y algún escuadrón de caballería con el que todos mis movimientos quedarían cubiertos.
Si además hubiese lugar a que lleguen al menos quinientos infantes puede ya hacerse
una diversión que distraiga al enemigo. El mal estado de su caballería nos da el mejor
lugar para todo y estoy persuadido que la posición difícil en que se ha colocado no le
permite sino obrar en masa. Nada más urgente por esta parte que desembarazar esta
nueva de los pueblos para restablecer la fácil comunicación con nuestro ejército. Por
las razones que he expuesto y por no aventurar nada antes de recibir órdenes de Su
Excelencia me contraigo solo a sostener el valle y alejar de el contagio.
Sobre estos conocimientos señor Ministro que tengo la honra de presentar a Su
Excelencia por conducto de Vuestra Señoría. Espero que querrá Vuestra Señoría
impartirme sus órdenes que jen mis ulteriores operaciones.
Dios guarde a Vuestra Señoría Ilustrísima.
J. M.
A. Santa Cruz
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101 Marn Alberto Gonzales Pastrana
Figura V. Ocio de Andrés de Santa Cruz, general en jefe del Ejército, a Tomás Heres,
ministro de Guerra, comunicándole noticias traídas por sus espías sobre la situación de
los realistas en Huancavelica y Huamanga, a la vez que solicita tropas y municiones para
iniciar la campaña. AGN, Colección Santa María, H-5.Sta. 0610, folio 1, año 1824.
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1824, la campaña nal: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho
Documento nº 5
Pío de Tristán, virrey interino del Perú, al coronel Francisco de Paula
Otero, prefecto de Arequipa, comunicando su nombramiento para
conservar el orden público y sobre la publicación por bando de la
capitulación de Ayacucho26.
Arequipa Diciembre 30 de 1824
Señor coronel don Francisco Paula Otero
Recibidas en el Cuzco las primeras noticias de la batalla de 9 del corriente en Quinua
bajo el aspecto de hallarse prisioneros el excelentísimo señor virrey y señores
generales, su Audiencia en junta extraordinaria congregada con este motivo, me llamó
por ministerio de la ley al mando superior de estas provincias. Ofrecí el sacricio
de aceptarlo por conservar el orden y por consagrar cuantos fueran necesarios a la
felicidad de aquella. He dedicado para lo primero mis mayores desvelos, y considero
conseguido lo segundo con tenor a la vista el ocio del Excelentísimo señor teniente
general Don José de Canterac al señor Gobernador Intendente de esta provincia
remitiéndole la capitulación consecuente a la referida batalla, y el de Vuestra Señoría
de 22 del corriente dirigido al mismo.
Los desastres de las guerras han aigido al Perú hasta el último extremo: sus habitantes
todos lamentaban esta desgracia. Ha llegado el caso de su terminación, y yo me
lisonjeo de estar en el de prevenir en estas provincias el cumplimiento de la citada
capitulación. Hoy mismo se publicará en esta capital, se circulará a la mayor brevedad;
y para que Vuestra Señoría sea entregado de esta provincia el comandante Aballe y
los demás del tránsito le franquearán libre paso y todos los auxilios concernientes a su
mayor comodidad. Aprovecho pues esta ocasión para ofrecer a Vuestra Señoría mis
consideraciones.
Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años.
Pío de Tristán
26 AGN, Colección Santa María, H-5.Sta.0614.
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101 Marn Alberto Gonzales Pastrana
Documento nº 6
Ramón Bernabé Estomba, prefecto de Ayacucho, a Hipólito Unanue,
ministro de Hacienda, acerca de la remesa de dinero hacia la capital
ordenada por Simón Bolívar y los gastos que ocasionará la construcción
de una pirámide en memoria de la batalla de Ayacucho27.
Prefectura del departamento
Al señor Ministro de Estado en el Departamento de Hacienda
Señor Ministro
Con fecha 22 de pasado expuse a vuestra señoría lo que me ordenó el señor Mariscal
de Ayacucho en razón de la remesa del dinero que existía en estas cajas a quien se le
han remitido 16 000 pesos no obstante lo que me previene en su comunicación N°
41, 8 del pasado, sobre que fondos de este departamento se dirijan a esa capital y
no al ejército a virtud de suprema orden de Su Excelencia el Consejo de Gobierno.
Asimismo he pasado a Su Excelencia por el conducto del señor Ministro de la Guerra
el presupuesto formado por el arquitecto José Negri de los gastos que deberán
ocasionarse en la pirámide que se ha de levantar, por la memoria de la batalla de
Ayacucho, cuya cantidad asciende a 74 462 pesos.
En vista de todo lo expuesto usía comprenderá la bondad de hacerlo presente al
supremo conocimiento de Su Excelencia para que determine lo que sea de su agrado.
Ayacucho 6 de julio de 1825.
Dios guarde a Vuestra Señoría.
Señor Ministro
Ramón Estomba [rubricado]
[Al margen] Da parte en contesto sobre la imposibilidad de remitir los fondos del
departamento por los considerables gastos que hay que hacer en la pirámide.
Lima julio 22 de 1825
Que conforme a lo terminantemente expuesto por Su Excelencia el Libertador, remita
todos los productos líquidos de las rentas del departamento a la Tesorería General y que
en cuanto al presupuesto del gasto del monumento, no proceda sin la determinación de
Su Excelencia el Libertador, a quien debe dirigirse sobre la materia.
[Tres rúbricas]
27 AGN, Ministerio de Hacienda y Comercio, Documentos Ociales, H-1, O.L. 131-257, caja 37.
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1824, la campaña nal: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho
Documento nº 7
Lino Ruiz de Pancorvo a José de Larrea y Loredo, ministro de Hacienda,
remitiendo el presupuesto para el monumento y estatua pedestre que
ha de construirse en el Campo de Ayacucho. Ministerio de Hacienda y
Comercio, documentos ociales. Lima, 30 de setiembre de 182528.
[Folio 1] REPÚBLICA PERUANA
Palacio del gobierno en la capital de Lima
a 30 de setiembre de 1825 -6°.
Al señor Ministro de Estado en el Departamento de Hacienda
El Prefecto del departamento de Ayacucho con en nota del 20 del que espira [sic] dirige
a este Ministerio el adjunto presupuesto o avance del costo a que puede ascender el
monumento y estatua que ha de construirse en el Campo de Ayacucho; y Su Excelencia
el Consejo de Gobierno, impuesto de él, me ordena pasarlo al Ministerio del cargo
de Vuestra Señoría, como tengo la honra de vericarlo, para los nes que convengan.
Dios guarde a Vuestra Señoría.
Por el S. M.
M. Lino Ruiz de Pancorvo [rubricado]
[Presupuesto adjunto] [Folio 2]
Avance del costo que puede ascender el monumento y estatua pedestre que ha de
construirse en el Campo de Ayacucho A saber
1. Primeramente: se necesitan 256 varas cúbicas de piedra bruta de sillería.
Por sacar del cerro y medio labrarla 300 días… 4 peones a 4 reales y un
sobrestante a 8 reales ..........................................................................................900
Por su conducción a distancia de 25 leguas… 256 varas cubicas hacen
312 mulas a 6 pesos ..........................................................................................1872
Por su labranza y pulimiento… 4800 jornales de picapedreros: los 2400
a 4 reales y los 2400 restantes a 6 reales ..........................................................3000
2. Se necesitan piedra de las inmediaciones para ripios vs. rr ...............................300
3. Se necesitan 400 fanegas de cal a 12 reales .......................................................600
28 AGN, Ministerio de Hacienda y Comercio, Documentos Ociales, H-1, O.L. 129-130, caja 34.
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101 Marn Alberto Gonzales Pastrana
4. Yd 600 fanegas de arena que hacen 1200 burros ...............................................300
En 600 días tres albañiles diarios a 6 reales ..........1350
En 600 días nueve peones a 4 reales .....................2700
En 600 días dos peones diarios para conducir el agua de las
lagunas con sus burros a 6 reales diarios cada uno ............................................900
5. Se necesita un andamio para la elevación de todos los materiales
calculado en ........................................................................................................700
6. Se ha de cubrir sucesivamente la obra para la cual el carpintero
ganará en 600 días ...................................................600
Materiales… Tablones [etra.] ..................................300
7. Se necesitan metales (cobre y estaño) para las lápidas…
Por las 4 primeras lapidas de a 30 quintales .......................................................120
Por las 4 segundas de a 20 quintales ....................................................................80
Por los 4 trofeos militares de la urna a 30 quintales 120
Por las 4 yd del triunfo a 6 ¼ quintales ................................................................25
Por las 4 inscripciones a 5 quintales .....................................................................20
Por 92 medallas a 3 quintales .............................................................................276
Por la inscripción última .......................................................................................5
Por el tronco de coluna [sic ..................................................................................15
Por la estatua completa .........................................................................................70
Por la reja exterior ................................................................................................80
Por 811 de cobre y estaño, a saber 729 quintales de cobre y 82
de estaño: todo al precio de 30 pesos quintales inclusive su conducción ......24330
Por el salario del fundidor en dos años, según ha pedido él mismo .................5000
Por el de 4 ociales de id en id a 8 reales ........................................................2400
Por el corte de leña y su conducción ................................................................. 900
Por un dibujador para los moldes .......................................................................300
Quintales 811
A la vuelta .......................13552
[Folio 2v]
De la vuelta .......................13552
............................4050
..............................900
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1824, la campaña nal: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho
Por los grabadores a cincel en los moldes y pulimento en el bronce ...............5000
Por 72 quintales de erro para las grampas de las medallas y para
el alma que ha de sostener la estatua inclusive 12 quintales para
herramienta a 25 pesos .....................................................................................1800
Por 8 gruesas de limas surtidas para pulir los metales a 36 pesos ...................1288
Por el salario del sobrestante mayor en dos años a 500 pesos .........................1000
Por un herrero en dos años a 8 reales ......................600
Por un sonador……………a 2 reales ......................150
Por un majador……………a 4 reales .....................300
Por el carbón ............................................................600
Por un carpintero……………8 reales .....................600
Por dos peones………………4 reales ....................600
Por dos quintales de clavos para andamios a 30 pesos 60
Por cueros para id .................................................................................................50
Por cuerdas, cables, motones, yr. para elevar los pesos yr .................................300
Por la construcción de tendales, ocinas, hornos, almacén .............................1600
Por el salario del Arquitecto, según ha pedido él mismo .................................6500
Por el 10 por ciento de aumento a favor de la obra por gastos imprevistos .....6593
Total ...............72523
Ayacucho 6 de setiembre de 1825
Juan Pardo de Zela
............................1560
............................1560
100
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(2); 75-101 Marn Alberto Gonzales Pastrana
Figura VI. Presupuesto para el monumento y estatua pedestre que ha de construirse en el
Campo de Ayacucho. AGN, Ministerio de Hacienda y Comercio, documentos ociales,
H-1, O.L. 129-130, caja 34. folio 2. año 1825.
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1824, la campaña nal: documentos del Archivo General de la Nación en el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho
Figura VII. Presupuesto para el monumento y estatua pedestre que ha de construirse en el
Campo de Ayacucho. AGN, Ministerio de Hacienda y Comercio, documentos ociales,
H-1, O.L. 129-130, caja 34. folio 2v. año 1825.