Artculos Originales  
REVISTA DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN  
El departamento de Loreto en el cambio de siglo:  
el discurso del ex comisionado especial y prefecto  
Rafael Quirós (1899)  
Ana Esther Laya Alcedo1  
Sumilla  
La presente investigación analiza la conferencia sobre el departamento de Loreto  
brindada por el ex comisionado especial del gobierno central y prefecto en aquella  
región, Rafael Quirós, en la Sociedad Geográfica de Lima (SGL) hacia fines de 1899.  
El lenguaje del funcionario delata su visión progresista, nacionalista y centralista  
respecto a la política, la economía y la administración del departamento. Quirós  
entendía que era urgente la integración de Loreto al control del gobierno central a  
fin de asegurar su nacionalización y, por consiguiente, contribuir a la modernización  
del Perú. Sugería suspender la ley que le otorgaba un estatus privilegiado a Loreto  
y tratarla como al resto de regiones. El artículo se aborda desde dos perspectivas:  
la historia del discurso político, analizando la conjunción de funciones, intereses y  
narrativa de un funcionario público sobre su campo de trabajo; y desde la historia  
amazónica por su espacio geográfico.  
Palabras claves: Loreto, Rafael Quirós, progresismo, nacionalismo, centralismo,  
integración, modernización.  
The department of Loreto at the turn of the century: the discourse of  
former special commissioner and prefect Rafael Quirós (1899)  
1
Licenciada en historia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. Actualmente labora  
en la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao. ORCID: 0000-0002-4090-312X. Correo  
electrónico: aneslaal1992@gmail.com  
Recibido: 17/05/2024. Aprobado: 27/05/2024. En línea: 09/04/2025.  
Citar como: Laya, A. (2024). El departamento de Loreto en el cambio de siglo: el discurso del ex  
comisionado especial y prefecto Rafael Quirós (1899). Revista del Archivo General de la Nación, 39:  
N° 1, enero - junio 2024, 25-48. DOI: 10.37840/ragn.v39i1.166  
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Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 25-48  
Ana Esther Laya Alcedo  
Abstract  
This research analyzes the conference on the department of Loreto given by the former  
special commissioner of the central government and prefect in that region, Rafael Quirós,  
at the Geographic Society of Lima (SGL) towards the end of 1899. The official’s language  
reveals his progressive, nationalist and centralist vision regarding the politics, economy  
and administration of the department. Quirós understood that it was urgent to integrate  
Loreto into the control of the central government in order to ensure its nationalization and,  
consequently, contribute to the modernization of Peru. He suggested suspending the law  
that granted a privileged status to Loreto and treating it like the rest of the regions. The  
article is approached from two perspectives: the history of political discourse, analyzing  
the conjunction of functions, interests and narrative of a public official about his field of  
work; and from the Amazonian history for its geographic space.  
Keywords: Loreto, Rafael Quiros, progressivism, nationalism, centralism, integration,  
modernization.  
Introducción  
El 30 de diciembre de 1899, el ex delegado especial del gobierno, Rafael Quirós2,  
realizó una conferencia en la Sociedad Geográfica de Lima (SGL) sobre el  
departamento de Loreto, en la cual hizo un repaso histórico, económico y político,  
planteando la forma de administración más conveniente, la necesidad de mantener  
una íntima comunicación entre los departamentos de Loreto y Amazonas, además  
de consideraciones generales. El cargo de comisionado especial respondía a la  
inestabilidad política en Loreto3, cuyos hitos fueron el levantamiento federal de 1896  
y el levantamiento separatista del coronel Emilio Vizcarra en 1899. La permanencia  
de Quirós en el cargo durante casi dos años le permitió ser testigo crítico de todas las  
prácticas vigentes en Loreto, como la del abuso de poder, el enriquecimiento ilícito y  
los complots contra la autoridad (Barclay, 2009: 397).  
Quirós, quien también fue ministro de Hacienda del presidente Remigio Morales  
Bermúdez en 1892 (Basadre, 2014, 10: 162), brindó testimonio de un Loreto que ocupó  
el interés del gobierno central respecto al proceso de nacionalización de la Amazonía.  
El Estado peruano, que había concedido al departamento un estatus privilegiado y  
establecido ciertas condiciones e infraestructuras básicas (Santos Granero & Barclay,  
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En el artículo que recoge la conferencia (Quirós, 1899) y según algunos autores (Rodríguez, 1925;  
Barclay, 2009) y en las noticias de los diarios El Comercio y El Tiempo, figura como “Rafael Quiroz”.  
Sin embargo, en los documentos firmados por el ex delegado, ubicados en el Archivo General de la  
Nación, en los semanarios El Independiente y El Imparcial, y en Martínez Riaza (1999), lo hace como  
“Rafael Quirós”. A efectos de una mejor comprensión, y con el fin de evitar confusiones con las citas,  
se consignará su apellido solo como “Quirós”.  
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Su labor duró desde el 12 de agosto de 1897 hasta el 22 de mayo de 1899 (Martínez Riaza, 1999: 455).  
Entre 1896 y 1900 fueron tres los comisionados: Juan Ibarra (16 de octubre de1896 a enero de 1897),  
el mencionado Quirós, y Joaquín Capelo (20 de noviembre de 1899 a 5 de mayo de 1900).  
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2002: 42), bregó por una mayor presencia en él, cuyo costo fue negociar y hacer  
concesiones a figuras representativas, aunque ello supuso pasar por alto excesos y  
conciliar afinidades, y pasados políticos.  
Esta conferencia ha sido estudiada y citada por Ascensión Martínez Riaza (1999) y  
Frederica Barclay (2009), quienes la presentaron como un valioso aporte para entender  
el devenir histórico de Loreto hacia fines del siglo XIX4. Las descripciones, opiniones  
y propuestas de Quirós manejaron, al menos, tres ópticas: una progresista, en cuanto al  
mejoramiento de sus condiciones materiales; una nacionalista, por ver los intereses del  
país como conjunto y el de la peruanidad del departamento; y otra centralista, en tanto  
debía ser el gobierno central quien llevase las riendas de la región. Todo en pos de lograr  
una exitosa integración y, por tanto, la modernización del territorio más rico y extenso  
del Perú. Quirós planteaba que la región había alcanzado suficiente desarrollo y era hora  
que recibiera el mismo trato que el resto de sus pares departamentales.  
Este estudio pretende contribuir a la comprensión de un discurso sobre Loreto. Para  
ello, tendremos en cuenta la noción de discurso de Michel Foucault (2005: 14), quien  
lo concibe como una producción, hablada o escrita, “controlada, seleccionada y  
redistribuida por cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar sus  
poderes y peligros”5. En el caso de esta conferencia, se esperaba que los funcionarios,  
militares y hombres de negocios fuesen los receptores y tomaran acción en la  
problemática del departamento, no contemplándose así a los colonos pobres, peones  
caucheros ni nativos amazónicos. Al llamar la atención sobre los ciclos económicos,  
la peruanidad y la retribución a los esfuerzos del gobierno en Loreto, se trataba de  
vincular la región con el proceso de integración nacional de la Amazonía e insertarla  
en los proyectos de modernización, con lo cual se alejaba el foco de asuntos como la  
marginación social, la precariedad de infraestructuras y la ineficiencia administrativa.  
Quirós, como persona entendida en el tema, por su experiencia en la región, era  
consciente del peligro que acarreaba el que su discurso no fuera lo suficientemente  
convincente, estructurándolo como se estilaba en esos tiempos: a la manera de un  
médico presentando al paciente, su diagnóstico y el tratamiento a seguir.  
Se emplea, también, el modelo teórico-metodológico de Quentin Skinner (2007),  
quien plantea los conceptos de racionalidad y fuerza ilocutiva6. El emisor del  
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5
Pueden rastrearse noticias acerca de su gestión tanto en los diarios limeños El Comercio y El Tiempo,  
como en los semanarios loretanos El Independiente y El Imparcial.  
Ello implica que el discurso, además de generar un saber, generaba también un acto de poder que  
podía afectar, positiva o negativamente, a personas, instituciones y procesos. Es decir, que al dirigirse  
a un público específico con información racionada, se dejaba de lado, también, a otros actores y se  
ocultaban datos que no siguieran el objetivo del emisor del discurso.  
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Por lo primero, se refiere a ubicar una creencia dentro un contexto intelectual específico que le da sustento  
o, en sus propias palabras, “una creencia considerada adecuada en las circunstancias en que se encontraba  
el agente (el autor)” (Skinner, 2007: 70). Para el autor del discurso, el paradigma bajo el cual orienta sus  
ideas, tiene sentido en el contexto que vive y lo convence acerca de su veracidad. En cuanto a la fuerza  
ilocutiva, se entiende por tal a “las intenciones del autor en la escritura del texto, lo que constituirá una  
condición necesaria para el entendimiento de sus expresiones” (Skinner, 2007: 206).  
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discurso selecciona sus palabras para producir un efecto determinado en su público, y  
aprovecha su posición de poder para poner en el centro de atención al departamento  
de Loreto y generar acciones en los actores involucrados en su marcha. Se ha escogido  
esta herramienta de interpretación porque permite analizar, de manera más específica,  
la estructura, la perspectiva y la intencionalidad del texto. Como hay un programa,  
puntos de vista, un público receptor y un objetivo a lograr, estos son claves para  
entender la lógica del discurso del autor. Asimismo, los conceptos que utilizamos  
a lo largo del texto (progresismo7, nacionalismo8, centralismo9, integración10, y  
modernización11) nos permiten comprender la coyuntura y el paradigma de la época.  
Consideraciones iniciales  
La RepúblicaAristocrática se inicia con Nicolás de Piérola como su primer presidente.  
Su gobierno se caracterizó por el impulso modernizador del Estado peruano, lo cual  
se reflejó en varias de sus políticas, entre ellas la profesionalización del ejército  
(Velásquez, 2013: 188), la creación del Ministerio de Fomento y Obras Públicas  
(Quiñones, 2014: 25), la adopción del patrón oro y la ley de colonización de terrenos  
de montaña (Basadre, 2014, 11: 98, 137). Asimismo, su gestión se caracterizó por el  
centralismo, el cual tuvo su punto más importante cuando “se comenzó a desmontar  
la ley de descentralización fiscal instaurada por Cáceres en 1886 alegando su  
inoperancia” (Basadre, 2014, 11: 156). El segundo presidente fue Eduardo López de  
Romaña, quien continuó con la política centralista de Piérola y provocó la reacción,  
principalmente, de los hacendados, los cuales veían peligrar sus intereses debido a  
dicha prerrogativa. La relación entre el Estado peruano y Loreto concitaba la atención  
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Que, de acuerdo a la definición de Friedrich Welsch (2013: 1), “se refiere a ideas e ideales no  
exclusivamente racionales ni exclusivamente intuitivos: incluye la creencia que el avance es indetenible  
y que la meta es valiosa y deseable”. Estas nociones alimentaban la idea de que Loreto, y la Amazonía  
en general, inevitablemente seguirían el derrotero europeo.  
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Hubo un marcado sesgo en la concepción del Perú y de los peruanos desde una óptica costeña criolla, la cual  
incorporó a lo mestizo en tanto este no perjudicara su hegemonía: “nació el nacionalismo criollo […] los  
peruanos somos un pueblo mestizo que busca modernizarse siguiendo el ejemplo europeo. En este proyecto  
hay tanto violencia simbólica como también una propuesta de inclusión […] y también surgió el nacionalismo  
andino […] sin embargo, fue la propuesta criolla la que orientó la política oficial” (Portocarrero, 2014: 14, 15).  
Lima debía ser la directriz de las políticas estatales y hacia la cual confluyesen todos los departamentos “como  
un régimen político y económico en el cual se produce una jerarquización del territorio y de sus autoridades.  
Hay un lugar ‘central’, a partir del cual se irradia la nación (o al menos así se lo considera): la cultura y los  
valores que la encarnan, incluyendo el idioma y la religión, y espacios periféricos” (Contreras, 2002: 6).  
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10 Aludiendo a los esfuerzos de la SGL, sostiene López Ocón (2001: 13): “[…] se pretendía favorecer  
la construcción de un Estado nacional mediante la integración de su territorio a través de la acción  
conjunta del conocimiento científico, el desarrollo económico y la intervención política y administrativa  
del Estado”. Sin embargo, dichas expectativas chocaron con lo mencionado por Quijano (2004: 269):  
“La mentalidad oligárquica de las élites dificultó imaginar a la población indígena, negra y china como  
trabajadores libres y mucho menos podía asumirlos como ciudadanos […] En este razonamiento, se  
ha traducido en la débil integración nacional, así como en la persistencia de dificultades para constituir  
una economía capitalista, un mercado interno nacional, un Estado-nación y una identidad propia”.  
11 Se caracteriza el proceso como “modernización tradicionalista, la cual pretende recibir elementos  
capitalistas, pero sin modificar la estratificación social [… y] es promovida desde arriba por la clase  
social dominante” (Trazegnies, 1980: 46). Los cambios en la administración pública eran superficiales,  
más de carácter material, en tanto prácticas como la servidumbre seguían vigentes.  
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pública, convirtiéndose la región, en el imaginario nacional, “en el sucedáneo de  
Tarapacá” (Barclay, 2009: 265). Durante los gobiernos señalados se impulsaron los  
viajes de exploración y colonización en toda la Amazonía con el fin de afianzar la  
soberanía peruana y conocer, con más detalle, sus potencialidades económicas.  
A nivel internacional, el Perú tenía pendiente la definición de fronteras amazónicas  
con Colombia, Brasil, Bolivia y Ecuador. Este último reclamaba como suyos los  
territorios de Tumbes, Jaén y la antigua comandancia de Maynas, es decir, Loreto12.  
Colombia mantenía disputas con el Perú por la margen septentrional del Amazonas  
entre el Napo y el Yapurá (Caquetá)13. Con Brasil la demarcación se inició en la década  
de 1860, pero estaba “pendiente la delimitación en algunos tramos, particularmente  
en el Yurúa y Purús y más al sur”14, en tanto que Bolivia se atribuyó las cabeceras de  
aquellos dos ríos y la región del Acre (Barclay, 2009: 251). Asimismo, quedaba por  
resolver con Chile la ocupación de Tacna y Arica.  
A nivel regional, resaltan dos levantamientos. El primero, del 2 de mayo de 1896,  
con la proclamación del Estado Federal de Loreto, que se creyó era un movimiento  
separatista, aunque sus promotores afirmaban continuar siendo parte del Perú pero  
adoptando la condición de Estado federal, confiando en su establecimiento pleno  
a partir de una promesa de campaña de Piérola (Basadre, 2014, 11: 74)15. Una vez  
instaurado dicho régimen, las tropas se desplazaron por todo el departamento para  
afianzar su control y “se iniciaron acciones para que el departamento de Amazonas se  
adhiriera al federalismo” (Barclay, 2009: 271). Sin embargo, tras las disposiciones del  
gobierno central de cerrar el puerto de Iquitos y el envío de expediciones militares, el  
levantamiento comenzó a perder apoyo (Barclay, 2009: 276-277).  
El segundo levantamiento se produjo el 22 de mayo de 1899, cuando el coronel Emilio  
Vizcarra, prefecto de Loreto hasta en dos ocasiones (entre 1894-1895 y 1897-1898),  
se alzó en Moyobamba proclamándose presidente de la República Selvática (Chirif,  
2002: 66)16. Éste sí era un movimiento separatista, que coincidía con el inicio del  
gobierno de López de Romaña y se enmarcaba en las revueltas caudillistas surgidas  
en varias regiones del Perú. Vizcarra, quien había sido cesado de su cargo de prefecto  
12 Según Waldemar Espinoza (2016: 225-226), en 1887 Ecuador cedió territorios en el Alto Amazonas a una  
compañía inglesa, lo que revivió la cuestión de la soberanía sobre las regiones de Quijos, Canelos y otros  
sectores ocupados de facto por aquel país. Ecuador y el Perú sometieron sus disputas territoriales al arbitraje  
del rey de España. Ecuador demarcaba la “provincia de Oriente ecuatoriana” en dos cantones: Napo y Canelos.  
13 En 1894, Colombia solicitó ser admitida en las negociaciones de límites peruano-ecuatorianos:  
disputaba la posesión de Quijos y Maynas al Perú, y discutía el carácter jurídico de la Real Cédula de  
1802, al considerarla una simple providencia para atender el bien espiritual de las almas, a los fines  
de catequización y para el mejor gobierno de las misiones, lo cual no afectaba en nada la demarcación  
civil y política de dicha entidad (Espinoza, 2016: 246-248).  
14 “[…] y a medida que la frontera de la economía gomera avanzaba hacia el este y sureste, se convirtió  
en un asunto contencioso” (Barclay, 2009: 249).  
15 Según Barclay (2009: 249), “el federalismo había adquirido popularidad en los círculos intelectuales y  
entre algunas élites regionales del país y estaba a punto de ser debatida una constitución federal”.  
16 Paradójicamente, Vizcarra había “asumido la jefatura de la expedición del norte al frente del batallónAyacucho  
n° 3 con destino a Moyobamba e Iquitos y fue designado prefecto por Piérola” (Barclay, 2009: 290).  
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por el comisionado Quirós17, ordenó apresarlo18 y se hizo con el gobierno de Loreto  
exigiendo, al Concejo Provincial de Bajo Amazonas, “fondos para las necesidades de  
la campaña restauradora, en caso contrario, lo consideraría como acto de hostilidad  
y procedería en forma contraria a sus deseos”19. López de Romaña mandó dos  
compañías al mando del coronel Teobaldo González, quien sofocó la rebelión el 26  
de febrero de 1900, terminando muerto el propio Vizcarra, según aquel, tras disparos  
de tiros de revólver20.  
El carácter militar de los levantamientos en Loreto tuvo que ver con el hecho de  
que varios militares “habían generado carreras políticas, algunos se asentaron en la  
región, emparentaron con los principales comerciantes, se dedicaron al comercio”  
(Barclay, 2009: 88), hicieron fortunas personales y ejercieron control sobre la mano  
de obra. Asimismo, tenían conocimiento de la geografía y de los puntos estratégicos  
para hacerse con el poder en Loreto. Estos levantamientos traían como consecuencia  
la alteración del orden interno, la ralentización de las actividades administrativas, el  
desconcierto en los negocios y la desconfianza del gobierno central, lo cual generaba  
tanto inestabilidad política como pérdidas económicas.Apartir del contexto citado, los  
comisionados especiales exploraban la situación de Loreto y proponían las medidas  
para estabilizar y fortalecer la presencia estatal en la región.  
El conferencista  
Calisto José Rafael Quirós Correa (ca. 1839-1916), hijo de Francisco de Paula Isidoro  
Quirós y Ampudia (1798-1867), fue un empresario minero, político y militar peruano,  
quien fue ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública (entre 1855 y  
1856), alcanzando la presidencia de la Convención Nacional (entre 1855 y 1857).  
Estudió en el Seminario de Santo Toribio, junto a Nicolás de Piérola (Noriega, 2010),  
habiendo participado en la defensa de Lima durante la guerra con Chile (Ayllón, s.f.:  
2). Asimismo, ocupó el cargo de Ministro de Hacienda y Comercio en dos ocasiones,  
durante los gobiernos de Remigio Morales-Bermúdez (1892 a 1893), y López de  
Romaña, de 1900 a 1900 (MEF, s.f.) . Su trayectoria en este último caso más fue  
de proyectos, pues el Congreso no llegaría a refrendarlos, quedando sin ejecutarse  
durante su gestión. Quirós creía necesaria el alza de la tasa impuestos, sosteniendo  
que “las tarifas vigentes de las aduanas, no han llegado a un máximo de elevación para  
considerarlas dañosas a la economía nacional” (Rodríguez, 1925: 49), no prosperando  
17 Bando del comisionado especial Rafael Quirós (Iquitos, 14 de enero de 1898). AGN, Ministerio del  
Interior (en adelante, MI), Secretaría, Correspondencia, leg. 57, 1898.  
18 “Movimiento político en Iquitos”. El Imparcial, n° 20, 28 de mayo de 1899, p. 2.  
19 Emilio Vizcarra, “Oficio al Alcalde del H. Concejo Provincial de Bajo Amazonas”. El Imparcial, n° 21,  
4 de junio de 1899, p. 2.  
20 “Muerte del montonero Vizcarra. Combate en Moyobamba. Triunfo de las tropas del gobierno.  
Destrucción completa de montonera”. El Tiempo, 13 de marzo de 1900, p. 2. Teobaldo González,  
“Derrota del coronel Vizcarra”. El Tiempo, 20 de marzo de 1900, p. 2. Otras fuentes aseguran que, al  
día siguiente, el 27, “una turba integrada por civiles e indígenas, cansados de los abusos de las tropas  
de Vizcarra, lo arrastró por las calles hasta que, en la Plaza de Armas, una mujer de apellido Tapullima  
lo mató golpeándole el cráneo con una piedra” (González, 2013).  
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sin embargo dicha propuesta. En 1892, presentó al Senado un proyecto sobre reforma  
de la aduana de Iquitos y su tarifa especial vigente: debido al desarrollo notable del  
comercio exterior por la Aduana de Iquitos, creyó duplicar los ingresos aumentando  
los derechos a pagarse por mercaderías que se importen a través de dicha aduana,  
exceptuándose los productos del Brasil (Rodríguez, 1925: 50), pero nuevamente no  
fue acogida su propuesta.  
Se puede colegir que Quirós tenía un vínculo familiar e intereses en las mineras de  
Cerro de Pasco, lo cual probablemente influyó en la negociación de la rebaja de la  
anualidad a la Peruvian Corporation21. También, por esta línea, se deduce su intención  
de reducir costos. Su postura a favor del alza de impuestos revelaría la intención  
de evitar una mayor dependencia del crédito extranjero. Su propuesta de aumento  
en el pago de derechos de la Aduana de Loreto, a la que consideraba notablemente  
desarrollada, fue un indicio de su posición respecto a la economía loretana. Finalmente,  
sus propuestas sobre el crédito público y la adopción del patrón oro22, demuestran que  
estaba interesado en fomentar la industria peruana y en fortalecer las instituciones  
financieras, generando una mayor capacidad adquisitiva23.  
Durante el tiempo que duró su labor, Quirós hubo de enfrentar resistencias de parte  
de la opinión pública loretana, plasmada en la prensa local, caso del semanario El  
Imparcial, o de Lima, como el diario El Tiempo. Había intereses de comerciantes,  
militares y políticos, quienes preferían el menor control posible del gobierno central,  
aunque ello entorpeciera la administración loretana. Por otra parte, Quirós creía que  
debía tratarse a Loreto como al resto de sus pares en el país, sin considerar que su frágil  
21 Negoció con la Peruvian Corporation una rebaja de la anualidad de ochenta a cincuenta mil libras  
esterlinas, ofreciendo compensaciones con el socavón de Rumillana, en Cerro de Pasco (Contreras,  
2020: 291). Sin embargo, este proyecto fue “rechazado por el Congreso, quien por este mismo hecho  
quedó obligado a determinar rentas para atender tal pago” (Rodríguez, 1925: 96).  
22 Sobre el crédito público, abogaba por “el establecimiento de un banco de fomento de las industrias  
agrícolas y mineras” (Rodríguez, 1925: 51).  
23 De su trayectoria como comisionado especial en Loreto, resumidamente, se destacan lo siguiente: la  
promulgación de un decreto, en 20 de octubre de 1897, incrementando los derechos sobre el caucho y  
el jebe, aunque el gobierno central la desautorizó derogándola en 7 de enero de 1898, por considerarla  
excesiva (Martínez Riaza, 1999: 438); la fusión de la Comisión Especial y Prefectura, en 14 de enero  
de 1898 (el comisionado especial R. Quirós al ministro de Gobierno, Iquitos, 21 de enero de 1898;  
AGN, MI, Secretaría, Correspondencia, leg. 57, 1898); el remate del arrendamiento de la Factoría  
Nacional de Iquitos, el mismo año (“La factoría de Iquitos”, El Tiempo, 29 de enero de 1898, p. 2); el  
establecimiento de la Sociedad de Beneficencia de Iquitos, el 13 de noviembre de 1898 (Ortiz, 2018:  
46; SBI, 2020); la prohibición de trasladar nativos fuera del departamento, la inscripción del contrato  
del trabajador ante la subprefectura o gobernación, y la presentación de una fianza de doscientos soles  
por cada peón, decretado el 18 de marzo de 1899 (R. Quirós, “Oficio del comisionado especial del  
Supremo Gobierno”, El Imparcial, nº 12, 2 de abril de 1899, p. 2); el estudio de los ingresos y egresos  
de la Aduana de Iquitos y la Tesorería Fiscal de Loreto de 1898, el 10 de marzo de 1899, y el envío de  
una parte de la recaudación a Lima (R. Quirós, “Memorándum”, El Imparcial, n° 11, 26 de marzo de  
1899, p. 1); la gestión de las reparaciones en el almacén fiscal de la Aduana, el 23 de marzo de 1899  
(R. Quirós, “Oficio del comisionado del Supremo Gobierno en Loreto”, El Imparcial, n° 13, 9 de abril  
de 1899, p. 2); el impulso de una escuela taller, a partir del contrato con la empresa concesionaria de la  
factoría, el 9 de mayo de 1899 (R. Quirós, “Oficio del comisionado especial del gobierno en Loreto al  
ministro de Fomento”, El Imparcial, nº 18, 14 de mayo de 1899, p. 1).  
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sostenimiento debía mucho al estatus especial otorgado por el Estado a través de ley de  
4 de noviembre de 1887, a la cual denominaba “extemporánea y perjudicial” (Quirós,  
1899: 303). Esto evidencia un traspié que mereció la crítica de sus opositores, quienes  
reclamaban la ausencia de infraestructuras y la debida atención al departamento por  
parte del gobierno24. Quirós tenía ya una línea a seguir para la administración loretana,  
la cual fue apuntalando de acuerdo a las características y situaciones experimentadas  
en la región. Se reconoce que “establecía el punto de inflexión entre la antigua y nueva  
política amazónica al liquidar el tiempo pasado con una dura crítica de la labor de sus  
antecesores y avanzar para el futuro de la adopción de fuertes medidas centralistas  
para un departamento excepcional” (Martínez Riaza, 1999: 426).  
La conferencia  
La conferencia fue recogida, resumidamente, en El Tiempo, mencionándose como  
puntos importantes: el origen de la Comisión Especial, la historia, la economía y la  
política de Loreto, y la recomendación de una nueva tasa de impuestos25. Tuvo como  
asistentes al “presidente de la República, los ministros de Relaciones Exteriores,  
Justicia, Hacienda y Fomento, y uno de los edecanes, el capitán de navío, Melitón  
Carbajal, que presidió y abrió la sesión”26. Era una radiografía de la situación en  
Loreto que permitía, por un lado, seguir o redirigir políticas del gobierno central  
respecto al departamento y, por el otro, se constituía como una comparación frente a  
la labor desplegada por la comisión especial de Joaquín Capelo, posterior a la suya.  
En su exposición, Quirós pone énfasis, además de la necesidad de una nueva tasa  
de impuestos, en estrechar las relaciones comerciales entre Loreto y Amazonas, con  
el fin de reducir la dependencia de las importaciones en el primero e incrementar  
los ingresos del segundo; la colocación de autoridades de probada moralidad en  
prefectura, subprefecturas, aduanas, policía, así como el castigo de las faltas cometidas  
por ejerciesen puestos de mando; la fijación de fronteras internas y externas para  
una gestión más ordenada y eficaz; tener certeza sobre la aplicación de derechos y  
obligaciones en territorio nacional; y evitar conflictos con los países vecinos.  
La SGL jugó un papel importante dado que fue un espacio de difusión no solo  
de estudios científicos, sino que proyectó, también, un discurso con miras a la  
modernización del Estado peruano tomando en cuenta las potencialidades del país,  
a través de las riquezas naturales, las vías de comunicación y los grupos humanos  
24 “Los contingentes”. El Imparcial, n° 9, 12 de marzo de 1899, p. 2.  
25 “El departamento de Loreto. Conferencia del ex delegado Quirós”. El Tiempo, 2 de enero de 1900, p. 1.  
La posición de este diario respecto a Quirós fue crítica a lo largo de su gestión, considerando “desdichada  
la invención de la comisión especial en Loreto, que había incurrido en extralimitaciones y que era preciso  
cesar comisión estéril e inútil” (“Comisión en Loreto”, El Tiempo, 25 de enero de 1898, p. 1). Aunque,  
al año siguiente, daba espacio a una larga exposición de Quirós sobre los hechos ocurridos desde su  
apresamiento por Vizcarra (R. Quirós, “Chachapoyas. Exposición necesaria”, El Tiempo, 31 de octubre  
de 1899, p. 1).  
26 “El departamento de Loreto”. El Tiempo, 2 de enero de 1900, p. 1.  
32  
El departamento de Loreto en el cambio de siglo: el discurso del ex comisionado especial y prefecto Rafael Quirós (1899)  
que lo habitan27. Pero, especialmente, la Amazonía constituía un tópico especial dado  
que, como indica Ascensión Martínez (1998: 99), “existía el interés de reafirmar la  
peruanidad de esta región y fortalecer la organización política-administrativa”. Esta  
preocupación por el conocimiento del oriente peruano se vio estimulada por el boom  
del caucho amazónico. Su medio de prensa, el Boletín de la Sociedad Geográfica de  
Lima, fue un espacio donde “los más importantes autores y actores de los proyectos y  
realizaciones de incorporación del oriente plantearon sus propuestas y experiencias”  
(Martínez Riaza, 1998: 102).  
Origen de la Comisión Especial a Loreto  
– Levantamientos  
Sobre el levantamiento federalista de Iquitos, el ex delegado, a primera vista,  
compartió la indignación de un hecho que tomó como separatista, lo cual afectaba  
a la identidad colectiva peruana proyectada desde Lima hacia la unidad geográfica y  
política del país. Aunque después, ya en Loreto, supo de los pormenores del asunto,  
mantuvo su alerta respecto a este tipo de acontecimientos que contrariaban su visión  
centralista. Se debe entender que el federalismo, “pese a su gran aceptación en los  
círculos políticos e intelectuales […] eran pocos los que estaban dispuestos a impulsar  
reformas que garantizaran para la mayoría de habitantes, la población indígena, la  
libertad individual, derechos políticos individuales y la igualación de derechos”  
(Barclay, 2009: 241). El grito federalista de Loreto “fracasó por la falta de apoyo,  
tanto interno, cuanto externo, con la situación fronteriza de Loreto, que hacía temer al  
resto de peruanos que la demanda de federalismo o autonomía eran solo una máscara  
del separatismo” (Contreras, 2009: 15-16).  
El segundo levantamiento referido en la conferencia fue el de Vizcarra28, en  
Moyobamba. Quirós (1899: 294) dice: “Vizcarra violó mi domicilio particular  
en Iquitos […] y que el violento sacudimiento de la revuelta echó todo por tierra  
[los avances de su gestión], sin embargo, la regeneración de Loreto fue hecho  
consumado y de lenta y sosegada realización”. Estas aseveraciones fueron reflejo  
de la indignación del ex comisionado, para quien su labor habría fijado los  
cimientos para el progreso del departamento, contribuyendo a su integración y  
modernización. Acusado de corrupción, Vizcarra fue separado del cargo de prefecto  
por el comisionado Quirós durante un recorrido por el camino del Ucayali al Yurúa:  
“empleo de personal de su dependencia en sus negocios, no rendir cuentas de dinero  
27 La SGL tenía como temas recurrentes la demarcación política del Perú y la cuestión de sus límites,  
siendo en este sentido que Loreto era “un departamento clave para la definición de la soberanía  
territorial” (Martínez Riaza, 1998: 110).  
28 En Loreto, Vizcarra era un personaje controvertido. Originario de Arequipa, poseía un fundo agrícola  
cerca de Iquitos (Paucarpata), y un fundo gomero y puesto comercial en el Yavarí, además de una  
lancha para el comercio. Había amasado una cierta fortuna gracias al uso indiscriminado de recursos  
públicos, de mano de obra indígena y el trabajo de los gendarmes, además de favores dispensados a los  
comerciantes actuando como autoridad civil o militar (Barclay, 2009: 302).  
33  
Revista del Archivo General de la Nación 2024; 39(1); 25-48  
Ana Esther Laya Alcedo  
de la comisión, nombramiento del mayordomo de su hacienda como subinspector de  
la guardia”29. El ex prefecto señaló en un comunicado, a modo de justificación, que  
“el movimiento nacional que dirijo, con el concurso ciudadano, arma al brazo del  
patriotismo para restablecer la democracia de nuestro organismo político, escarnecido  
hipócritamente por el titulado Jefe Demócrata”30. El semanario El Imparcial tuvo una  
actitud ambivalente respecto al movimiento de Vizcarra, “por un lado llamándole  
revolución y resaltando su residencia de treinta años y diversos cargos ocupados en  
Loreto y por otro confiando en que el caudillo (Piérola) no conculcará los derechos  
individuales”31. Según Quirós, Vizcarra debía proceder, genealógicamente hablando,  
de áridas y agrestes regiones y pérfida raza, comparándolo con el nativo amazónico  
—a quien denomina indio salvaje—, y por la frialdad de su alma. Estas últimas  
creencias tienen que ver con el darwinismo social de fines de siglo XIX, el cual  
“consideraba que los indígenas eran un obstáculo para el progreso y la integración  
nacional” (García Jordán, 1992: 961). Hasta el momento mismo de la conferencia,  
el movimiento de Vizcarra estaba siendo combatido por Teobaldo González bajo las  
órdenes del comisionado especial en Loreto, Joaquín Capelo.  
– La actitud de los loretanos  
El ex comisionado manifestó que, respecto al levantamiento del 96, “los loretanos  
[…] permanecieron imperturbables, siéndoles perfectamente igual encontrarse bajo  
la égida de un gobierno central que de otro que lo fuera separatista” (Quirós, 1899:  
291). Dicha actitud antipatriótica, de acuerdo al ex delegado, se vio reforzada por la  
aceptación de cargos durante el efímero Estado Federal. Aquí se nota su preocupación  
por reforzar la peruanidad de la región siguiendo el proyecto criollo, de acuerdo a su  
óptica nacionalista. Era necesario atender el departamento ante el peligro de perder  
la soberanía en dichas tierras tan alejadas de la capital. La integración de Loreto aún  
era una labor pendiente que requeriría reformas a nivel económico, social y político.  
En cuanto al levantamiento del 99, indicaba: “si los loretanos no han sabido resistir  
la dura prueba, culpa es de las colectividades humanas que ni aprenden en dos días,  
ni resisten siempre a poderosas tentaciones” (Quirós, 1899: 294). Dicha posición  
sobre los loretanos fue cambiando, pues, anteriormente sostenía: “el pueblo en este  
departamento no es malo y lo que necesita es que se le eduque con buenos ejemplos,  
29 Extracto de los fundamentos de la destitución de E. Vizcarra del puesto de prefecto por el Ministerio  
de Gobierno. AGN, MI, Secretaría, Correspondencia, leg. 57, 1898. También se decía, según el  
corresponsal de El Tiempo, que “Vizcarra tenía cercanía con los que conspiraron con el principio  
separatista de mayo del 96, en vez de perseguirlos (“Loreto. Al director de El Comercio”, El Comercio,  
13 de abril de 1897, ed. m., p. 3; “Moyobamba (Correspondencia para El Tiempo)”, El Tiempo, 2 de  
marzo de 1898, p. 3). El Comercio sostenía que El Tiempo difamaba al país al renombrar con el epíteto  
de “separatista” el principio federal proclamado en Loreto, y cuyo fin prematuro fue en aras del orden  
y de la paz nacional.  
30 E. Vizcarra, “El director supremo de la campaña regeneradora”. El Imparcial, n° 20, 28 de mayo  
de 1899, p. 2. Vizcarra tenía la costumbre de promocionarse a través de la prensa y de las actas de  
adhesión del vecindario, donde quiera que se estableciera (Barclay, 2009: 302).  
31 El Imparcial, n° 20, 28 de mayo de 1899, p. 2.  
34  
El departamento de Loreto en el cambio de siglo: el discurso del ex comisionado especial y prefecto Rafael Quirós (1899)  
que jamás han visto, de ahí que son desconfiados, porque creen que van a explotarlos”32.  
Sin embargo, al año siguiente afirmó: “vi desfilar por aquellas montañas a todos los  
soldados de la Guardia Civil y Gendarmería que habían servido conmigo, con sus  
mismos jefes y oficiales […] todo el personal civil infidente, daba prueba con su  
conducta de tener tan poca estima propia, como ausencia de espíritu patrio […] vi  
caer a pedazos todo el edificio de la administración pública, que yo había formado con  
el aliento de mi vida”33. Esta transformación de opiniones, da cuenta del optimismo  
vivido al inicio de su gestión, uno en el cual sentía el apoyo de la población local y,  
tras ello, la decepción tras su deposición y apresamiento, con una población que le fue  
indiferente y prefirió sumarse al régimen sedicioso de Vizcarra.  
– Comisión especial  
La respuesta del gobierno peruano fue enviar expediciones por tierra y por mar, las  
cuales llegaron a Iquitos cuando el levantamiento se había difuminado (Barclay,  
2009: 292). El 21 de setiembre de 1896 llegó a dicha ciudad el ministro de Guerra,  
Juan Ibarra, quien ejerció de comisionado especial aunque, por motivos personales,  
hubo de dejar el puesto. En este contexto, según Quirós, tomó relevancia la comisión  
especial34. A partir de sus facultades, Quirós decretó medidas para el progreso del  
departamento, las cuales, si bien no fueron todas plenamente ejecutadas, pusieron las  
bases a seguir por sus sucesores y planteaban, al menos en el discurso, la consecución  
del nacionalismo criollo en laAmazonía. Quirós (1899: 292-293) dirigía sus acciones a  
apuntalar el centralismo como forma de control del Estado Peruano, siendo los puntos  
culminantes de su labor: “[la] cuestión de límites en el orden interno; cuestión calidad  
y raíz de la autoridad política en el orden constitucional; cuestión forma de adjudicar  
terrenos de montaña y fundar una compañía de vapores en el orden administrativo;  
cuestión impuestos y manera de aplicarlos en el orden fiscal”.  
Los puntos anteriormente señalados fueron el hilo conductor de la conferencia, por ser  
necesarias al mejor gobierno, en aras de lograr la integración y la modernización de  
Loreto al amparo del Estado central; y por brindar testimonio de las preocupaciones  
más apremiantes en las reformas de la región. Quirós (1899: 292-293) señaló dos  
fuentes donde encontrar plasmada su gestión como comisionado especial: “en una  
memoria administrativa que envío en julio de 1898; la que terminó de escribir en la  
víspera de su apresamiento; y un documento bajo el lema Memorándum que analizaba  
32 R. QuirósalministrodeGobierno(Iquitos, 17deenerode1898).AGN, MI, Secretaría, Correspondencia,  
leg. 57, 1898. “[…] pueblo laborioso, sumiso y digno de mejor suerte es la víctima de que no se le  
gobierne con acierto y yo le amo y le distingo, porque fui bien recibido en él”. R. Quirós al ministro de  
Gobierno (Iquitos, 21 de abril de 1898). AGN, MI, Secretaría, Correspondencia, leg. 57, 1898.  
33 R. Quirós, “Chachapoyas. Exposición necesaria”. El Tiempo, 31 de octubre de 1899, p. 1.  
34 Según Quirós (1899: 292), fue recién con la ausencia de Ibarra que se crea la comisión especial,  
haciendo referencia al decreto de 20 de abril de 1897, el cual resolvió el envío de un comisionado.  
Antecedente fue la Comisión Especial de 1888, designada por la ley especial del año anterior, a cargo  
de José Basagoitia durante un breve período y, después, de Samuel Palacios Mendiburu, para que  
“estudiara todo lo que se refiere al gobierno, administración i clima de dicho departamento i proponga  
las medidas que á su juicio convenga adoptar” (Barclay, 2009: 134).  
35  
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Ana Esther Laya Alcedo  
todas las rentas de Loreto, que evidencian la marcha próspera y ascendente de Loreto”.  
Lamentablemente, solo se cuenta con el segundo documento, el cual resalta que el  
departamento “puede subvenir a sus necesidades, sin ayuda de tercero, posee en su  
seno materia hábil y suficiente para solo cambiarle la forma que necesita y satisfacer  
las necesidades de su vida política y económica”35.  
Hasta esta primera parte, se puede destacar que a Quirós le preocupaba la inestabilidad  
política en Loreto en tanto perturbaba la administración local y el control del gobierno  
central, no refiriendo como causa de esa crisis continua el nombramiento de cargos  
públicos desde Lima, la limitada logística de las instituciones, ni lo inhóspito de  
la geografía. Se quejó de la actitud de la población loretana ante los movimientos  
federalista y separatista, percibiendo un comportamiento indiferente, poco peruano,  
aunque se abstuvo de señalar que era de residencia reciente, compuesta principalmente  
por migrantes peruanos de las provincias de Chachapoyas, Moyobamba, San Martín y  
extranjeros que ingresaron vía Brasil, mientras la población nativa, propiamente dicha,  
era marginada y abusada constantemente. Quirós valoraba su labor como comisionado  
especial, sintiendo que contribuía al progreso del departamento con sus reformas,  
siempre bajo el punto de vista centralista y sin reparar en las dificultades que enfrentaba,  
ni en los cuestionamientos a su figura. Como fuerza ilocutiva, pretendía que tanto el  
gobierno como su público objetivo prestasen atención a Loreto, reconociendo su  
importancia geopolítica, la urgencia de asegurar su peruanidad, y la necesidad que el  
gobierno central tomase parte en los activos e ingresos económicos de la región.  
Ojeada histórica, económica y política sobre Loreto,  
considerado como porción integrante de la nacionalidad peruana  
– Ojeada histórica  
Quirós se refirió a tres hitos: la dotación de curas conversores para Loreto, la creación  
del apostadero fluvial y la cesión de los vapores del gobierno peruana a una compañía  
particular. Sobre lo primero, ensalza la figura de su gestor: Pedro Ruiz, obispo de  
Chachapoyas, quien hacia 1855, obtuvo la dotación de diez curas del gobierno de  
Ramón Castilla rentados con doscientos soles anuales. El ex comisionado “consideraba  
que fue una disposición en aras del desarrollo de Loreto, entonces colectividad pobre  
y con formas administrativas primitivas y de la que solo Moyobamba y San Martin  
tenían cierta importancia, mientras el Alto y Bajo Amazonas nada significaban”  
(Quirós, 1899: 294-295). En 1853, el presidente José Rufino Echenique escinde la  
provincia de Maynas de la jurisdicción del departamento de Amazonas para crear el  
gobierno político y militar de Loreto; sin embargo, en lo eclesiástico, todo su territorio  
continuaba dependiendo de la diócesis de Chachapoyas (Espinoza, 2016: 63-62).  
Es en ese sentido que el obispo Ruiz trabajó en lo que sería su área de influencia,  
fundando la Sociedad de Patriotas del Amazonas, la cual  
35 R. Quirós, “Memorándum”. El Imparcial, n° 11, 26 de marzo de 1899, p. 1.  
36  
El departamento de Loreto en el cambio de siglo: el discurso del ex comisionado especial y prefecto Rafael Quirós (1899)  
[…] surgió con el objetivo de evangelizar a los indígenas, pero este fue  
complementario a la finalidad primordial: la exploración y explotación de la  
selva. Las expediciones harían posible, según el prelado, un mejor conocimiento  
geográfico, demográfico y económico de la región, que permitirían la ocupación  
del territorio, el control de sus habitantes, la peruanización de aquel y estos, y la  
explotación de las riquezas (García Jordán, 2001: 110).  
En estas circunstancias, Pedro Ruiz y los curas conversores contribuyeron, siguiendo la  
óptica de Quirós, al progreso y a la nacionalización de Loreto generando conocimiento  
útil para apuntalar a la administración en tierras, por entonces, ignotas y de poco  
contacto con el resto del país. Del segundo hito, afirmó Quirós (1899: 295-296) que, en  
1861, con “la creación del apostadero fluvial; la factoría naval y la fábrica de ladrillos  
y tejas se fue forjando el progreso de Iquitos, allí convergieron militares, artesanos,  
ingenieros y dieron una nueva imagen del departamento”. Asimismo, indicó que, la  
elección de Iquitos como sede del apostadero, fue objeto de discusiones pero, pese  
a ello, se dio una mejora de condiciones en dicha ciudad, y de los establecimientos  
públicos de Loreto en general, lo que se tradujo en el traslado de la capital en 1897.  
Para el tercer punto, observó Quirós (1899: 296) que Nauta, durante la década de  
1860, tenía cierto comercio y mediana población, y que de ésta “partían los primeros  
barcos del gobierno peruano en Loreto (Morona, Pastaza, Napo y Putumayo) hacia la  
frontera de Leticia, destinados a explorar los ríos y mantener una línea de navegación  
estable”. Sin embargo, el gobierno cedió en 1877 los vapores a “una compañía  
que debía sostener el tráfico fluvial y proveer los fondos para el gasto del servicio  
administrativo del departamento; el incumplimiento de la compañía de esos acuerdos  
y las omisiones del gobierno perjudicaron los intereses de la región” (Quirós, 1899:  
296-297)36.  
Los dos últimos hitos mencionados fueron evidencia de un progreso de la región,  
basado en las medidas aplicadas por el Estado y en la concurrencia de grupos  
humanos que influyeron en la configuración ocupacional del departamento, y en la  
estratificación social.  
– Ojeada económica  
El ex delegado remarcó tres actividades productivas destinadas a la exportación en la  
época del apostadero: la salazón del paiche, los sombreros de Moyobamba, y el tabaco  
de San Martín. Dichas industrias, como señaló Quirós, disminuyeron mucho en 1899  
pero fueron compensadas por la explotación del caucho. Sobre la producción para el  
consumo local, solo refirió el cultivo de plátanos y yucas. Sobre el paiche dijo: “que  
36 Ante la crisis del apostadero, cuatro vapores fueron vendidos a la Compañía Fluvial Peruana, “se le  
subvencionó la navegación y se le arrendó la factoría y los artículos navales del almacén” (Espinoza,  
2016: 207), lo cual “incrementaría la inquietud de unos y otros tanto por la mayor inseguridad de  
recuperar sus acreencias como por la imposibilidad de emplearlas en el pago de los servicios de la  
factoría y de los fletes y pasajes en los vapores dando lugar a protestas” (Barclay, 2009: 85).  
37  
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rendía de diez a quince piezas según su tamaño, [y] se podía obtener en la época tratada  
de 5 a 6 reales, pero para 1899 solo 1,50 a 2 soles” (Quirós, 1899: 297). Respecto a los  
sombreros y el tabaco, afirmó que “se dirigían a Pará [y] en retorno traían mercaderías de  
consumo, aunque las expediciones podían durar de 8 a 10 meses, resultaba un negocio  
redondo” (Quirós, 1899: 297-298)37. Según Santos Graneros y Barclay (2002: 35),  
[…] hasta 1853, el comercio de exportación de Loreto había sido casi insignificante  
debido a la falta de caminos para transportar la producción local hacia la costa del  
Pacífico, o de embarcaciones adecuadas para trasladar mercancías en gran volumen  
hacia el Brasil o los mercados del Atlántico. Sin embargo, con el advenimiento de la  
navegación a vapor, se incrementó el comercio interno y externo, proporcionando  
mercado para los bienes exportables de la región: entre ellos, sombreros de Panamá,  
pescado salado, tabaco, algodón, hamacas, cera y pequeñas cantidades de goma.  
A partir de ello, se puede colegir que el comercio del paiche, sombreros y tabaco  
fueron parte de un ciclo de bonanza que coadyuvó al desarrollo del departamento  
reforzando su vínculo con Brasil, del cual fue muy dependiente tanto por su plaza,  
especialmente Pará, y como por sus rutas fluviales, al tener control de la mayor parte  
del río Amazonas y disposición de más embarcaciones. El fracaso de la compañía  
de vapores y la reducción de los negocios llevaron a Loreto a una paralización, y  
decadencia, de la cual pudo salir gracias a la explotación del caucho. Según Waldemar  
Espinoza (2016: 215), “el descubrimiento de las virtudes industriales del caucho y del  
jebe, resucitó al pueblo portuario de Santa Bárbara de Iquitos, de manera que desde  
1882 aseguró su porvenir y subsistencia”. Fue un precedente para algunos inmigrantes  
chinos que comenzaron a enviar el caucho, en pequeñas cantidades, a los mercados  
del Pará para su venta. El desarrollo de este negocio trajo “una actividad vertiginosa  
y una importancia de primera categoría. En 1898 los ingresos por la exportación del  
caucho ascendieron a 3 millones de soles” (Quirós, 1899: 299).  
Esta actividad comercial tuvo consecuencias sobre la imagen de Loreto, tanto a nivel  
regional como nacional: hacia adentro, transformando la imagen de la ciudad de  
Iquitos de pueblo pequeño a centro urbano y, hacia afuera, la prosperidad económica  
reforzaba la idea de dicha región como punto de destino para la inmigración nacional y  
extranjera. Pero hacía temer, también, el separatismo, sea como Estado independiente  
o como territorio absorbido por los países vecinos, especialmente Brasil.  
37 Los sombreros se “hacían en la provincia de Moyobamba con las hojas de la palmera bombonaje, en  
Rioja se trabajan los finos y en los demás distritos el corriente, eran las mujeres las que se dedicaban  
el tejido” (Quirós, 1899: 298). Pero, para 1899, “ha disminuido mucho en Moyobamba y sus distritos,  
desde la abolición de la esclavitud cayeron como artículo de venta y compitieron con los de Manila  
y de Italia por ser estos más baratos” (Quirós, 1899: 298). El tabaco se “cultivaba y beneficiaba en la  
provincia de San Martín, que en el tiempo referido, comprendía también a la provincia de Huallaga,  
clasificándose en corriente y sohayado (más caro y de mayor duración), se vendía bien en Brasil, pero  
para 1899 era de consumo nacional, a causa de los derechos municipales y estaduales del país vecino”  
(Quirós, 1899: 298).  
38  
El departamento de Loreto en el cambio de siglo: el discurso del ex comisionado especial y prefecto Rafael Quirós (1899)  
– Ojeada política  
Quirós (1899: 299) advirtió, sobre el negocio del caucho, que “la progresión seguirá  
en aumento, salvo que se trastoque por la política revoltosa que, por usurpar los  
tesoros fiscales, perjudican a Loreto y a su administración”. Mostró su satisfacción  
por el aparente crecimiento de la economía del departamento pero, a la vez, fue  
consciente del peligro representado por los vaivenes políticos de la “federación”  
de 1896 y la revuelta de Vizcarra. Llamó la atención del gobierno sobre el medio  
más adecuado de purgar a los malos elementos de la región, tomando en cuenta que  
“Loreto ocupa más de un tercio de la República, que su población es pequeña, que las  
vías de comunicación son largas y difíciles, [y] que la demarcación territorial no debe  
alterarse sin mucho estudio” (Quirós, 1899: 300)38.  
Para Quirós, el progreso de Loreto se sustentaba tanto en la labor de la Iglesia Católica  
como en los esfuerzos del gobierno central con el apostadero, sin referir el papel de guías,  
trocheros, bogas y cargueros cumplido por los nativos amazónicos, los desplazamientos  
territoriales ni la competencia por los recursos ictiológicos. La navegación impulsó los  
tres ciclos económicos vividos durante décadas en la región, y las etapas de auge y  
decadencia se debieron a factores externos, mencionando Quirós que, de la paralización  
consiguiente, solo se salió con el caucho, y que el aprovechamiento y la inversión durante  
los referidos ciclos prepararon el terreno para la nueva bonanza económica, sosteniendo  
la dinámica económica de las principales ciudades en momentos bajos. Lamentaba que  
la continua crisis política estimulaba los abusos y ralentizaba el progreso de Loreto, sin  
considerar que la mano de obra era uno de los activos más escasos e importantes del  
departamento, por el cual competían funcionarios, militares y hombres de negocios.  
Como fuerza ilocutiva, Quirós buscaba demostrar que el departamento había seguido  
la senda del progreso de la mano de elementos occidentales, con el gobierno central  
guiando y recogiendo lo que había cosechado.  
Forma de administración que conviene en Loreto para la acertada  
marcha económica y sosegada vida política de este departamento  
– Delimitación de fronteras  
El ex comisionado señalaba la abundancia de territorio y la falta de brazos en el  
departamento. La delimitación de fronteras se traducía como “elemento regulador de  
costumbres y rectificador de legítimos y recíprocos derechos, si no son observados se  
entorpece la administración fiscal y la política” (Quirós, 1899: 301). Consideraba, por  
deber ciudadano, la obligación de ejercer el derecho de soberanía y no abandonarlo  
38 Asimismo, recomendaba al gobierno el “[…] debe[r] estudiar y resolver todos los asuntos relacionados  
a Loreto sin descuidar otras cuestiones que delimitan esta región de sus vecinos para evitar abusos  
y crímenes diarios, así manteniéndose la autoridad diariamente en la brecha podrá educarse a los  
loretanos y considerarse a Loreto como un beneficio para el presente y como esperanza para el futuro”  
(Quirós, 1899: 300).  
39  
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pues, de lo contrario, se cometía traición (Quirós, 1899: 301). Sobre las fronteras  
pendientes:  
[…] el río Napo en su parte baja, si no es fijado no se puede cobrar derechos  
de importación y exportación. El río Putumayo tiene tres fronteras: la peruana,  
brasileña y colombiana, el no fijarlas atenta contra la administración correcta.  
Con Brasil se tiene más puntos de contacto y de delimitación: los ríos Yavarí,  
Yurúa, Purús y Madera (Quirós, 1899: 301-302).  
La falta de una completa definición de fronteras se convertía en un obstáculo para  
el ejercicio práctico de derechos positivos y concretos. La delimitación era, pues,  
un tema espinoso, encontrándose el Perú en una situación vulnerable al ser escasa  
la población asentada en dichos territorios. Unido esto a la limitada logística y casi  
nula presencia del Estado peruano, en la cotidianeidad se avalaba la práctica de los  
patrones caucheros como portadoras de la peruanidad, aunque ello suponía hacer la  
vista gorda respecto al abuso y el exterminio de la población nativa amazónica.  
– Cuestión de impuestos  
Indicaba Quirós (1899: 303) la vigencia de la ley especial del 4 de noviembre de 1887,  
la cual fijaba la tasa de derechos de importación y exportación más baja de la república,  
sirviendo para “proteger a la región y apoyarla a formarse como entidad industrial  
y política, pero ha pasado a ser extemporánea, perjudicial a los intereses sociales y  
particulares, por tener Loreto elementos suficientes para llenar su vida política y la  
industrial”. El autor no consideró, sin embargo, que a pesar de la bonanza económica  
Loreto adolecía de muchas carencias, entre ellas, “la falta de almacenes fiscales, local  
especial para cuarteles de la Guardia Civil y Gendarmería, cárcel pública, embarcaciones  
aparentes y personal suficiente para el servicio de puertos y fronteras”39  
Continuó el expositor afirmando que el “fisco legítima y racionalmente puede tener  
mayores rendimientos en recompensa por los sacrificios hechos en la formación del  
Oriente Peruano, la baja tasa de impuestos fomenta la usura de su comercio y la  
administración de Loreto es costosa y mucho falta por hacer” (Quirós, 1899: 303). Al  
ser Loreto un territorio donde se practicaba una economía de frontera, es decir, en la  
cual convivía el mercado con elementos pre capitalistas como el enganche —y donde  
primaba la ley del más fuerte—, el cobro de impuestos era una labor sujeta a omisiones  
y corrupción. No era posible fiscalizar el cumplimiento de estas prácticas tributarias,  
siendo preciso contar con el aval del patrón cauchero o del regatón. Además, contrario  
a lo que pensaba Quirós, si se despojaba a Loreto de sus condiciones especiales  
se corría el riesgo de perder las ventajas fiscales que tenía respecto a Brasil, cuya  
economía era más grande y proclive de absorber la de Loreto, más aun teniendo el  
control de las entradas y las salidas a través del río Amazonas.  
39 “Los contingentes”. El Imparcial, n° 9, 12 de marzo de 1899, p. 2.  
40  
El departamento de Loreto en el cambio de siglo: el discurso del ex comisionado especial y prefecto Rafael Quirós (1899)  
– Vida política de Loreto  
Sobre los vicios de las autoridades políticas de Loreto, y su necesario castigo,  
Quirós vuelve a señalar como requisitos para sosegar la vida política de Loreto el  
robustecimiento del principio de autoridad y el mantenimiento de una fuerza pública  
de calidad. Sobre lo primero, puntualizó: “la creencia en Loreto de que la autoridad sale  
por medios violentos evidencia ausencia del sentimiento moral y que el fundamento  
del respeto a la autoridad es el temor o la conveniencia” (Quirós, 1899: 304-305). De  
lo segundo propuso: “[que] la fuerza pública debe ser de honorabilidad comprobada,  
ser renovada periódicamente y ser bien elegida” (Quirós, 1899: 305). Los vaivenes  
de la vida política de Loreto tenían su raíz en lo alejado de la geografía y el casi  
nulo control del gobierno central en la práctica de las autoridades locales, lo cual no  
significaba que Loreto fuese una realidad totalmente apartada de la vida nacional.  
Hubo de hacer concesiones en pos de conservar su peruanidad y de alcanzar niveles  
mínimos de rentabilidad con el fin de mantener un contingente administrativo, lo que  
implicaba tolerar prácticas abusivas y el aprovechamiento de los recursos del Estado  
en beneficio personal.  
Quirós se quejaba de la falta de sentimiento moral, pero omitió decir que muchos de  
quienes se asentaron en Loreto, fuese como colonos, comerciantes o funcionarios, lo  
hacían con la intención de juntar lo suficiente para impulsar su economía personal,  
alentados por una propaganda que mostraba a Loreto como tierra de oportunidades,  
donde la obtención de tierras podía improvisar de fortuna la vida de estos migrantes.  
Asimismo, el trato degradante hacia los nativos amazónicos, a los cuales se hostilizaba,  
desarraigaba y explotaba, generó una alteración social cuyos efectos devastadores se  
sienten hasta el día de hoy.  
Se puede sostener que el progreso de Loreto era medido con estándares europeos de  
cara al exterior de la región; mas, al interior, apenas se prestaba atención a ello con  
tal de asegurar la presencia peruana. Para Quirós, era importante que Lima llevara la  
batuta de la vida administrativa en aras de obtener su recompensa por lo invertido, y las  
condiciones especiales brindadas en el pasado. La integración de Loreto no era plena  
en tanto no se resolviesen las disputas fronterizas y, en ese plano, la labor diplomática  
no siempre jugó a favor del Perú, aunque debe reconocerse el éxito alcanzado tras  
haber logrado mantener la soberanía peruana de tan extenso territorio amazónico,  
tomando en cuenta la limitada logística del Estado peruano. Asimismo, pese a los  
vicios políticos y omisiones fiscales, se pudo insertar de alguna forma a Loreto en  
los proyectos modernizadores del Perú, por lo menos en el discurso y en la lógica de  
que se trataba del depositario de la prosperidad del país por sus ingentes recursos. La  
fuerza ilocutiva de Quirós, en esta sección, consiste en la participación más activa del  
gobierno y de los actores, estatales y particulares, en los problemas que aquejaban a la  
región y fueran agentes de cambio para mejorar las condiciones en que se encontraba.  
41  
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Ana Esther Laya Alcedo  
Rápida ojeada sobre el departamento de Amazonas:  
conveniencia económica y política de íntima comunicación con Loreto  
– Fisonomía económica del departamento de Amazonas  
El ex delegado indicó que el departamento de Amazonas, “pese a su vasta extensión y  
ser bueno para la agricultura, es pobre y está separado de Loreto por caminos largos y  
fragosos, que sus productos se limitan al consumo local y se carece de medio de pagar  
las mercaderías importadas, lo que deviene en desequilibrio económico” (Quirós,  
1899: 305-306). La producción del departamento se realizaba en tres provincias: el  
Cercado de Chachapoyas40, Luya y Bongará41.  
Las aptitudes agrícolas, ganaderas, industriales y mineras de Amazonas chocaban con  
la falta de infraestructura vial, los costos de producción, la lejanía y las dificultades  
logísticas al interior del departamento, y con sus pares vecinos. La posición geográfica  
era de ventaja y desventaja a la vez, pues, al estar en una zona interfluvial y ser parte  
de la vía de Moyobamba, se convertía en un nexo importante entre las ciudades  
costeras y las fluviales. Sin embargo, cualquier interrupción o alteración del orden  
podía ralentizar la cadena de abastecimiento hacia los otros departamentos o los  
productos a exportarse.  
– Conveniencia económica y política de íntima comunicación  
entre Amazonas y Loreto  
Rafael Quirós afirmó que:  
[…] por la dependencia del extranjero de Loreto la fisonomía de sus poblaciones  
no se parece a las del resto de la república y que la indolencia domina a los  
loretanos cuando se trata de acciones de sacrificio personal, muy conveniente  
sería crear y estrechar los vínculos entre Loreto y Amazonas propiciando el  
cambio de productos que enriquecería al segundo y procuraría bienestar al  
primero (Quirós, 1899: 309).  
40 En esta se producían: “caña dulce de la India, usada en el azúcar de panes, la chancaca y el aguardiente,  
trigo en los lugares elevados para el consumo local. En las montañas de Huayabamba, del árbol del laurel,  
se genera cera vegetal para las velas de uso doméstico y de iglesias, el arbusto pellingue también para las  
velas. Las crías de ganado vacuno, a pesar de las dificultades del tránsito, se abastece a Loreto, aunque ha  
de consumirse pronto por el clima loretano. Además, se cultiva caña de azúcar, café, yuca, plátanos, maíz,  
frejol y frutas como palta, naranja, limón, piña, chirimoya, etc.” (Quirós, 1899: 306-307).  
41 En la segunda provincia: “en el distrito de Bagua, se cultiva arroz y tabaco, en el distrito de Santo  
Tomás, hay asiento mineral que posee vetas de oro que por falta de brazos y capital no se explota”  
(Quirós, 1899, pág. 307). Y en la tercera provincia, se producía “frutas de agricultura semejante a sus  
vecinas, se ofrece maderas para casas y muebles, hay variadas y abundantes clases de gomas” (Quirós,  
1899: 307). En todo el departamento existen “las pencas, de la que se extrae la pita y la cabuya que se  
destinan a la fabricación de sogas y se fabrican tejidos de lana que se aplican en los vestidos, ponchos,  
alforjas y colchas” (Quirós, 1899: 308).  
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El departamento de Loreto en el cambio de siglo: el discurso del ex comisionado especial y prefecto Rafael Quirós (1899)  
Propuso el uso de las rutas costeadas por comerciantes y agricultores para el  
intercambio comercial entre ambos departamentos, y el nombramiento de una  
comisión de inspección y estudio de hijos de la localidad, cuyo informe contribuiría  
al recíproco equilibrio y contrapeso entre ambas regiones. Considerando que  
actividades como la extracción del caucho en Loreto requerían viajes prolongados,  
donde el consumo de productos azucarados y aguardiente resultaba un paliativo ante  
los cambios de rutina, alejamiento de la familia y de los amigos, quizá hubiese sido  
un buen negocio para Loreto y Amazonas. Sin embargo, también debían tenerse  
en cuenta los intereses de las élites regionales, no faltando la competencia por la  
preponderancia ni las rivalidades capitalinas. Asimismo, la inversión a realizar en  
ambos departamentos debía estar respaldada por un mercado interno que dinamizara  
el consumo, las relaciones laborales y la continuidad de las actividades económicas.  
Un panorama de ese tipo estaba aún muy lejos de concretarse siendo, más bien, fuente  
de conflictos por la mano de obra.  
Para Quirós, la vinculación de Amazonas y Loreto era un vehículo para la integración  
económica, social y territorial del segundo; reforzando su peruanidad sería posible  
un mayor control por el gobierno central, lo cual no se hallaba exento de dificultades.  
Parecía fácil poner de acuerdo a los hijos del lugar, pero el margen de informalidad  
y los beneficios que se podían sacar de esta forma de operar eran aún muy atractivos  
para los intermediarios entre la economía de mercado y la de subsistencia. La fuerza  
ilocutiva de Quirós en esta argumentación consistía en presentar a Amazonas como  
una alternativa concreta y práctica para solucionar el aislamiento de Loreto frente al  
resto del país: mientras más integrase su hinterland, más se reforzaba el centralismo y  
la noción de país, según el nacionalismo criollo.  
Breves consideraciones generales  
Para Quirós, la lejanía de Loreto, sus límites no definidos, la inoperancia de la ley de  
terrenos de montaña42, las autoridades inaparentes, el personal insuficiente y la población  
desnacionalizada, dificultaban su integración a la administración nacional. No había  
veracidad acerca de lo que ocurría en la región, por ser las informaciones parciales e  
interesadas, teniéndose una visión distorsionada de la imagen de Loreto en la costa,  
siendo por ejemplo sus habitantes, de acuerdo al darwinismo social de aquel tiempo:  
“raza que tiene la apatía del indio salvaje y la deslealtad del aventurero español, esto  
trastoca la nacionalización de Loreto” (Quirós, 1899: 311), lo cual se relaciona con su  
visión nacionalista, interesada en velar por la peruanidad del territorio y sus habitantes.  
Proponía la designación de la autoridad por ministerio de la ley, siendo su duración  
similar a la del periodo presidencial; requiriendo definir sus límites con el fin de  
rectificar derechos y procedimientos que regularicen la vida nacional; la venta de los  
terrenos de montaña con título de propiedad por ser ese el mejor modo de alentar el  
aumento de la mano de obra; la formación de una compañía nacional de vapores que,  
42 Se refiere a la ley de terrenos de montaña de 1898.  
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Ana Esther Laya Alcedo  
además de rebajar las tarifas, reparta sus beneficios entre Iquitos y Lima; y la fijación  
una nueva tasa de impuestos, siendo esta la única manera de dotar al departamento de las  
instituciones y mejoras que tanto necesitaba (Quirós, 1899: 311-312, 211-213). Dichas  
propuestas apuntaban en la misma dirección: afianzar el control del Estado peruano  
en la región amazónica y, en su percepción progresista, contribuir al mejoramiento de  
la economía, la política y la administración regionales. Todo esto como parte de un  
proyecto que, a pesar de arrastrar elementos pre capitalistas, como un débil mercado  
interno y relaciones de trabajo serviles, buscaba dirigir al país hacia su modernización.  
Finaliza el ex comisionado puntualizando: “esta conferencia que no tiene más mérito  
que hacer conocer los vicios y virtudes de Loreto, sus dificultades de gobierno y las  
esperanzas que encierra su futuro” (Quirós, 1899: 213). La racionalidad de Quirós lo  
llevó a definir los problemas pendientes de Loreto, pero sin despojarlo de prejuicios  
raciales sobre su población. Se sentía orgulloso de su labor, pues estaba guiado por su  
pensamiento progresista, nacionalista y centralista, el cual consideraba indispensable  
para afianzar la integración y la modernización de laAmazonía. Sin embargo, mostraba  
una sola cara de la moneda, una en la cual se beneficiaba a unos pocos en detrimento  
de la mayoría que sustentaba la marcha del departamento.  
Conclusiones  
Rafael Quirós realizó una exposición en la cual analizó el panorama de Loreto como  
oportunidad y como peligro para el Perú, pues se trataba de su territorio más extenso,  
con ingentes recursos que podían ser aprovechados en beneficio tanto del país como  
de la región. Afianzar su peruanidad, a través del control y la presencia de población,  
era un imperativo si de evitar ser absorbido por un vecino más poderoso se trataba, o  
de vivir de espaldas al país bajo el riesgo del separatismo.  
Quirós tenía una concepción nacionalista criolla de Loreto y de los loretanos, en la cual  
eran los peruanos occidentalizados quienes debían llevar la batuta de la región. Bajo  
este punto de vista, solo algunos loretanos eran considerados “ciudadanos”, en tanto  
ejerciesen sus derechos y deberes, quedando invisibilizados los nativos amazónicos.  
Su concepción del poder era, igualmente, centralista, pasando el manejo de la región  
por el control de las élites costeñas. La vinculación entre Loreto y Amazonas pasaba  
por ese péndulo, al tratarse de un punto intermedio entre las ciudades costeras y las  
fluviales.  
El progreso de la región era medido con estándares occidentales y de forma parcial,  
pues, hacia el exterior y en el discurso, Loreto era considerada la redentora de la  
economía nacional, fuente inagotable de riquezas; pero, hacia el interior, regía la  
ley del más fuerte y, en donde, las formalidades administrativas daban paso al poder  
y la influencia. La integración de Loreto al Perú pasaba por los planos económico  
y político, a través de una modernización tradicionalista donde prácticas como el  
enganche y la servidumbre seguían vigentes, alimentando el ciclo de explotación y  
violencia en una economía de frontera.  
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El departamento de Loreto en el cambio de siglo: el discurso del ex comisionado especial y prefecto Rafael Quirós (1899)  
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