49
REVISTA DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN
Arculos Originales
Exilios, clandestinidad y escritura:
las aventuras de El antimperialismo y el Apra, 1927-1936
Magdalena Chocano1
Sumilla
El antimperialismo y el Apra es considerada la obra fundamental de Víctor Raúl Haya
de la Torre. Generalmente se la ha enfocado desde el punto de vista de historia de
las ideas, la losofía y la polémica ideológica. En este trabajo nos proponemos algo
distinto: examinar las circunstancias en las que su autor llegó a escribirla y a procurar su
divulgación en una coyuntura signada por la represión política. Exploramos, de paso,
las actitudes exhibidas por Haya como autor, los recursos y las carencias que afrontó,
así como el entorno que, a veces, lo impulsó o lo desalentó. Se basa, principalmente,
en la correspondencia sostenida por Haya de la Torre con su amigo, correligionario y
editor, Luis Alberto Sánchez, y el testimonio de otras personas cercanas.
Exile, political underground and writing:
the adventures of El antimperialismo y el Apra, 1927-1936
Abstract
El antimperialismo y el Apra is held as Victor Raúl Haya de la Torre’s fundamental
work. It has been examined in the framework of the history of the ideas, the
philosophy and the ideological debate. In this work we are concerned with a dierent
aspect: how its author managed to write it and to make it circulate in a context of
heavy political repression. We deal with his attitudes towards his own work, the
1 Doctora en Historia por la State University of New York at Stony Brook, Nueva York. ORCID: 0000-
0002-9415-4486. Correo electrónico: mchocano@tinet.org
Recibido: 11/07/2024. Aprobado: 10/09/2024. En línea: 09/04/2025.
Citar como: Chocano, M. (2024). Exilios, clandestinidad y escritura: las aventuras de El antimperialismo
y el Apra, 1927-1936. Revista del Archivo General de la Nación, 39: N° 1, enero - junio 2024, 49-69.
DOI: 10.37840/ragn.v39i1.167
50
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
resources and the hándicaps he encountered, and how his entourage either inspired
or discouraged him. The basic source used is the correspondence between Haya
de la Torre and Luis Alberto Sánchez, his friend, political fellow and editor, and
testimonies by other close relations.
Antecedentes
En octubre de 1923, Víctor Raúl Haya de la Torre (1894-1979) fue deportado por
su liderazgo en la lucha por la libertad de conciencia que el régimen de Augusto
B. Leguía (1863-1932) coartaba al tratar de imponer la consagración del país a la
devoción del Corazón de Jesús (Sánchez, 1985: 103-111). Haya se estableció en
México, donde su buena relación con José Vasconcelos (1882-1959) le permitió
trabajar para la Secretaría de Educación como corrector de obras clásicas y, después,
como secretario personal de este intelectual mexicano (Sánchez, 1985: 124-125).
Desde allí emprendió viaje con destino a Rusia, el cual fue nanciado, según una
opinión, por “cristianos independientes”, es decir, protestantes (Planas, 1986: 22).
Sin embargo, investigaciones realizadas en los archivos soviéticos, indican que el
Partido Comunista Mexicano, quizá por inuencia de Bertram D. Wolfe (1896-1977),
delegado de dicho partido al V Congreso de la Internacional Comunista (Comintern),
vio en Haya un potencial líder para la constitución de partidos análogos en Sudamérica
y logró el apoyo económico de los comunistas estadounidenses para nanciar el viaje
de este a la URSS (Jeifets & Jeifets, 2015). No disponemos de fechas precisas de
su itinerario aunque, al parecer, permaneció en Rusia entre nes de mayo y nes de
octubre de 1924. Aunque Haya no asumió la tarea que quería asignarle la Comintern,
se puede especular que esta experiencia contribuyó a formar su idea de partido y
algunas nociones con las que luego trabajaría para construir su doctrina. Bajo esa luz,
resulta interesante saber que Haya escribió en Moscú un documento titulado “América
Latina y el imperialismo de los Estados Unidos”, fechado en julio de 1924, en el cual
formulaba “su visión de los retos del movimiento revolucionario continental” (Jeifets
& Jeifets, 2013).
Durante el viaje a Rusia, Haya dice que se dedicó a leer el Anti-Dühring y el
Epistolario, ambas obras de Friedrich Engels2. Haya tuvo en gran estima sobre todo
el primer libro, y lo tuvo presente tiempo después. Así, en 1935 señalaba: “el más
dialécticamente claro libro de Engels fue siempre mi guión y ayuda durante aquel
peregrinaje polémico en la Rusia de 1924” (Haya, 1984a: xxx). Esta predilección
de Haya por el Anti-Dühring parece haber sido compartida por sus compañeros de
militancia. Juan Seoane (1899-1979), condenado por el primer atentado contra el
presidente Luis M. Sánchez Cerro en 1932, relata en su novela testimonial que los
guardas de la prisión le decomisaron dicho libro en un registro de celdas:
2 No me ha sido posible identicar el epistolario al cual se reere Haya, aunque la correspondencia entre
Marx y Engels se publicó en Alemania a inicios del siglo XX (Der Briefewechsel zwischen Friedrich
Engels und Karl Marx; Stuttgart: J.H.W. Dietz, 1913).
51
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
Nos quitan todo: tinta, papel, lápices, lapiceros y cuadernos en los que hacíamos
ejercicios. Con ojos pérdos ven los libros y no saben lo que pueden llevarse. Ya
han visto burla en la mirada. Cogen cualquier libro para poderlo comentar. El
“Anti-Dühring”. Pasan las páginas.
--¡Ah, éste sí, es buen libro! Para ver lo que Ud. lee, basta ver éste” (Seoane,
s.f.: 215)3.
Tras su estadía en Rusia, Haya pasó unos meses entre noviembre de 1924 y febrero
de 1925 en un sanatorio suizo recuperándose de una dolencia pulmonar. Fue acusado
de conspirar contra el gobierno amigo del Perú, y, en consecuencia, la policía suiza le
decomisó todos sus papeles y libros, incluso el pasaporte. Cabe la posibilidad de que la
policía estuviera muy atenta a los movimientos de Haya a raíz de su correspondencia
con Edgar Woog (1898-1973), el comunista suizo encargado por la Comintern de
las relaciones con América Latina (Jeifets & Jeifets, 2015). En cualquier caso, es de
suponer que al menos el pasaporte debió serle devuelto a Haya, pues pudo salir de
Suiza con destino a Italia y, luego, pasar a París y de ahí a Londres, lugar donde las
autoridades suizas le enviaron sus pertenencias embargadas, salvo los borradores de
su libro sobre Rusia, las fotos autograadas y las cartas de líderes soviéticos (Sánchez,
1985: 144-145). Haya se estableció en Inglaterra y viajó repetidas veces a París, dadas
sus estrechas relaciones con los peruanos desterrados ahí. Con algunos de ellos logró
fundar una célula aprista a nes de 1925 o a inicios de 1926. En noviembre de 1926
publicó su importante declaración de principios “What is the Apra?”, en el periódico
laborista londinense Labour Monthly4.
El horizonte inicial de El antimperialismo y el Apra
Haya permaneció en Europa entre 1925 y setiembre de 1927. En ese intervalo, tuvo
importancia su presencia en el Congreso Antiimperialista de Bruselas. Por el Perú
guraron como entidades asistentes la Federación de Estudiantes y un “Unionist
Party”, ambas representadas por él (League, 1927: [3])5. En setiembre de 1927 viajó
a Estados Unidos y, en noviembre, marchó a México, donde fue invitado a dar una
serie de conferencias en el Anteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, evento
impulsado por el educador Moisés Sáenz Garza (1888-1941), entonces encargado de
la extensión cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, con el apoyo
de José Ángel Ceniceros (1900-1979) (Sánchez, 1985: 176; Soto, 2002, 3: 1275). Las
ideas que expresó en esas conferencias suscitaron una reacción contraria del dirigente
3 Negrita en el original. Sobre el signicado del Anti-Dühring en el desarrollo del marxismo, véase
Sacristán, 1968.
4 Fue publicada en castellano en la revista Repertorio Americano, de Costa Rica, en marzo de 1927
(Sánchez, 1985: 166).
5 Este documento contiene algunas sorpresas: Mella aparece representando a la Liga Anti-imperialista
de América, en México, mientras otra persona aparece representando a esta organización por Cuba.
José Vasconcelos aparece como uno de los representantes del Partido Nacionalista de Puerto Rico, y
los otros son el argentino Manuel Ugarte, el peruano César Falcón y Luis Casabona. Bien mirado, la
delegación que ostentaba Haya resultaba, comparativamente, más congruente en este ambiente un poco
imaginativo de representaciones.
52
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
comunista cubano Julio Antonio Mella (1903-1929), quien publicó el folleto Qué es
el Arpa [sic] en 1928 (Melgar Bao, 2013: 113-121).
Dichas conferencias fueron —según explicó Haya en 1978— la base de su fundamental
obra El antimperialismo y el Apra6. Haya señala que él mismo, entre abril y mayo de 1928,
mecanograó el texto en su hotel, el “Princess”, en ciudad de México (Haya, 1984b: 13-14;
Soto, 2002, 3: 1275). Sánchez (1936: 152) arma que la obra se comenzó a escribir a nes
de 1927, y que fue dictada a Carlos Manuel Cox (1902-1986). Después rerió que Haya la
escribió de un tirón en abril de 1928, y que, además, contó con el auxilio de Magda Portal
(1900-1989) (Sánchez, 1985: 181). Ella, Serafín del Mar (1901-1980), Manuel Vásquez
Díaz y Juan Guevara llegaron a leer la obra inédita de Haya en México (Haya, 1930: 89),
pero la publicación no se realizó en 1928 por diversos motivos. Su autor mencionó las
condiciones usurarias que ponían los editores (Haya, 1984b: 14). Más adelante, explicará
que intentó que la publicara la editorial sindical controlada por el dirigente mexicano
Vicente Lombardo (1894-1968), pero este devolvió el original alegando que no era posible
publicar un escrito en donde se criticara a Marx y Lenin (Soto, 2002, 3: 1276). Sánchez
arma que otra razón para no insistir en publicar esta obra fue que, ya en el destierro,
Haya, al enterarse del asesinato de Mella, ocurrido en enero de 1929, consideró mejor
mantener inédito su texto por contener un “prólogo polémico” contra el dirigente cubano,
el cual sería posteriormente suprimido (Sánchez, 1985: 181).
En cuanto al contexto intelectual que alimentó en México la escritura de Haya sobre el
imperialismo, hay que destacar el intercambio de ideas que mantuvo con el economista
mexicano Jesús Silva Herzog (1893-1985), quien había estudiado en la Universidad
Nacional de México bajo la dirección del economista alemán marxista Alfons Goldschmidt
(1879-1940) (Silva, 1972: 89)7. Silva conoció a Haya a inicios de 1928 debido a su interés
en consultar el “chero sobre la acción imperialista” en los países latinoamericanos que
había reunido el economista mexicano. Escribió Silva a Sánchez en setiembre de 1953:
Un peruano, ingeniero químico y amigo mío, me presentó a Haya de la Torre
porque supo que yo tenía un chero sobre la acción imperialista en nuestros
pueblos. Conversamos una tarde y a la media hora ya éramos cordiales amigos.
Desde entonces nos vimos casi todas las tardes para conversar hasta que él
partió para Guatemala […] (Sánchez, 1985: 180)8.
6 Roy Soto (2002, 3: 1275) indica que Haya publicó esta historia en la revista Impacto (nº 7, abril, 1978),
bajo el seudónimo “Claudio Vertiz”. De aquí en adelante nos referiremos a la obra de forma abreviada:
El antimperialismo.
7 Haya había conocido a Goldschmidt en 1922, en Argentina (Sánchez, 1985: 86; Bergel, 2019: 144).
Goldschmidt también estuvo ligado a la Comintern. Tuvo un papel importante en la introducción de
la economía marxista en Argentina y México, y publicó diversos libros sobre México, la economía
soviética y la persecución nazi contra los judíos (Jeifets & Jeifets, 2015: 257-258; Goldschmidt, s.f.: 2).
Haya (1984c: 115-119) dedicó una reseña a La tercera conquista de América, obra publicada en alemán
por aquel en 1929.
8 Silva (1972: 125) también trabajó con los exiliados Carlos Manuel Cox y Manuel Vásquez Díaz en una
publicación sobre los salarios y la empresa de los Ferrocarriles Nacionales de México.
53
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
No es improbable que la conversación sobre el imperialismo se reanudara cuando,
en 1930, Silva se reencontró con Haya en Berlín al regresar aquel de sus misiones
diplomáticas en Moscú9.
Vaivenes e intermitencias de El antimperialismo
En octubre de 1928, a raíz de una conferencia de Goldschmidt en la biblioteca de
la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, organizada por Silva, este tomó la
iniciativa de proponer a los asistentes fundar el Instituto Mexicano de Investigaciones
Económicas, lo cual se hizo de inmediato, aunque el instituto duró solo quince meses.
En su corta vida contó entre sus miembros a Haya, junto con personas de diversas
nacionalidades y tendencias como el ya mencionado Mella, el boliviano Tristán Marof
(1898-1979), el venezolano Humberto Tejera (1890-1971), quien acompañó a Silva
cuando este fue destinado a Moscú como representante diplomático mexicano (Silva,
1972: 89). Haya no permaneció mucho tiempo en el instituto pues, en mayo de 1928,
emprendió una gira de divulgación política por los países centroamericanos. No hay
evidencia de que llevara consigo alguna copia de El antiimperialismo, y se puede
presumir que el original, rmado aparentemente el de mayo de 1928, quedó en
México al cuidado de su correligionario y amigo Carlos Manuel Cox (1902-1986). No
se sabe si hubo copias en poder de otras personas, aunque Melgar (2013: 124) sugiere
que algunas personas pudieron tener fragmentos de la obra, entre ellos el colombiano
Julio Cuadros Caldas (1885-?), quien cita unos párrafos que corresponden al capítulo
“El estado antimperialista” en su obra El comunismo criollo (1930).
A Haya de la Torre no se le permitió retornar a México: en Panamá fue embarcado
directamente rumbo a Europa, adonde llegó a inicios de 1929. En Berlín lo acogió el
Wirtschaftinstitut Latein-Amerikas, el instituto fundado por Goldschmidt y dedicado a
estudiar la economía de América Latina10. Dicho instituto tuvo una existencia breve, pues
el ascenso de Hitler al poder en 1933 impidió su continuidad. Haya recibía un estipendio
de doscientos marcos al mes, los cuales le permitieron seguir con sus indagaciones sobre
temas económicos, y otros, en la Biblioteca Estatal de Prusia (Sánchez, 1985: 166, 206)11.
Cabe pensar que estos estudios, y sus conversaciones con Goldschmidt, sugirieran a Haya
la idea de enriquecer la visión plasmada en el original de El antimperialismo pues, en 1929,
pidió a Cox las notas que acompañaban dicho texto, y este se las remitió a Berlín, y Haya
no las devolvió (Haya y Sánchez, 1982, 1: 89 [nota de Sánchez])12. Esta cuestión reaparece
en el momento de la edición de 1936, como veremos más adelante. Por otra parte, en una
9 Haya (1984c: 244-248) describió las actividades divulgativas de Silva Herzog en Berlín.
10 Goldschmidt, 30 de enero de 1929. Sin embargo, otro periódico berlinés publicó una carta traducida
enviada desde México, cuestionando las credenciales del economista alemán y criticando su adhesión
al comunismo (Goldschmidt, 5 de febrero de 1929). En general, su papel en la formación de Haya ha
sido poco destacado por sus biógrafos.
11 Haya (1984c: 287-290) dedicó una reseña a esta biblioteca.
12 Sin embargo, en octubre de 1935, Haya informa a Sánchez que las notas recibidas no son las notas
de su libro, las que había acumulado en papel amarillo y eran todas bibliográcas. Se congratulaba de
haber conservado algunas, aunque le habían privado de “lo mejor” de sus libros de la época (Haya &
Sánchez, 1982, 1: 108).
54
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
carta a la revista peruana La Sierra, Haya (1930: 89) indica que El antimperialismo lo
habían leído en Alemania sus correligionarios Luis E. Heysen y Eduardo Enríquez, por
ello puede pensarse haya tenido en su poder, en algún momento, una copia de su obra o
fuera llevada por uno, o ambos, correligionarios a dicho país. Fuera de este episodio, quizá
no se ocupó del texto pues, en diciembre de ese mismo año, al ser visitado en Berlín por su
amigo el pastor John Mackay (1889-1983), Haya le comentó que estaba escribiendo “un
nuevo libro” lleno de citas de la Biblia (Mackay, 1933: 196). No obstante, es dudoso que
dejara de lado los temas antimperialistas, no solo por la orientación del instituto al cual
estaba adscrito, sino porque se había reencontrado con Silva en enero de 1929, primero
en Alemania, y, a inicios de 1930, cuando este volvía a México tras su misión diplomática
en Rusia. Quizá en sus conversaciones —se veían casi todos los días, cuenta Silva (1972:
108; 1993: 123)— abordaron de nuevo el tema del imperialismo, asunto que los había
reunido en México ya en 1928, durante la redacción de su obra.
En síntesis, la escritura de El antimperialismo se inició en México y, el texto, quedó
en ese país, pero es probable que una copia de las notas llegara a manos de Haya
cuando este residía en Berlín. Y, aunque es probable que en algún momento accediera
a una copia del texto principal, es imposible armarlo contundentemente: Haya solo
pudo volver al Perú en julio de 1931 y, en ningún momento, rerió tener el texto de la
obra consigo. Para entonces, Cox ya se encontraba en Lima —había llegado el 20 de
noviembre de 1930 (Sánchez, 1978-81, I: 204, 216n)— y, aunque fue apresado casi
de inmediato, salió libre en marzo del año siguiente (Sánchez, 1985: 230). Es muy
posible que trajera consigo el original de la obra que le había conado Haya, aunque
no parece que Cox se la entregara a su autor, ni que este la reclamara. La coyuntura
política de las elecciones presidenciales y a la asamblea constituyente absorbió
todas las energías de los dirigentes apristas, por tanto, el tema de la publicación
de El antimperialismo no se planteó. Cox resultó elegido representante por La
Libertad y se integró a la Célula Parlamentaria Aprista, la cual contaba con veintitrés
representantes. El régimen dictatorial de Sánchez Cerro pronto erosionó la incipiente
institucionalidad democrática que asomaba tras la dictadura de Leguía y, utilizando
la Ley de Emergencia nº 7479, del 9 de enero de 1932, ordenó la deportación de los
parlamentarios apristas y otros más. Cox, como miembro de este grupo, fue embarcado
el 24 de febrero de 1932 rumbo al puerto de Buenaventura, en la costa pacíca de
Colombia, aunque luego llegó a Panamá (Sánchez, 1978-81, 2: 57-58; 1969, 1: 402).
Posiblemente Cox pensó que la obra estaba más segura fuera del país, sometido como
estaba a la tétrica represión impuesta por Sánchez Cerro, y parece haber logrado de
alguna manera incluir en su equipaje el original del El antimperialismo, pues Luis
Alberto Sánchez (1985: 181) asegura que Cox se lo dio a leer en Guayaquil, en
1933. No sería raro que esta lectura tuviera como n su publicación, pues en esa
ciudad apareció la primera edición de El proceso Haya de la Torre: documentos
para la historia del ajusticiamiento de un pueblo, una compilación realizada por los
deportados del Partido Aprista Peruano (PAP, 1969) residentes en distintas ciudades
de Ecuador. El prólogo de dicha obra está fechado en febrero de 1933 y, la nota nal,
en abril del mismo año. Esta publicación se inscribía en la campaña pro libertad de
55
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
Haya, apresado en Lima desde el 6 de mayo de 193213. Es posible que los deportados
también quisieran publicar El antimperialismo tal como existía entonces, dentro de
la serie que intentaban llevar adelante: “Publicaciones del Partido Aprista Peruano”,
lo cual no se produjo. Al trasladarse Cox a Santiago de Chile desde Guayaquil —de
alguna manera—, se puede suponer que llevara consigo el manuscrito que le habían
conado Haya. Pese a la drástica persecución y posterior encarcelamiento en mayo
de 1932, Haya de la Torre parece haber podido mantener a buen recaudo el material
que había recopilado durante el exilio, aunque estas circunstancias casi con seguridad
fueron causa de algunas pérdidas y extravíos. Es posible que, tras la amnistía del
9 de agosto de 1933 (ley nº 7782), cuando fue liberado junto con muchos de sus
correligionarios y otros perseguidos, recuperara el control de sus materiales, entre
los cuales no se contaba, al parecer, ni el original ni una copia de El antimperialismo.
Proyectos editoriales entre la clandestinidad y el exilio
Aprovechando el respiro de 1933, Haya se dedicó con ahínco a la reconstrucción de
su partido, golpeado por la represión. El Partido Aprista Peruano (PAP) pudo volver
a abrir sus locales y a publicar su órgano de prensa, La Tribuna. También regresaron
los exiliados, entre ellos, Carlos Manuel Cox, presumiblemente, con el original de El
antimperialismo. La tolerancia del general Óscar R. Benavides, presidente de facto
tras el asesinato de Sánchez Cerro, no duró mucho tiempo pues uno de los objetivos
del PAP era la reinstalación de sus parlamentarios en el Congreso Constituyente,
“extremo” democrático que el dictador no estaba realmente dispuesto a aceptar,
por lo que reinició la persecución contra dicho partido. Haya de la Torre sintió que
la represión se agudizaba desde junio de 1934 (Haya & Sánchez, 1982, 1: 63). A
raíz de la fallida asonada de El Agustino de noviembre, y de otras promovidas por
miembros del partido en otras partes del Perú, Haya comenzó a ocultarse en diversas
casas seguras en Lima (Sánchez, 1985: 294). Se inició para su partido la etapa de las
“catacumbas”, que duró hasta 1945.
Con esta nueva oleada represiva, Sánchez y Cox, junto con otros políticos, fueron
deportados a Chile el 5 de diciembre de 1934 (Sánchez, 1969, 2: 471). En Santiago,
Sánchez rápidamente se hizo con una posición de cierta notoriedad e inuencia al ser
empleado por la editorial Ercilla, la cual tuvo un papel crucial en la divulgación de textos
de autores apristas (Hernández, 2021: 135, 177ss). Dicha casa editora le publicó a Haya
¿A dónde va Indoamérica? (1935), una compilación de notas escritas entre 1928 y 1931,
de la cual salieron dos ediciones en ese mismo año. Los compiladores (Cox, Sánchez,
Luis López-Aliaga, Samuel Vásquez y Carlos Mosto), en una advertencia fechada el 23
de mayo de 1935, indican que las notas fueron corregidas en 1934, presumiblemente por
el autor. Anuncian, además, el propósito de lanzar en breve nuevos títulos de Haya de
la Torre, buscando divulgar, especialmente, la tesis del “Estado antimperialista” (Haya,
1984c: 88 [Advertencia de los compiladores]). Por tanto, puede decirse que el proyecto
de publicar El Antimperialismo estaba ya planteado en los primeros meses de 1935. De
13 Sobre dicha campaña, véase Chang-Rodríguez, 2018: 187-190.
56
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
nuevo Cox aparece como el enlace decisivo y, es presumible que fuese él quien tuviera
consigo el original de dicho texto en el exilio chileno.
Haya de la Torre manifestó un cauto entusiasmo con la idea de publicar El
Antimperialismo. Así se lo comunicó a Sánchez en una carta de junio de 1935,
señalando que no debía ser publicado sin ser visto por él y pide le envíen los originales
(Haya & Sánchez, 1982, 1: 68). En una carta posterior, también de mediados de año,
se muestra animado por la idea de una nueva compilación de artículos suyos, sobre
todo porque piensa podría servir como “gran propaganda” para el partido (Haya &
Sánchez, 1982, 1: 70)14. Su tono, empero, cambia al referirse a El antimperialismo y
les advierte con severidad:
Si Ustedes tratan de publicar El Antimperialismo y el Apra que no está corregido y
cuya anotación me preocupa mucho, me gustaría ver primero una copia completa
de los originales pues tendría mucho que añadirle especialmente en notas (Haya
& Sánchez, 1982, 1: 71).
Haya quería reconstruir el texto escrito entre 1927 y 1928. Le dice a Sánchez en
octubre de 193515:
Óyeme: yo deseo que el libro aparezca como fue escrito en 1928, sin notas de
actualización porque sería de nunca acabar. Salvo dos o tres anotaciones sobre
hechos debe ir todo tal como fue producido hace siete años. Ya verás que es actual
y se ha adelantado en mucho a los acontecimientos (Haya & Sánchez, 1982: 123).
Las condiciones impuestas por la persecución eran bastante adversas a la tarea que se
proponía Haya. Era esencial que contara con una máquina de escribir, artefacto que facilitó
la escritura y el debate político de esos años, más que la imprenta incluso, entre los militantes
residentes y los exiliados (Flores-Galindo, 1982: 16). Haya se había familiarizado con su
uso desde temprana edad hasta el punto en que le era casi indispensable para escribir16.
En la clandestinidad, Haya debió asegurarse el acceso a este artefacto: “El jefe del Partido
no podía vivir sin una máquina de escribir a su lado. Era el instrumento mediante el cual
14 Se trata de Excombatientes y desocupados, compilación que apareció también en 1936, apenas
publicada la primera edición de El Antimperialismo. A propósito, cabe aclarar que no es raro encontrar
la información errónea de que El Antimperialismo fue publicado en 1935. El propio Sánchez cae en
este error en algunas notas de su correspondencia con Haya. (v.gr. Haya & Sánchez, 1982, 1: 72, 129),
aunque lo recticó en la biografía de Haya (Sánchez, 1985: 300, 4n). Este error se debe, posiblemente,
a que el prólogo está fechado en 1935 y a la proximidad de su publicación con la de ¿A dónde va
Indoamérica?, que tuvo también dos ediciones.
15 Para esa fecha, Cox —quien había regresado secretamente al Perú en setiembre de 1935 y fue
inmediatamente detenido en Arequipa (Sánchez, 1985: 299-300)—, muy probablemente había dejado
los materiales de El Antimperialismo en manos de Sánchez quien, de ahí en adelante, asumiría la
responsabilidad de la edición.
16 La primera máquina de escribir de Haya era de marca Pittsburgh, y se la obsequió su padre en Trujillo,
cuando era aún niño. Con ella, inició una especie de periodismo hogareño e, incluso, redactó cartas de
respuesta a las admoniciones de su padre (Cossío, 1977: 50-51).
57
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
redactaba sus cartas, impartía instrucciones, redactaba artículos para el exterior y para la
prensa clandestina” (Mujica & Mujica, 2005: 225).
Actualmente, este aparato, inventado en 1867 y perfeccionado para su comercialización
por la rma Remington en 1874, ha caído casi completamente en desuso. El característico
sonido de su teclado es mucho más enérgico que el de los computadores, para no mencionar
los silenciosos de la telefonía móvil. En una ciudad de limitado carácter industrial como
era Lima a mediados de la década de 1930, se podía escuchar el diurno tableteo de estas
máquinas en las ocinas públicas y otras empresas y, ya al caer la tarde, quizá en los
institutos de educación comercial. Fuera de estas horas ese sonido resultaba denitivamente
atípico y podía alertar a la policía de una actividad vinculada a la propaganda política. Estas
dicultades perjudicaron el trabajo intelectual de Haya. Ya en marzo de 1935, escribía a
Sánchez: “En mis escondites no hay la posibilidad ni de escribir a máquina fuera de ciertas
horas del día. La noche debe ser muda. Despiertos y en guardia” (Haya & Sánchez, 1982,
1: 48-49). Ansiaba condiciones menos hostiles para escribir: “Con tiempo y paz, sin mirar
a los soplo[nes] y con libertad para ver libros y escribir sin temor al ruido de la máquina y
sin tener que hacer guardia hasta las 4 am. ¡Cuánto haría yo!” (Haya & Sánchez, 1982, 1:
64). Haya, pues, se veía constreñido de manera muy patente en esta situación furtiva, a las
que se sumaba en ocasiones la escasez de papel:
En cuanto a las anotaciones sobre mi biografía van las que comencé en diciembre
[1934]. Falta de papel de la clase de este en que te escribo y necesidad de no
usar máquina para no hacer ruido en los sitios en que a veces tengo que usar
como refugio, muy cerca de la calle o donde una máquina resulta sospechosa,
han interrumpido el trabajo (Haya & Sánchez, 1982, 1: 64).
Los perseguidos idearon métodos para amortiguar el ruido de la máquina de escribir. La
obtención de máquinas de marca Noiseless procuró una solución intermedia17, pues, aunque
sus tipos producían un golpeteo más sigiloso, de todos modos era necesario amortiguarlo
con cojines y almohada. Una de esta marca le fue donada a Haya por el cuzqueño Isaac
Pancorvo, gerente de las Compañías Unidas de Seguros (Mujica & Mujica, 2015: 225).
Obviamente, la máquina de escribir daba una mayor garantía de legibilidad y claridad a
Haya en cuanto a la comunicación con el resto de sus partidarios y aliados, por lo que el
riesgo de perder este valioso instrumento de trabajo era casi equivalente a la pérdida de
máquinas de imprenta para los militantes de esta oposición proscrita. Las máquinas de
escribir eran tan importantes que, ante el peligro inminente de ser descubiertos, lo primero
que hacían Haya y sus compañeros era salvarlas. Asimismo, tenían la ventaja de servir
como prenda en las casas de empeño a las que, con cierta frecuencia, tenían que recurrir
para subsanar la escasez de fondos que los constreñía a menudo en la clandestinidad.
Podían obtener de doscientos a trescientos soles por ellas, con lo cual aseguraban los
gastos básicos durante uno o dos meses (Mujica & Mujica, 2015: 217).
17 La rma Noiseless fue fundada entre 1900 y 1917 en Estados Unidos, siendo sus máquinas “silenciosas”
en comparación con las normales (Cortada, 2015: 22; Canal 21. Century Typewriter).
58
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
Otro problema conexo era el de obtener cintas de repuesto y papel de copia (llamado,
por lo general, “papel carbón”). No hemos encontrado referencias directas a esta
cuestión en el entorno de Haya, pero sí reproches suyos a Sánchez, en una carta fechada
el 27 de agosto de 1935, por enviarle, desde Chile, una copia de El Antimperialismo
mecanograada con cintas desgastadas hasta lo ilegible y sin las notas bibliográcas:
[…] las copias enviadas están INMUNDAS. Ha sido necesario recopiar
íntegramente. Estoy en el penúltimo capítulo y espero las notas. ME ENVIARON
LOS ORIGINALES ILEGIBLES SIN LAS NOTAS. Debo esperarlas. Cuando
ellas lleguen las ordenaré e irá todo. —¿Publicar el libro así, de una copia como
la que me enviaste? ¡Qué ocurrencia! Me defendería hasta con los dientes. ¡Si
no me he muerto aún! Cuando me muera te encargo la misión de publicar mis
manuscritos y originales inéditos. Por ahora, me concederás el privilegio de
verlos yo (Haya & Sánchez, 1982, 1: 90)18.
Un problema conexo, y de no poca entidad en la tarea de revisar de manera continua
el texto de El Antimperialismo, era el asegurar también un lugar más o menos estable
donde trabajar. Mediante el ardid de un presunto viaje a Chile, donde se le hizo una
teórica entrevista, Haya logró evadir lo más álgido de la persecución desatada en Lima
a raíz del asesinato de los esposos Miró-Quesada, en mayo de 1935, cometido en Lima
por un militante aprista (Sánchez, 1985: 298-299). Con todo, la represión alcanzó a
su biblioteca: en agosto, mientras se hallaba revisando el capítulo VIII —titulado
“Organización del nuevo estado”—, Haya escribió a Sánchez lamentando que gran parte
de sus libros hubieran sido robados, y que no le hubieran dejado ni los diccionarios, lo
cual dicultaba mucho su labor de revisión (Haya & Sánchez, 1982, 1: 72, 75)19. Es
presumible que el lugar estable donde Haya realizó la mayor parte de las revisiones de
El Antimperialismo fuera la base “Camilo”, una casa situada en el Jr. Cápac Yupanqui
en el barrio de Jesús María, donde residía Gerardo Bedoya Sáez con su familia. Dicha
casa, uno de los refugios de Haya desde 1934, tenía un compartimento secreto en el
cual él y su grupo más cercano ocultaban alimentos, papel, armas, mimeógrafos y las
indispensables máquinas de escribir. Había sido, también, escondite de Luis E. Heysen,
el único parlamentario aprista que logró librarse del exilio durante la persecución
desatada entre 1932 y 1933 (Mujica & Mujica: 211-214).
Afanes eruditos en la ilegalidad
La recuperación del texto y notas originales fueron, para Haya, una prioridad y
una condición para la publicación de El Antimperialismo. En una carta a Sánchez,
de octubre de 1935, Haya acusa recibo de algunas notas, pero señala que no eran
las suyas originales (Haya & Sánchez, 1982, 1: 108). En noviembre, le escribe a
18 En una carta anterior, del mismo mes, dice que faltan líneas enteras en la copia recibida y que el texto
ha sido vuelto a copiar íntegramente (Haya & Sánchez, 1982, 1: 72-73).
19 En octubre de ese año, volvió a escribir Haya sobre los muchos libros extraviados o robados (Haya &
Sánchez, 1, 1982: 109).
59
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
Sánchez que ha concluido seis capítulos e inquiere, nuevamente, por las notas; arma
estar trabajando las nuevas y quiere evitar una confusión. Insiste en su pedido, y su
aprehensión lo hace plantearse dejar inédita la obra hasta un momento más propicio:
“si no va a ser publicada con TODAS sus anotaciones, preero que duerma otros siete
años” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 130-131). En especial, Haya procuraba que las citas
en idiomas extranjeros fueran exactas, pues, lamentaba que ninguna cita en idioma
extranjero fuera correcta en ¿A dónde va Indoamérica?, la cual tenía ya dos ediciones
en el mismo año de 1935, y consideraba que en El Antiimperialismo tal descuido sería
desastroso (Haya & Sánchez, 1982, 1: 74, 130)20. Quería también que las notas fueran
a pie de página: “Es cuestión fundamental el arreglo de las citas que deben ir en cada
página. Esto es asunto de armadura”, decía en agosto, pues le interesaba sobre todo
para la larga cita sobre el Congreso Antiimperialista de Bruselas que aparece en el
segundo capítulo de su obra (Haya & Sánchez, 1982, 1: 73, 130). Haya deseaba que
Sánchez se encargara personalmente de este punto y le escribe, en noviembre de 1935:
“¿Te comprometerías seriamente a vigilar el nuevo libro consiguiendo que las notas
fueran al pie de cada página con sus respectivos números?” (Haya & Sánchez, 1982,
1: 131). Haya logró que las notas guran al pie, efectivamente, en la primera edición,
aunque no siempre con todos los datos.
La preocupación por estos aspectos se identica hoy como más propia del académico
que del político: por tanto Haya no tuvo una actitud “populista” hacia la escritura
política, sino denidamente intelectual (Bergel, 2019: 64). Dicha preocupación
probablemente se fundaba, por una parte, en la necesidad de combatir “el lamentable
estado de ignorancia” en que “las castas dominantes” mantenían a “las clases pobres”
(Haya, 1984d: 72), preconizada por las Universidades Populares González Prada que
Haya fomentó, y, por otra, en su crucial experiencia en los medios académicos inglés
y alemán, pues le escribe a Sánchez, en octubre de 1935, recomendándole la mayor
minuciosidad: “Esto de las citas, en lo que nosotros los latinos no ponemos cuidado, es
para los sajones cuestión de responsabilidad. Jamás se cita un libro sin señalar autor,
editor, fecha de edición, página, capítulo, etc., etc.” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 109).
Aunque esta práctica alude al ideal de que habría lectores que merecían, o requerían,
exactitud y precisión para ser convencidos de lo que planteaba, Haya también era
consciente de que la lectura era una experiencia limitada en el país y de que el propio
Estado la combatía con la proscripción, la censura y la desidia. La publicación de
libros, por sí misma, tenía el efecto de presentar al Partido y a su líder como un agente
activo y beligerante frente a la situación represiva existente en la coyuntura electoral
de 1936 (Haya & Sánchez, 1982, 1: 71).
La persecución imponía una pesada restricción a sus movimientos en la ciudad, y esto
dicultaba enormemente la obtención del aparato crítico al cual daba Haya mucha
importancia. Su afán por conseguir los datos bibliográcos exactos no siempre alcanzó
20 No he tenido a mano la primera edición de ¿A dónde va Indoamérica? Pero, en la segunda, parecen
corregidas estas erratas, salvo algunas en lengua alemana. También pude constatar que la calidad del
papel fue bastante superior a la utilizada en las dos ediciones de El Antimperialismo.
60
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
un éxito completo. En el prólogo suscrito en diciembre de 1935 advirtió a los lectores
sobre la falta de notas y referencias que habían gurado en el original, y por ello en
el libro publicado utilizaba en su lugar obras y ediciones aparecidas después de 1928:
[… l]os sicarios del general Óscar Benavides […] saquearon recientemente mi
modesta biblioteca y archivos, destrozándolo y quemándolo todo. No perdonaron
ni los innumerables apuntes que constituían un abundante material de trabajo
acumulado en largos años de esfuerzos. Entre aquellos papeles había mucho de
lo que este libro debía llevar en citas y datos al pie de cada página. Pero como
obra de lucha que es, los blancos y vacíos que pueda acusar no son sino rastros
mudos del paso brutal de la barbarie (Haya, 1984b: 15).
En octubre de 1935, Haya da a Sánchez acuse de recibo de las notas de su libro, pero
señala no son “las notas […] que fui acumulando yo en hojas de papel amarillo y
que eran TODAS notas bibliográcas”. Agrega tener algunas pero, debido al saqueo
sufrido, lamenta no tener siquiera las notas de John Stuart Mill, ni las de El capitalismo
de estado y el impuesto en especies de Lenin (Haya & Sánchez, 1982, 1: 108)21. Se
considera que dicho texto de Lenin fue esencial, para Haya, en la formulación de su
teoría sobre el estado antimperialista (Nieto, 2000: 39-40), habiéndolo citado en una
extensa carta datada en Berlín el 25 de febrero de 1930 y enviada a la célula del Apra
en el Cuzco, y que fue tildada de “documento secreto” por los jueces instructores
en el proceso seguido a Haya en 193222. En el interrogatorio a que fue sometido
en la prisión, el 27 de mayo de ese año, llamó a esta obra: “el libro de las grandes
recticaciones de Lenin, la obra autocrítica más severa del Jefe de la Revolución Rusa”
(PAP, 1969: 215-216). Además de aquella, otras obras de Lenin citadas son: Estado
y revolución, en una versión alemana; Imperialismo, etapa nal del capitalismo, en
inglés; La revolución proletaria y el renegado Kautsky (Buenos Aires, 1921); y, El
comunismo de izquierda (Madrid, s.f.) (Haya, 1984b: 18, 91, 111 y 144). También dio
referencia de algunos pasajes de obras de Lenin a través de La revolución permanente,
de Trotsky, del cual cita Literatura y revolución (Madrid, s.f.); un folleto titulado
¿Qué es la revolución de octubre?, publicado por Claridad (Buenos Aires, s.f.); y
Whither Russia? (Haya, 1984b: 112-113, 175, 193).
Haya hacía pedidos especícos a Nicanor Mujica Álvarez-Calderón (1913-2003),
militante de la Federación Aprista Juvenil y que actuaba como su enlace en la
clandestinidad, para que le consiguiera los materiales necesarios. Y en este punto
es interesante que Haya se reera a volúmenes suyos que estaban depositados en
21 Ninguna obra de Stuart Mill aparece citada en El Antimperialismo, es posible que la necesitara para
los otros textos que tenía entre manos. Antes hemos mencionado que Sánchez dice que Cox envío de
las notas a Haya, en 1929 o 1930. No mencionó Sánchez este punto a Haya en su correspondencia de
1935-1936.
22 En dicha carta, utilizó Haya una edición de Biblioteca Nueva, editorial fundada en Madrid en 1916, que
realizó una importante labor de traducción de teóricos modernos (Sánchez García, 2002). En la primera
edición de El Antimperialismo, fue citada la obra de Lenin sin datos de edición, y en la segunda solo
con indicación del traductor, Juan Andrade, y el lugar de edición (Haya, 1984b: 174).
61
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
alguna parte: “Ve que busquen mi primer tomo de Hegel […]. Con lo de Hegel hago
cuestión de Estado y lo necesito de urgencia” (Mujica & Mujica, 2015: 231)23. Al
parecer, deseaba ese ejemplar en concreto porque lo había anotado con observaciones,
tal como indicó Mujica: “El maestro había anotado hasta la saciedad los dos tomos
de la Historia Universal, de Hegel, Editorial Revista de Occidente” (Mujica &
Mujica, 2015: 236)24. En una carta de agosto de 1935, Haya comenta a Sánchez
haber conseguido datos sobre Rusia “en papeles de Emiliano, cuando me enviaron su
archivo” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 137). Es probable se reera a “Emiliano Zapata”,
alias de un correligionario que podría ser Luis E. Heysen, único parlamentario aprista
que logró evadir la persecución hasta 1945. Hay una referencia a un “Zapata (nombre
de combate)” en una carta no fechada de Haya a Nicanor Mujica (Mujica & Mujica,
2015: 244).
Una vez subsanados estos vacíos, el problema que se planteó fue hacer llegar la
versión revisada a Santiago de Chile. De esto se hizo cargo Nicanor Mujica con
la colaboración de algunos familiares suyos. Elías Bentín Mujica (1902-1941), un
millonario peruano que solía viajar en un avión privado con sus caballos de carrera
a la capital chilena, era pariente de María Álvarez-Calderón (1885-1979), madre de
Nicanor. Bentín aceptó llevar un paquete de regalo para María Luisa Solari de Checa
(1890-1963), amiga de aquella y esposa de Miguel Checa Eguiguren (1889-1939),
hacendado y político leguiísta desterrado en Chile. El paquete contenía, en realidad,
el texto de El Antimperialismo y fue entregado a Sánchez (Mujica & Mujica, 2015:
271-272). Haya agradeció a estos colaboradores sin identicarlos desde la primera
edición pero solo en la tercera, publicada en 1971, pudo nombrarlos explícitamente.
Una vez recibido el cuerpo del libro, sin embargo, y debido a una interrupción en la
comunicación entre Sánchez y Haya, este temió que el prólogo que faltaba enviar fuera
secuestrado, temor expresado en sus cartas de noviembre y 4 de diciembre de 1935
(Haya & Sánchez, 1982, 1: 144, 146). Solo tras recibir una carta de Sánchez, envió la
primera parte del mismo hacia el 12 de diciembre, y no quiso enviar la segunda hasta
no tener acuse de recibo, tal como le escribió el 17 del mismo mes (Haya & Sánchez,
1982, 1: 151, 157).
Asimismo, Haya descubrió algunas omisiones. La más importante se refería a una cita
de su apreciado Anti-Dühring, lo cual comunicó alarmado a Sánchez en carta del 4 de
diciembre de 1935 (Haya & Sánchez, 1982, 1: 146). En efecto, en El Antimperialismo
se cita los títulos de capítulos y subcapítulos de la obra de Engels en el original
alemán, cuya primera edición apareció en 187725, sin precisar las páginas ni la edición,
y con algunas erratas no enmendadas en sucesivas ediciones de El Antimperialismo.
23 Subrayado de la autora.
24 Se reere a la obra de Hegel titulada Lecciones sobre la losofía de la historia universal, y que fue
citada en El Antimperialismo (Haya, 1984b: 20-21, 139, 198).
25 En la biblioteca de Haya se conservan dos ejemplares en alemán de la obra, en ediciones de 1971
(Verlag Marxistische Blätter) y 1975 (Dietz Verlag). Véase, Villar 2002: nº 915 y 1135). Visita realizada
a la Casa Museo “Víctor Raúl Haya de la Torre” el 23 de enero de 2022, cortesía de su director sr.
Wilbert Bendezú Carpio.
62
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
Habiendo enviado la cita en reiteradas cartas de diciembre a Sánchez, Haya insistió en
saber si la había colocado en su lugar (Haya & Sánchez, 1982, 1: 151-154, 158). Ya
hemos indicado la importancia del Anti-Dühring en las lecturas realizadas por otros
apristas26. También en esas cartas, expresó su preocupación por las citas de artículos
sobre la revolución mexicana, y sobre los canales de Nicaragua, Panamá y Suez27. A
inicios de 1936, y pese a haber asegurado a Sánchez que no habría más adiciones, le
pide buscar y añadir los datos referidos a la concentración de la industria rusa antes
de la revolución, aparecidos en la obra del economista austro-francés Lucien Laurat
(1898-1973), La economía soviética: su dinámica, su mecanismo28, en la parte donde
Haya compara a Rusia con Indoamérica. Reiteró este punto en su carta del 8 de enero
de 1936, mencionando que la obra le había sido sugerida por Nicanor Mujica (Haya
& Sánchez, 1982, 1: 166-167). Las reiteraciones en las cartas se explican, también,
porque con el control y la censura de la correspondencia, pudiera ser que algunas
fueran decomisadas y, por ende, no llegaran las indicaciones al destinatario.
Parecía estar todo en orden con el texto a inicios de 1936 pero, el 27 de enero, Haya
le reprocha a Sánchez haber olvidado todas las precisiones dadas en su anterior
correspondencia: “Temo por mi cita de Engels, por mi cita del Canal, por los encargos
de la corrección, por el color de la carátula, por todo” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 177-
178). Precisamente, en carta de 2 de setiembre de 1935, Haya había especicado las
características de la portada: el título debía ir en letras negras y el mapa de Indoamérica,
en rojo. Insistió en ello en sus cartas del 12 de diciembre de 1935 y del 12 de enero del
año siguiente (Haya & Sánchez, 1982, 1: 95, 152, 167). Tal deseo no se cumplió: la
portada de la primera edición llevaba un fondo rojo con las letras del título y el autor
de color blanco, y el mapa de color negro; la segunda edición tampoco cumplió con
sus deseos, pues el mapa era de contornos azules sobre una circunferencia blanca,
superpuesta a su vez sobre un fondo rojo. Además, el mapa muestra un perl mucho
más distorsionado que el de la portada de la primera edición, y deja a México casi
fuera del contorno. Para las letras del título se usó un tipo de cursiva no muy legible,
aunque el acrónimo APRA sí tenía un contorno muy marcado. Tardíamente, Haya
llegó a dudar del título mismo: en agosto de 1935, había ya decidido que bastaba El
Antimperialismo y el Apra, opción reiterada por carta del 2 de setiembre (Haya &
Sánchez, 1982, 1: 75, 95). Meses después, comunica el 30 de abril de 1936 que su,
entonces, correligionario y amigo, el poeta Alberto Hidalgo (1897-1967), le había
sugerido titularlo, mejor, “Denición del aprismo” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 251).
Últimas desventuras: la publicación de El antimperialismo y el Apra
La Editorial Ercilla publicó la primera edición de El Antimperialismo en el primer
trimestre de 1936, con 192 páginas y el importante tiraje de diez mil ejemplares, el
26 Véase p. 2.
27 Haya a Sánchez (1: 151-152, 158), 12 y 21 de diciembre de 1935.
28 El nombre verdadero de Laurat era Otto Maischl (cfr. Wikipedia). Su obra, publicada originalmente en
francés, lo fue también ese mismo año en Madrid por el editor Juan Pueyo (1931).
63
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
cual se agotó en seis semanas, así que se lanzó una segunda de cinco mil (Sánchez,
1969, 2: 560; 1975: 43). En cambio, Hernández (2021: 187, n605) señala que la
editorial Ercilla llegó a contabilizar dos ediciones de la obra, con un total de tres mil
ejemplares, cifra considerada un récord en la época. Es, pues, un tema no aclarado. El
texto lleva fecha de 1º de mayo de 1928, y el prólogo del 25 de diciembre de 1935.
El 2 de abril del año siguiente, Haya escribe a Sánchez dando por publicado el libro:
“Supongo el libro ‘ajuera’”; conrmándolo Sánchez el día 6: “YA SALIÓ EL LIBRO.
El día jado salió a circulación.” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 228, 231). Haya debe
haber recibido un ejemplar no mucho después de su publicación, pues, sintiéndose
muy decepcionado del trabajo editorial le escribe a Sánchez en mayo de 1936:
Ayer, por casualidad, tuve que volver a aquel libro rojinegro [se reere a la
carátula de El Antimperialismo] que largué el primer día que llegó… Al hilo
encontré [en] la página 21 ‘concesiones objetivas’ por condiciones; en la página
22 ‘lo que jamente les obedece’ por obsede. Quise leer la página 28 y ya no
pude. Claros y turbiones por todo el libro. Volví a tirarlo […] (Haya & Sánchez,
1982, 1: 255).
Esta primera edición fue, en efecto, bastante defectuosa: hay páginas de tipografía
borrosa o con vacíos, numerosos errores en el texto y en las notas, cosas que
lógicamente entristecieron a Haya de la Torre quien había comentado, a inicios de
año y ante la inminente perspectiva de la publicación: “Me ha salido cierta ilusión
adolescente con esta obra…” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 169). En vista del resultado,
Haya expresó su decepción hasta con sarcasmo criticando a Sánchez por aceptar que
su propia obra se publicara en ediciones de baja calidad:
[…] volví a pensar, acordándome de lo que he visto en Breve tratado y América
sin novelistas: ‘Este amigo no ha hecho sino poner el mismo interés que le
inspiran sus propios libros en el mío. Vale decir, el mismo descuido’. Quien vea
que un escritor joven, que debe ser no de gusto, sensible, moderno, ha aceptado
la inmundicia que es la edición de América novela sin Nov[elistas] tendrá que
darte un abrazo de perdón y de parabién al leer esta otra cosa rojiza y panagrosa
que es el libro mío. Por eso yo, no la leo ni la leeré […] (Haya & Sánchez, 1982,
1: 255).
Lamentaba que Sánchez no percibiera que el aspecto material del libro tenía un efecto
propagandístico y afectaba el juicio del público. Tal como le escribe el 6 de mayo de
1936: “un libro de esos se lee en el Perú por 10%, se le hojea por 30% y se le mira por
fuera y se dice que se le ha leído por 70%. Ese 70% es el que habla y juzga” (Haya
& Sánchez, 1982, 1: 259). Sánchez admitió que la edición de El antimperialismo
había sido un desastre debido a la mala calidad del papel y la tinta empleados (Haya
& Sánchez, 1982, 1: 261). La idea de sacar una segunda edición casi de inmediato le
pareció conveniente y esperanzadora a Haya, a la vez que le mencionó que el PAP
hacía campaña contra la prohibición de la circulación del libro, distribuyendo volantes
con la frase: “Bárbaros[,] las ideas no se matan”, del estadista liberal argentino
64
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888)29. Quería, también, que se incluyeran con
opiniones sobre el libro en función del momento electoral y, con el n de garantizar
una mejor edición, se encargara la corrección a Ciro Alegría (Haya & Sánchez, 1982,
1: 279) quien, sin embargo, no llegó a asumir la tarea. El trabajo del corrector anterior,
Haya lo encontraba muy deciente, criticando en especial las alteraciones realizadas a
los títulos en inglés, como indica el 10 de mayo de 1936: “[…] cambia Imperialism an
essay por Imperialism and essay cosa completamente diferente que pondría a Hobson
en el caso de enjuiciarme” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 263). La corrección a dicha
errata no llegó a tiempo a la editorial, por lo que fue colocada en la sección “Erratas
notables” de la segunda edición (Haya, 1936: [214]). Tampoco otras correcciones que,
por eso, fueron incluidas en una sección titulada “Notas adicionales”, al nal del libro
(Haya, 1936: 197-213 ).
Solo una parte de los libros publicados pudo ser introducida al Perú debido a las
condiciones represivas impuestas por el gobierno, entre las cuales se contaba el control
de correos (Haya & Sánchez, 1982, 1: 82 [nota de LAS]). Haya estaba decidido a que
lo obtenido por derechos de autor pasara a los fondos del PAP. Sobre este punto,
Sánchez (1969, 2: 560-561) explica cómo la editorial Ercilla le enviaba a Haya una
suma mensual a cuenta de esos derechos (el 10 diez por ciento) y cómo, apremiado
por sus necesidades económicas, pidió una liquidación, de la que se le envió el saldo
descontando las sumas ya remitidas. Sánchez explica que ese fue el inicio de sus
“tribulaciones con Víctor Raúl”, quien abrigó la sospecha de que la editorial le había
restado algo indebidamente, aunque aquel asegura que no hubo ninguna irregularidad
y señala que Haya era “bastante mal contable, casi siempre en contra suya”.
El régimen de Benavides, pues, coartó cuanto pudo la distribución de El Antimperialismo
en el Perú. Hacia mediados de 1936, Haya sintió que era casi imposible superar dicho
bloqueo, y llegó a la conclusión de que, como propaganda electoral, resultaba más
efectivo el texto Autopsia del presupuesto civilista, elaborado en Buenos Aires por el
comité de exiliados dirigido por Manuel Seoane30. Haya priorizó la ecacia política
de Autopsia, sin apegarse a El Antimperialismo, y distinguió con toda precisión el
nivel de impacto que podría tener cada uno en la coyuntura electoral. Le pareció que
El Antimperialismo tenía “jetta”, es decir, mala suerte31 y decidió que: “Fracasado el
envío a tiempo de Anti[imperialismo], —cuya inuencia es menor que Autopsia para
la masa—, hay que cooperar a que venga Autopsia”, considerando que hacían muy
mal sus correligionarios en vender dicho libro, pues su inuencia aminoraba al ser
menos accesible (Haya & Sánchez, 1982, 1: 282). Según remarcaba en el prólogo
de Autopsia, la obra tenía como meta combatir la ignorancia con “cultura cívica” y,
especialmente, formar la “conciencia económica de nuestras masas en relación con
29 Esta frase se incluyó en La Tribuna clandestina: “asesinos Recuerden [sic] las palabras de Sarmiento
LAS IDEAS NO SE MATAN!” (20 de mayo de 1937, p. 1).
30 Publicado con un prólogo del propio Haya. Nicanor Mujica también se encargó de hacerlo llegar a
Buenos Aires (Mujica & Mujica, 2015: 252).
31 “Jetta” es un término derivado del italiano “jettatura” (mala suerte), que se solía usar en Argentina
(Diccionario, 2010).
65
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
la vida del estado” (Seoane & Brigada, 1936: 8-9). Haya sentenciaba, el 5 de mayo
de 1937: Autopsia es algo que penetra y que debe hacerse circular para evitar que
envejezca […] Autopsia es corrosivo” (Haya & Sánchez 1982, 1: 314).
Si bien Haya consideraba El Antimperialismo como una obra central en su trayectoria
intelectual y política, casi paralelamente había emprendido una serie de proyectos
nuevos. El 15 de febrero de 1936 comentaba su plan de escribir “El Partido del
Pueblo”, texto que calculaba en unas doscientas páginas (Haya & Sánchez, 1982, 1:
197)32. Poco después, el de marzo, informaba a Sánchez estar mecanograando
cinco páginas por día de aquella obra para que estuviera lista cuando se recuperara la
legalidad (Haya & Sánchez, 1982, 1: 217), ironizando a su vez sobre las dicultades
para obtener los materiales necesarios: “Comencé a escribir el libro Partido del
Pueblo, sin Tribunas, sin datos, sin ayuda del doctor Nikothas [Nicolás Mujica], sin
Hoy, sin Pan, sin queso” (Mujica & Mujica, 2015: 231)33. Sus previsiones optimistas
sobre el n de la proscripción no se concretaron y, como la represión arreciaba, llegó
incluso a temer por su vida, poniendo más ahínco por ello en completar esa obra:
[… La] situación es muy crítica. Complots para asesinato multiplícanse. Chávez
Cabello ha organizado una banda especial. Muerte es solución electoral. Veremos.
Yo apúrome a escribir mi libro por siaca. Quiero sumarizar postulados y dejar
una serie de recuerdos del proceso precursor que hasta ahora se desconoce. Irán
en la introducción. Si estos bandidos tienen puntería quedará como testamento, si
no, será un jalón más en el camino” (Haya & Sánchez, 1982, 1: 272).
Sin embargo, en mayo de 1936, Haya interrumpe la redacción de la obra para ocuparse
de una edición ampliada de Teoría y práctica del aprismo (Haya & Sánchez, 1982,
1: 255). La corrección del lenguaje utilizado en las publicaciones en general, pero
también en la propaganda, fue un asunto que lo preocupó extremamente. El 16 de
agosto se quejaba:
La reproducción del reportaje de Acción, lleno de faltas, sin espacios, sin fecha,
intemporal, no solo hará requintar a un futuro historiador del partido, si no
desorienta al lector […]. La misma anticientíca y anti-pedagógica maña criolla
de citar sin dar datos exactos de donde proviene la cita aparece aquí (Haya &
Sánchez, 1982: 1: 283).
Es interesante que calique esta falta de integridad intelectual como anti-pedagógica,
toda vez que nos indica cómo Haya veía un factor educativo importante aun en
la propaganda política. Y esto es lógico pues, ya desde una iniciativa como las
32 El título “Partido del pueblo” aparece anunciado como libro en prensa al nal de Autopsia (Seoane y
Brigada, 1936: [232]). Sánchez arma en una nota que la obra se perdió durante la represión de esos
años, pero que una parte (presumimos, rescatada) gura en Treinta años de aprismo (Haya & Sánchez,
1982, 1: 214).
33 Esta nota no está fechada: Nicolás Mujica fue detenido y encarcelado en noviembre de 1937 (Mujica
& Mujica, 2015: 187). Hoy era una revista chilena y Pan otra argentina.
66
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
universidades populares, Haya había asociado la educación con “los postulados
redentores” de justicia, tierra y libertad (Haya, 1984d: 73).
Apunte nal
Ni la escritura ni la publicación del texto, ya clásico, El antimperialismo y el Apra
se realizaron en un contexto intelectual favorable. En la azarosa trayectoria de dicho
texto, quizá los lapsos más auspiciosos fueron, justamente, los sucesivos exilios
experimentados por su autor. La interacción con diversos ideólogos de su generación,
y algunos mayores, fueron en denitiva un aliciente para la formulación por Haya de la
Torre de su propuesta de una manera clara y distinta. En este aspecto, estudiosos como
Goldschmidt y Silva Herzog seguramente le ofrecieron oportunidad de provechosos
intercambios de ideas y noticias. A su retorno al Perú, los momentos de legalidad
fueron muy breves y la clandestinidad generó situaciones y peligros muy concretos
para impedir la satisfacción, incluso, de las mínimas exigencias intelectuales: la falta
de libros, la dispersión de aquellos salvados de la represión, la necesidad de usar
muy prudentemente la mecanografía, la inseguridad de los refugios, el peligro de la
falla o la detención de los enlaces, la censura postal. Cuando estos escollos fueron
vencidos, en buena parte gracias a la indeclinable colaboración de Carlos Manuel Cox
y Nicolás Mujica, junto al empeño editorial de Sánchez en Santiago, el libro pudo ser
publicado aunque sus graves deciencias de impresión disgustaron a su autor. Quedan
por conocer las ulteriores andanzas del libro, esto es, temas como la distribución de
la edición, el número de ejemplares que logró superar el bloqueo postal y llegar a los
lectores peruanos, etc.
De todos modos, al realizar aquí el seguimiento del proceso que llevó a este logro, es
posible apreciar el carácter de Haya como escritor político. Desde sus inicios, había
hecho explícito el enfoque militante que daba a su escritura, lo cual no implicaba
para él tolerar la expresión descuidada sino, al contrario, poner mucho empeño en
su corrección. De ahí la pugnacidad con que procuró, en condiciones muy adversas,
conseguir todos aquellos materiales que fundamentaban su examen del fenómeno
imperialista y la posición de su partido frente al mismo. Igual esfuerzo dedicó a corregir
los errores encontrados en los volantes y hojas que elaboró en la clandestinidad.
Aunque no ignoraba las limitaciones de la lectura en el medio peruano, su afán
por la corrección de la palabra escrita y por proporcionar un sustento accesible, y
explícito de los razonamientos propuestos, fue una preocupación que puede resultar
extraña a los políticos actuantes hoy en día. Esta conanza de Haya en la escritura es
probablemente el rasgo más utópico de su actitud política, caracterizada a veces por
una dosis notable, y quizá obligada, de pragmatismo.
67
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
Referencias
Bergel, M. (2019). La desmesura revolucionaria: cultura y política en los orígenes
del APRA. La Siniestra.
Canal 21. Century Typewriter (1º de mayo de 2018). Comparing Noiseless And
Standard Typewriters [Archivo de Vídeo]. Youtube. https://www.youtube.
com/watch?v=wOQ3b5ZNQKw
Chang-Rodríguez, E. (2018). Víctor Raúl Haya de la Torre: bellas artes, historia e
ideología. Ponticia Universidad Católica del Perú.
Cortada, J.W. (2015) [1993]. Before the Computer: IBM, NCR, Burroughs, &
Remington Rand & the Industry They Created, 1865-1956. Princeton
University Press
Cossío del Pomar, F. (1977). Víctor Raúl: biografía de Haya de la Torre. 1ª parte. (2ª
edición). Enrique Delgado Valenzuela.
Diccionario de Americanismos (2010). “Jetta”. Asociación de Academias de la
Lengua Española. https://www.asale.org/damer/jetta
Flores-Galindo, A. (1982). Un viejo debate: el poder. Socialismo y Participación, 20, 15-41.
Goldschmidt, A. (s.f.). Whither Israel (prólogo de Alfred Eienstein). Nueva York.
[Goldschmidt, A.] (30 de enero de 1929). Wirtschaftinstitut Latein-Amerikas. Berliner
Tageblatt; recorte en: Hamburgisches Welt-Wirtschafts-Archiv (HWWA),
Personen-Mappen. https://pm20.zbw.eu/folder/pe/006286
[Goldschmidt, A.] (5 de febrero de 1929). Lateinamerikas und Prof. Goldschmidt.
Vorwärts; recorte en: Hamburgisches Welt-Wirtschafts-Archiv (HWWA),
Personen-Mappen. https://pm20.zbw.eu/folder/pe/006286
Haya de la Torre, V.R. (1930). Una carta recticatoria de Haya de la Torre. La Sierra,
32-33: 88-91.
----------(1936). El Antimperialismo y el Apra (2ª edición). Ediciones Ercilla.
----------(1984a). Nota prologal. En: Obras completas (2ª edición, 8 t.), t. 1, pp. xxi-
xlii. Editorial Juan Mejía Baca.
----------(1984b). El Antimperialismo y el Apra. En: Obras completas (2ª edición, 8 t.),
t. 4, pp. 3-229. Editorial Juan Mejía Baca.
----------(1984c). ¿A dónde va Indoamérica? En: Obras completas (2ª edición, 8 t.),
t. 2, pp. 83-341. Editorial Juan Mejía Baca.
68
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 49-69 Magdalena Chocano
----------(1984d). Por las Universidades Populares González Prada del Perú. Maniesto
desde el destierro. En: Obras completas (2ª edición, 8 t.), t. 2, pp. 72-73.
Editorial Juan Mejía Baca.
Haya de la Torre, V.R. & Sánchez, L.A. (1982). Correspondencia, 1924-1976 (2 t.).
Mosca Azul Editores.
Hernández, S. (2021). La persistencia en el exilio: redes político-intelectuales de los
apristas en Chile (1922-1945). Biblioteca Nacional, Centro de Investigaciones
Diego Barros Arana.
Jeifets, L. & Jeifets, V. (2013). Haya de la Torre, la Comintern y el Perú: acercamientos
y desencuentros. Pacarina del Sur, 16. https://pacarinadelsur.com/nuestra-
america/huellas-y-voces/764-haya-de-la-torre-la-comintern-y-el-peru-
acercamientos-y-desencuentros
----------(2015) [1998]. América Latina en la Internacional Comunista, 1919-1943:
diccionario biográco (2ª ed.). Ariadna Ediciones. https://books.openedition.
org/ariadnaediciones/943
League against Colonial Oppression (1927). List of organisations and delegates
attending the Congress against Colonial Oppression and Imperialism.
Brussels. Bruselas, Egmont Palace. Archivo digital del International Institute
of Social History. https://hdl.handle.net/10622/ARCH00804.
Mackay, J.A. (1933). The Other Spanish Christ: A Study in The Spiritual History of
Spain and South America. Mac Millan.
Melgar Bao, R. (2013). Haya de la Torre y Julio Antonio Mella en México: el exilio y
sus querellas, 1928. Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
Mujica, N., & Mujica, F. (2015). Auto/Biografía: memorias para un país desmemoriado.
Lima: Gráca.
Nieto Montesinos, J. (2000). Haya de la Torre o la política como obra civilizatoria.
Fondo de Cultura Económica.
Partido Aprista Peruano - PAP (1969). El proceso Haya de la Torre (documentos
para la historia del ajusticiamiento de un pueblo) (2ª ed.). Publicaciones del
Partido Aprista Peruano.
Planas, P. (1986) [1985]. Los orígenes del APRA: el joven Haya. Mito y realidad de
Haya de la Torre. Okura Editores.
Sacristán, M. (1968). La tarea de Engels en el Anti-Dühring. F. Engels, Anti-Duhring: la
subversión de la ciencia por el señor Eugen Dühring. (pp. VII-XXVII). Grijalbo.
Sánchez, L.A. (1936). Haya de la Torre o el político: crónica de una vida sin tregua
(2ª ed.). Ercilla.
69
Exilios, clandesnidad y escritura: las aventuras de El anmperialismo y el Apra, 1927-1936
----------(1969) Testimonio personal: memorias de un peruano del siglo XX (3 t.).
Ediciones Villasán.
----------(1975). Visto y vivido en Chile: bitácora chilena, 1930-1970. Editoriales
Unidas.
----------(1978-81). Apuntes para una biografía del Apra (3 t.). Mosca Azul Editores.
----------(1985). Haya de la Torre y el Apra: crónica de un hombre y un partido.
Editorial Universo.
Sánchez García, R. (2002). José Ruiz-Castillo, editor de la Edad de Plata (1910-
1945). Castilla. Estudios de Literatura, 27, 123-140. https://uvadoc.uva.es/
handle/10324/13714
Seoane, J. (s. f.) Hombres y rejas. Populibros.
Seoane, M. (dir.) & Brigada Técnica y Estadística (1936). Autopsia del presupuesto
civilista. Cómo derrocha una casta los dineros del pueblo. Comité Aprista de
Buenos Aires.
Silva Herzog, J. (1972). Una vida en la vida de México. Siglo XXI Editores.
----------(1993) [1972-73]. Una vida en la vida de México / Mis últimas andanzas,
1947-1972. Siglo XXI Editores.
Soto, R. (2002). Víctor Raúl, el hombre del siglo XX (3 t.). Instituto Víctor Raúl Haya
de la Torre.
Villar, A.I. (2002). Inventario general de libros de la Biblioteca Privada del c. Jefe
Víctor Raúl Haya de la Torre. Casa Museo “Víctor Raúl Haya de la Torre”.